El apoyo que necesita la industria satelital
Prácticamente todos los actores de la economía nacional están de acuerdo en que es necesario un marco regulatorio moderno con políticas adecuadas para generar una economía innovadora que transforme a la Argentina en un país más competitivo. Pero el problema es qué camino tomar para llegar a esas metas sin resignar soberanía ni comprometer el futuro con un desmedido endeudamiento externo.
El caso de la industria satelital en nuestro país es un ejemplo de los vaivenes que se producen en las políticas públicas cada vez que hay un cambio de gestión gubernamental. Si bien se afirma que hay voluntad de avanzar hacia un camino de mayor innovación en nuestro país, el anuncio que en su momento se realizó desde el gobierno nacional respecto a que el tercer satélite de comunicaciones argentino será construido pero no completamente bajo la órbita de la estatal Arsat, volvió a poner en debate el futuro de una industria que es clave para que el país marche a paso firme por la senda del crecimiento y el desarrollo. Vale recordar que se cuentan con los dedos de las manos las naciones que dominan el conocimiento y las herramientas tecnológicas que permiten fabricar satélites y ponerlos a funcionar y cumplir su misión en el espacio: Argentina y sólo otros seis países tienen en órbita un satélite propio (Estados Unidos, Rusia, Japón, China, Israel e India). También son pocos (11 en total) los que poseen la capacidad para construir estos aparatos de gran sofisticación. En este punto cabe aclarar que la Unión Europea también tiene satélites propios, pero no pertenecen a un país sino al conjunto de naciones que forman parte de ese bloque económico.
En un reciente encuentro que se realizó en el auditorio de la Unión Industrial Argentina con la participación de académicos y representantes de la industria local, el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación, Lino Barañao, intentó espantar los fantasmas del retroceso en la industria espacial argentina señalando que suspender la construcción del Arsat III “es como quedarse afuera del Mundial de Fútbol‘”. Según el funcionario, que apeló a la metáfora futbolística para destacar la importancia que tiene la construcción de satélites, nuestro país no debería cometer el error de retirarse del exclusivo club al que pertenecen muy pocos países que construyen sus propios satélites. En esa oportunidad, Barañao habló también de despertar la mística y las vocaciones científicas y tecnológicas, para cambiar la matriz productiva y generar trabajo de calidad para todos los argentinos. La gran pregunta que surge ante esta afirmación es si la opinión del ministro es también la del Ejecutivo nacional, y si Argentina seguirá apostando durante la administración del presidente Macri al desarrollo de la industria satelital apoyando a la empresa Arsat, que es un activo estratégico que no solo demostró capacidad para construir equipos preparados para ser puestos en órbita, sino que además participó en la construcción de redes troncales de fibra óptica para llegar con información en tiempo real a los rincones más alejados de la geografía nacional.
En su participación en el debate que tuvo lugar en la Unión Industrial Argentina, el ministro Barañao también recordó que el lanzamiento de los satélites Arsat 1 y Arsat 2 generó nuevas expectativas en los jóvenes argentinos y eso se notó en el aumento que se registró en esos años en las inscripciones en carreras de ingeniería. Por otra parte, este año una de las principales consultoras especializadas en la industria espacial a nivel global -Euroconsult- publicó un informe en el que destaca el desarrollo tecnológico logrado por Argentina en el manejo integral de misiones, por lo que cabe esperar que el gobierno nacional no adopte medidas que pongan freno al avance alcanzado. Si los científicos y técnicos argentinos demostraron que tienen la capacidad para fabricar y poner en órbita satélites, la sociedad debe exigir a las autoridades con poder de decisión en este campo que no abandonen a su suerte a la incipiente industria satelital argentina.










