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Cruzar el puente, nuevamente una pesadilla

Desde la mañana de ayer se registran serias demoras en el tránsito interprovincial como consecuencia de la realización de trabajos sobre la cinta asfáltica de viaducto que comunica al Chaco con la vecina provincia de Corrientes.

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Extrañamente, desde las 8.30 aproximadamente comenzaron las obras sobre el puente General Belgrano, lo que complicó la circulación de los vehículos sobre esa arteria fundamental para la comunicación en toda la región.

Según pudo saber NORTE, los trabajos se realizaron sobre un sector del pavimento que se había deformado como consecuencia de derramamiento de combustible y el paso constante de vehículos, a la altura del km 1,4, entre las dos columnas. La decisión de realizar las obras en horas en que la circulación vehicular se hace intensa fue tomada por la empresa que tiene la concesión, Caminos del Paraná.

El cuadro se completó con la habitual falta de información que impide a los conductores decidir si continuar en el intento de cruzar el puente o desistir y así descomprimir el gran embotellamiento que se produce cada vez que se interrumpe, aunque sea parcialmente el tránsito esa zona.

Largas filas y malestar

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Con el correr de las horas las complicaciones fueron en ascenso como consecuencia del creciente caudal de automóviles, camiones y micros de media y larga distancia que intentaban conectar ambas provincias. Sobre el territorio chaqueño, cerca de las 10, las colas pasaban la rotonda del cruce con la ruta que va hacia Barranqueras y la Isla de Cerrito, e incluso se extendían hasta después de la estación de servicios que se encuentra a 1 kilómetro, aproximadamente, de la estación de peajes. Del lado correntino, la fila de vehículos supera las cinco cuadras y alcanzaban la intersección de la avenida 3 de Abril y Buenos Aires.

Trabajadores del peaje piden más seguridad

Trabajadores de la Unión de Empleados de la Construcción y Afines de la República Argentina (Uecara) realizaron una asamblea que se extendió de 6 a 10 de la mañana, en reclamo de más seguridad para el personal de la empresa concesionaria del peaje. Durante esas cuatro horas, las barreras estuvieron levantadas y si bien los efectos de la medida se diluyeron por las largas filas de vehículos generada por las obras sobre el puente, sirvió para mostrar el profundo malestar que surge ante lo que consideran un “estado de indefensión” por las constantes agresiones que sufren los empleados por parte de los conductores.

En diálogo con NORTE, Julio Palacio, referente sindical, comentó que “en las últimas 72 horas sufrimos tres episodios de agresiones físicas contra los compañeros, por lo que decidimos concretar esta asamblea para plantear el reclamo de mayor seguridad”. Palacio detalló que tiempo atrás la Gendarmería colaboraba de manera voluntaria con las tareas de seguridad, pero “desde hace un tiempo ya no lo hace, y la empresa no se preocupó por contratar personal para cuidar a los trabajadores”. “Esto comenzó con agresiones verbales y ahora ya son físicas, hoy cualquiera tiene un arma y por eso estamos muy preocupados”, apuntó Palacio.

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