“El arte es un tejido poroso y permeable”
“Las artes visuales tienen relación con la comunidad donde van a operar. Hoy distintas regiones del país pueden concentrar sus energías más en países limítrofes y correrse del faro porteño”, expresó el artista, curador y docente Andrés Labaké.
Días atrás estuvo en Resistencia brindando una clínica donde tomó contacto con los artistas plásticos de la provincia. La actividad tuvo lugar en el Museo de Bellas Artes, dirigido por Jorge Tirner.
“Llegué para realizar este trabajo de taller en análisis de obra y seguimiento de proceso. Esto es lo que comúnmente llamamos clínica. En esta ocasión no está pautado de una forma fija sino que va variando de acuerdo con el arte y los artísticas con los que se construye el espacio de reflexión sobre las prácticas”, explica.
En esta oportunidad cada artista en la ciudad presentó su proyecto y su trabajo en proceso. “En algunos casos son trabajos crudos en vías de desarrollo y acá vamos entre todos haciendo devoluciones y aportes. Las miradas tienen que ver con percepciones desde donde se puede potenciar el trabajo, cosas que se pueden hacer en base a lo que ya está hecho y se puede proyectar”.
“En el arte se pueden ver siempre las otras posibilidades de fuga del proyecto. En este caso con los jóvenes vemos qué posibilidad tiene un proyecto para multiplicar o para fortificar su poética. Aquí se intenta que los artistas vayan adquiriendo herramientas para poder enunciar su trabajo y así lo puedan poner en palabras. Muchas veces se cree o se ha considerado que las artes visuales hablan por sí solas pero no es tan así”, advierte Andrés Labaké.
La pintura en palabras
Dentro del trabajo con la pintura, Andrés Labaké insistió en los conceptos de la obra. “A menudo los artistas comienzan a poner en palabras las obras y recién ahí advierten si existe relación entre su intencionalidad y la obra. Hay un momento donde pueden ver lo que dicen que están haciendo con la obra en cuestión. En algunas ocasiones deben volver a pensar lo que están haciendo. En el proceso de la obra el artista va enfocando campos o constelaciones de interés. Después es necesario que él mismo se plante donde está trabajando, más allá de lo meramente fáctico de la obra plástica”.
“Poner en palabras la obra de arte es un abordaje entre filosófico y conceptual del trabajo poético que hacen los artistas. Quizás no deba ser tomado a la ligera”, desliza Labaké, poniendo especial énfasis en estas palabras.
El arte siempre es político
“Todo es político. El arte es una práctica política, el arte tiene que ver con el otro y con un posicionamiento ético sobre lo que estás trabajando. En el contexto que proponés la obra y aún cuando el contexto de la obra fuera solo decorativo. Todo es un posicionamiento político. Un artista que propone solo arte decorativo en un contexto determinado es político”, explica.
“Hoy en día la obra, la pieza y el objeto del arte en un contexto específico están brindando información sobre determinado posicionamiento. Uno tiene que preguntarse qué está proponiendo el artista con esa pieza. Desde ese lugar es político, tal vez no es coyunturalmente partidista o partidario pero es un posicionamiento ético y comunitario. Esto es muy político, además hay artistas que específicamente trabajan problematizando en políticas puntuales, que pueden ser escenarios locales, nacionales o globales”.

Mientas estamos en el balcón del tercer piso del Museo de Bellas Artes de la Provincia, Andrés aprovecha para apreciar el paisaje de la plaza 25 de Mayo. El sol pone un brillo especial en toda la naturaleza viva de la ciudad. Las calles se incendian.
“Hay gran cantidad de gente que anda boyando en el mundo y es sabida por todos la gran problemática migratoria que vivimos. El ultracapitalismo y el neoliberalismo que estamos viviendo a nivel internacional hacen que cada vez haya más excluidos cuando por contra sentido las mercancías pueden circular libremente. Las mercancías circulan con libertad y las personas tienen restricciones”, subraya.
“Muchos artistas trabajan estos temas, algunos más sutiles, otros mas frontales, otros haciendo un señalamiento del problema y otros haciendo escraches de estos problemas. Otros artistas están mas vinculados o acompañando desde sus acciones poéticas reclamos que tienen que ver con la política de liberación que se despertó en los últimos años”.
“Muchas veces se sigue viendo al arte como una cosa superflua o de esparcimiento. A veces se mira el arte como una experiencia meramente estética y bella. En este sentido la belleza se liga con algo licuado y vacío. Sin embargo el fin del arte no es estético ni perseguir armonía o belleza, aunque a veces la belleza sea un recurso usado en la pintura para reflexionar sobre otra cosa”, destaca.
El museo legitimador del arte
“La institución museo es una cosa muy extraña porque es un pensamiento y un concepto decimonónico que hemos seguido arrastrando desde dos siglo. Ahí se mete en un espacio físico el supuesto saber de algo, sea el museo que sea y desde ahí la sociedad lo mira. Hoy se pretende siempre hacer algo más abierto a la sociedad, generar oportunidades para exponer el arte que está en medio de la exploración”, cuenta Andrés Labaké.
Apesar de sus consideraciones y su postura no desconoce que la mayoría de los artistas ven a los museos como el legitimador del arte. “En muchos casos se piensa que si estás en un museo es porque te están convalidando o legitimando. Es necesario que los equipos de gestión comiencen a construir otro tipo de vínculo con lo que es la institución, con los artistas y con la comunidad. Es necesario entender y proponer que este es un campo donde se generan o desarrollan las exploraciones y experimentaciones que los sectores privados no abrirán al arte. Para mí la gestión es interesante cuando es generadora de posibilidad con un arte que está en constante construcción y cuestionamiento. El arte pregunta y es una proposición filosófica poética”, concluye.
Las obras en el Chaco
En la oportunidad de que el artista y curador dialogaba con sus pares de Resistencia lo consultamos sobre el carácter de las obras. Si en algún punto se cruzan las obras de arte de la provincia con otras regiones o provincias del país.
“Es difícil hablar de arte regional. Por lo general prefiero hablar de la identidad de la obra, donde sí podría decir que hay ciertas particularidades en el arte chaqueño. Estas no son exclusivamente del Chaco o de la región sino que pueden estar emparentadas con provincias como Corrientes, Formosa o Misiones”, explica.

Andrés Labaké señala cierto sincretismo, un carácter donde entra en juego una cuestión celebratoria y festiva que no pasa en todas las provincias argentinas. El arte del Chaco se emparenta con el noroeste, dice, donde hay mucha cosa popular mezclada en el arte.
La particularidad de la que habla tiene relación con lo religioso metido en el arte, “están incorporados y están dando vueltas siempre”. Otra característica que veo de los países no centrales es el atravesamiento o los reclamos culturales, políticos y económicos.
“El arte es una membrana porosa, permeable y tiene que ver con la comunidad donde va a operar esa obra, esa pieza y esa propuesta. Hoy en día casi todos los artistas tiene conexión con todo el mundo y entonces las pertenencias se vuelven líquidas”, subraya.










