“La poesía nos permite saborear cada palabra”
“Pienso que la poesía es una manera de ver y escuchar los sentimientos, los deseos y lo que nos comunica más profundamente. La poesía nos da la pausa ante el vértigo informativo”, desliza el poeta Tony Zalazar a este medio.
Tony es profesor en Letras y Fundador del sello editorial Ananga Ranga Taller. Ha publicado los libros Ser De Ruido, Quherencia, entre otros. Actualmente coordina talleres literarios y ejerce la docencia en colegios de la ciudad de Corrientes.

Tony Zalazar ha obtenido el primer premio de poesía del concurso literario provincial de Corrientes “Juan José Folguerá”. Su libro “Epífora” es un homenaje a su madre. Uno de los miembros del jurado del premio, Osvaldo Bossi destacó su obra literaria. “El trabajo del jurado fue muy interesante porque hubo muchas obras muy buenos. El libro de Tony Zalazar se destacó inmediatamente. Casi al unísono llegamos al acuerdo que era uno de los mejores libros para premiar. Este libro tenía cualidades líricas pero con una manera muy moderna de ver la lírica. Esto nos pareció importante. Hay cierto trabajo anecdótico del vínculo con su madre y la naturaleza trabajado desde un lugar donde la lírica volvía a recomponerse. Fue una felicidad premiar el libro de Tony”, expresó Bossi.
Ahora confiesa que sigue produciendo y hacemos una pausa para hablar de su poesía, de la vida y de la palabra. Hablamos de la salud de la palabra.
— ¿Cuándo peso tiene tu vida personal en tu poesía?
En mi poesía es vital. En mi caso mi vida tiene mucho peso. Mi poesía está atravesada por mi vida. En mi poesía está presente mi infancia, la experiencia del barrio, el río, los amigos, siempre estoy atento a lo que escucho, a lo que veo y a lo que me cuentan. La gente que me inspira.
Borges hablaba de los dos vertederos de la escritura, la escritura y la experiencia vital. Yo también leo pero me dejo atravesar por las cosas que pasan a mi alrededor. Quizás sea una sola lectura, la lectura de los libros y la lectura de la vida. Desde esas lecturas escribo.
— A menudo en lecturas públicas de poemas compartís obras de tus colegas, ¿esos poemas también te llegan de manera nutritiva?
En las lecturas de los contemporáneos encontré lo que quería decir o lo que estaba diciendo y tenía sentido. Buscando desde la palabra encontré sentido a muchas cosas. Ahora estoy leyendo la tradición y encuentro otra manera de decir que en su momento me era ajena.
Mi lectura de los contemporáneos como Mario Caparra, Luis Argañaras y lectura de otros autores como Fabián Casas, entre otros que me permitían reírme, soñar, disfrutar de sus imágenes.
Tengo amigos de todo el país con quienes compartimos poemos y con quienes hacemos antologías. En la antología nos encontramos todos para mostrar nuestra manera de decir las cosas al mundo o a nuestro entorno.
— En este lazo con otros poetas las redes sociales hoy juegan un rol importante, ¿es así?
Sin lugar a dudas, las redes sociales, los blogs, los correo electrónicos, gracias a esto se ha podido avanzar mucho en el contacto con el otro. Hoy nos podemos nutrir de manera más amplia, hablando y leyendo a muchos poetas de diferentes puntos del país y del globo. Hoy se lee de manera casi directa.
Hubo una generación anterior a la nuestra que le costó este cruzamiento de lectura. Pienso ahora en Molfino, Van Bredan, Veiravé, entre otros de la región que tenían un trabajo meticuloso de ellos que se enviaban por correo postal sus materiales. Ellos se mandaban cartas para compartir sus lecturas. Además lo rico de esos cruces ese que ellos compartían sus producciones pero también sus lecturas sudamericanas. He podido ver cartas que le escribieron a Vieravé Alvaro Mutis, García Márquez, ellos estaban en contacto y son una red de escritores que son reconocidos internacionalmente.
— En la construcción del lenguaje en tus poemas, ¿buscas ser fiel a la lengua o sos fiel a lo visceral de la pulsión que te mueve a escribir?
Hubo un tiempo, creo que allá por el 2006 cuando saqué mi segundo libro que estaba más atento al contenido. Pensaba en un recuerdo, en un anécdota, una historia que venía a mí trataba de llevarlo al poema. Tengo un poema que se llama “Ser del ruido”, ahí van saliendo y brotando historias que son muy vocativos. En este libro se cuenta la vida de tres chicos, Vale, Sofía y Rafa, son las experiencias y el contenido lo que más me importaba en ese caso.
Con el tiempo ahora estoy tratando de trabajar mucho más la musicalidad del texto. Este es un gran problema porque estoy en la matemática de la escritura. En ese caso viene a limitar el contenido de congeniar eso tan vital que fluye y dosificar los versos, ir midiendo y estar atento a los acentos. Si escribo con rima te limita mucho el cómo vas a decir las cosas.
Creo que el escritor debe encontrar ese equilibro entre lo que quiere decir y cómo lo va a decir. Este es un trabajo que no se termina. Ahora escribo un soneto y cada vez descubro que hay cosas nuevas del soneto. Antes solamente pensaba que tenía que tener rima, once sílabas, y ahora me fijo en su estructura, en dónde cae el acento, en muchas cosas. De a poco voy descubriendo cosas nuevas a partir de algo tan breve como el soneto.
— A menudo hacer intervenciones de lectura con otras artes, ¿Cómo te sentís vinculando la poesía con otros géneros?
Me gusta mucho que la lectura y que la poesía sobre todo se vincule con las otras artes, hay poesía en la música, en las artes, en todos los elementos o disciplina de la vida se puede encontrar poesía. Si uno le presta atención va a encontrar poesía. Siempre voy buscando caminos para difundir la poesía y para vincular la palabra con otras artes.
— ¿Para qué sirve o para qué te sirve la poesía?
Pienso que la poesía es una manera de ver y escuchar los sentimientos, los deseos y lo que nos comunica más profundamente. La poesía nos da la pausa ante el vértigo informativo. La poesía nos permite saborear cada palabra, nos permite tocar cada palabra, nos permite pensar que el lenguaje es una magia.
A través de la poesía el lenguaje es una magia que se vuelve tan potente que nos permite hacer presente algo que está ausente. La palabra es la presencia de una ausencia.
Sofía y su Sombra
Sofía juega carreras con su sombra
la deja atrás
la espera
y hasta le ordena con el cuerpo
risibles flexiones.
Es el eco de su voluntad
un juguete
que funciona día y noche.
Bajo el sol que dobla las flores
su sombra se independiza
se libra y posa en la cabeza
en el sudor
de su hermanito.
Así comprende Sofía
que la sombra es más que un juguete
un eco de su capricho
es también un abrigo
su sombra es un abrigo contra el sol.
(Del libro “Ser De Ruido”, 2007. Ed. Ananga Ranga)
Dilema
Te quiero llenar la boca de mariposas.
No quiero quitarte el polen de la sonrisa.
(Del libro escrito junto a Mario Caparra “Dios TV”, 2004. Ed. Ananga Ranga)










