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Conductas irresponsables que perjudican a todos

Las conductas de algunos vecinos de Resistencia que arrojan todo tipo de desperdicios en lugares que son fundamentales para el rápido escurrimiento de las aguas, como el canal de la avenida Soberanía, son tan incomprensibles como irresponsables. El colmo de esta falta de conciencia se observó esta semana durante las tareas de limpieza que realizaron operarios de la Administración Provincial del Agua en ese importante canal, que evita inundaciones en la zona sur de la ciudad, ante los pronósticos de fuertes lluvias que difundió el Servicio Meteorológico Nacional.

Según explicaron las autoridades del organismo provincial encargado del mantenimiento de esos desagües, en el conducto de la avenida Soberanía se encontraron viejas cocinas, lavarropas y hasta televisores en desuso (además de todo tipo de basuras) que habían sido arrojados por vecinos que obran sin la más mínima preocupación por el bien común. No sería extraño que el desborde de las aguas provocado por el taponamiento del canal después termine afectando a estas mismas personas desaprensivas. Resulta toda una paradoja que sea así, de modo que cuesta entender qué es lo que lleva a obrar de esa manera a estas personas que contribuyen a taponar un sistema de escurrimiento que, como bien indicaron las autoridades la Administración Provincial del Agua (APA), desemboca en una estación de bombeo que “le salva la vida” a mucha gente en los momentos de abundantes precipitaciones.

“Muchos se quejan de los problemas (producidos por los desbordes de las aguas) pero la misma sociedad los genera”, hizo notar el presidente de la APA, Francisco Zisuela, tras supervisar las tareas de limpieza integral que realizó esta semana el organismo estatal en el conducto que se extiende a lo largo de ocho kilómetros. Cualquiera que viva en el Gran Resistencia sabe que el área metropolitana debe mantener en muy buenas condiciones su sistema integral de desagües y de bombeo para evitar los problemas que traen aparejados los anegamientos en días de intensas precipitaciones. Entonces no se termina de comprender cómo es posible que todavía haya vecinos que arrojen en el canal de la Soberanía cubiertas, bolsas enteras de basura y hasta grandes electrodomésticos que ya no se usan, cuando el municipio tiene a disposición distintos servicios de recolección para retirar los residuos domiciliarios.

Es evidente que se está ante un problema serio de falta de conciencia ciudadana. Es necesario que todos los vecinos del área metropolitana comprendan que estas conductas desaprensivas terminan perjudicando a todos, incluso a los mismos que actúan como si no les importara nada. Promover la participación ciudadana para lograr un mejoramiento de las condiciones del entorno es uno de los primeros eslabones de una cadena de acciones que deben realizarse para mejorar la calidad de vida de los vecinos. Cómo sociedad debemos preguntarnos en qué estamos fallando, qué es lo que no se está haciendo bien en términos de organización de la comunidad, cuando parece que estamos más preparados para reclamar derechos que para cumplir con las obligaciones ciudadanas, cuando lo más razonable sería que exista un equilibrio entre una cosa y la otra.

Resulta extremadamente difícil explicar a quienes vienen de afuera y no conocen la ciudad de Resistencia y sus alrededores, que son los propios vecinos los que ayudan a que se produzcan inundaciones que después perjudicarán a ellos mismos. Otro tanto puede decirse de los rellenos que se hacen de lagunas, cuando se sabe que en los meses de lluvias intensas, con precipitaciones que en algunos casos pueden superar los 100 milímetros de agua caída en pocas horas, éstas sirven para contener el exceso de agua y evitar que se inunden las calles o el agua ingrese a los hogares de las zonas más bajas.

Es necesario que el vecino esté informado de sus derechos y, a la vez, que tenga claro cuáles son las responsabilidades que impone la vida en comunidad. Todos debemos colaborar fomentando las conductas responsables de los ciudadanos, para que cada uno sepa que puede exigir un servicio, sin olvidar que cada derecho conlleva una obligación.

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