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Chaco Gualamba, 20 años después, en el Guido Miranda

El reencuentro de cuatro músicos que se conocieron cuando florecía la democracia

El grupo vocal que marcó historia en el folclore del Chaco se reúne luego de un paréntesis de dos décadas hoy, a las 21.30, en el complejo cultural Guido Miranda. Javier, Alberto y Jorge se conocieron en los 80, mientras iban al secundario y --sin saberlo todavía-- hace 34 años estaban fundando Chaco Gualamba.

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Un grupo que se gestó en la adolescencia, hoy encuentra a sus integrantes en proyectos diversos compartiendo el escenario del Guido.

Además de representar al Colegio Nacional en los intercolegiales de folclore integraban el Coro Municipal de Resistencia, donde conocieron a Quito, que iba a la Escuela de Comercio. En una conversación con NORTE se reconocen parte de una generación que creció con la recuperación de la democracia y las características de una forma de hacer y vivir el folclore. De la adolescencia recuerdan que la profesora Gladis Gloria Altabe les presentó el mundo de los conjuntos vocales, un aporte que les permitió definir una elección. A partir de entonces se autodefinieron como cuarteto vocal y emprendieron el camino de los arreglos colectivos.

La formación

Mario es el “quinto integrante” que los acompañó “desde siempre” en cada presentación, aunque sin cantar o tocar instrumento alguno. Su incorporación se dio tras la prematura e irreparable partida de Javier en 1996. Un año después los proyectos personales los fueron alejando de ensayos y escenarios.

“La actuación de hoy es para honrar a Javier y para agradecer a todos los que les dieron una mano y los acompañaron en el camino”, sostienen.

Aunque mantenían contacto hace un año acordaron que necesitaban volver a tocar y cantar juntos. Al principio se reunían cuando se hacían un tiempo entre los compromisos individuales y en los últimos meses ya vienen ensayando unas tres veces por semana, unas dos a tres horas por sesión. “Esto es muy fuerte, regocija el alma”, admiten.

El consenso que transforma ciertos arreglos o retoques en versiones consolidadas a veces los puede demorar un poco más de lo previsto, sin embargo la tecnología actual también es una ventaja que reconocen importantísima.

Ansias de canto

El reencuentro es después de un paréntesis de veinte años por el fallecimiento de un integrante, ahora se celebra como una elección que marcó sus vidas.

Cantaron hasta en una terraza de Barranqueras, porque más que recibir una remuneración los animaban las ansias de cantar. Al comienzo iban a festivales populares con respaldo de Lotería Chaqueña o de Cultura, en espacios pequeños. Más adelante los invitaban de festivales nacionales, por donde pasaban grandes figuras. En más de una ocasión llegaban con lo justo, juntando el dinero para pagar solamente la nafta.

“No nos conocían y hasta creían que éramos un ballet”, comentan y ríen. Sin embargo en más de una de esas ocasiones volvían satisfechos con los aplausos del público. Una vez, después de cantar en estudios del canal estatal ATC, mientras se retiraban, el Soldado Chamamé les preguntó si sabían que tenían que cobrar por esa actuación. “Fue un capo, no nos conocía y nos avisó y después nos mostró dónde teníamos que ir a hacer el trámite”, cuentan.

Las elecciones

Chaco Gualamba tiene una raíz folclórica que también se nutre de otros géneros. El rock nacional, la música latinoamericana y de pueblos originarios dejaron su huella en la elección del repertorio y en los arreglos de cosecha propia.

Su camino musical trae muchos recuerdos, como el Festival de Folclore de Chajarí -que los distinguió como ganadores del certamen en 1984 y los volvió a recibir en 1985 y 1986-; el Festival de Música del Litoral de Posadas en 1987; el Festival de Cosquín en 1988 -cuando llevaron la Cantata Chaqueña-, al que retornaron en 1994 -con la delegación chaqueña- y en 1995 -junto a Luis Landriscina-; el Pre Cosquín de 1989; el premio “León de Plata” que les otorgó el Club de Leones en 1990, y tantos otros imposibles de olvidar. La vida, que a veces junta y otras separa, abrió un paréntesis en 1997 que en octubre se cierra para este reencuentro.

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