Distinguieron a creadores del microscopio crioelectrónico
El suizo Jacques Dubochet, el estadounidense Joachim Frank y el británico Richard Henderson ganaron el Nobel de Química por el desarrollo del microscopio que sirve para obtener imágenes en alta resolución de la estructura de diminutas biomoléculas. “El microscopio crioelectrónico simplifica y mejora el escaneo biomolecular, y lleva a la bioquímica a una nueva era”, señaló la Academia de Ciencias de Suecia.
Estocolmo, 4 (dpa) - Gracias a él, “Los investigadores pueden congelar las biomoléculas y visualizar procesos que nunca se habían visto, decisivo para la comprensión de la química básica de la vida y desarrollo de fármacos”, añadió,
Peter Brzezinski, miembro del Jurado, explicó que “Esas moléculas son muy pequeñas: si se las compara con el tamaño del hombre, son tan pequeñas como lo es el ser humano respecto de la Luna”. Esta técnica se utilizó recientemente para estudiar las biolmoléculas relacionadas con el virus del Zika, que azotó especialmente Brasil y otros países latinoamericanos. También se aplica a la lucha contra la resistencia a los antibióticos: se podrá estudiar mecanismos y desarrollar medicamentos contra bacterias resistentes.

La técnica
La técnica es una evolución de la del microscopio electrónico, desarrollada en los años ’30 y por la que Ernst Ruska recibió el Nobel de Física en 1986. Durante mucho tiempo se pensó que este sólo podría utilizarse con materia inerte, ya que el potente rayo de electrones que utilizan destruye la materia biológica. Pero Henderson (Edimburgo 1945) consiguió en 1990 utilizar un microscopio electrónico para generar una imagen tridimensional de una proteína con resolución atómica, lo que mostró el potencial de la tecnología.

Frank, nacido en Alemania en 1940, logró que la tecnología se generalizara. Entre 1975 y 1986 desarrolló un método por el que las borrosas imágenes bidimensionales del microscopio electrónico se analizan y mezclan para formar una nítida estructura tridimensional. Dubochet (Aigle, 1942) consiguió solucionar el problema de que las biomoléculas se secan y colapsan en el vacío que necesitan los microscopios electrónicos para funcionar.
A principios de los años ’80 Dubochet consiguió vitrificar agua: la enfrió tan rápidamente que se solidificó en forma líquida alrededor de la muestra biológica analizable.
Así es posible que las biomoléculas mantengan su forma natural incluso en el vacío. Tras esos descubrimientos, en 2013 se consiguió la resolución atómica y ahora los investigadores pueden reproducir la estructura tridimensional de las biomoléculas de forma rutinaria. Esta tecnología proporcionó imágenes precisas, por ejemplo, de la superficie del virus del Zika o de las proteínas que provocan resistencia antibiótica.
El Nobel no cumple el cupo femenino
Berlín/Madrid, 4 (dpa) - Nueve científicos fueron premiados este año con los Nobel de Medicina, Física y Química, y ninguno de ellos es mujer. Desde 1901, los Nobel distinguieron a 587 personas por su trabajo científico, y sólo 17 de ellas son mujeres. Esa cantidad “no refleja ni la cantidad ni la calidad de las contribuciones de las mujeres científicas”, apuntó la española Adela Muñoz Páez, catedrática de Química Inorgánica de la Universidad de Sevilla y autora del libro “Sabias. La cara oculta de la ciencia”.
Marie Curie recibió el Nobel en dos ocasiones: en 1903 en Física y en 1911 en Química. Pero incluso ella estuvo a punto de quedarse sin el Nobel en Física por el descubrimiento de la radiactividad a partir de una investigación que ella inició y desarrolló junto a su marido. Sólo la insistencia de Pierre Curie consiguió que también Marie fuera reconocida.
Once de las 17 mujeres que lograron el Nobel en ciencia lo obtuvieron desde 1981. En los últimos diez años fueron reconocidas sólo cuatro investigadoras, tres por sus trabajos en Medicina y una en Química.










