Un sueño posible
Todos tienen sueños en la vida y, a medida que los van haciendo realidad, se sienten felices. Un estudio, un título, una empresa, una familia, una casa, el auto, el bienestar. En eso se pasa la vida, haciendo todo lo posible para cumplir esos sueños. Eso mismo pasa con los pueblos. Buscan un destino de grandeza y para ello sus habitantes confían en sus conductores, aquellos que detentan el poder en las más diversas áreas.
El Chaco ha tenido, a lo largo de toda su historia, muchos sueños que en algún momento la hicieron tierra de promisión y en ella vinieron a buscar un mejor destino hombres y mujeres de la vieja y sufrida Europa. Con el empuje del que encuentra que todo está por hacerse, se forjaron miles de iniciativas que cumplieron en 1951 el sueño de ser una provincia en el concierto del país. A partir de allí, y sobre fundamentos sólidos, el Chaco se forjó un perfil de provincia pujante sin límites para el crecimiento.
Pero cumplir los sueños siempre está lleno de obstáculos y no siempre se logra. Muchas veces depende de miles de factores, de los avatares políticos del país, de las buenas y malas decisiones de otros. Y eso hace que muchas veces se tengan que dar por perdidos algunos de esos sueños.
Así y todo, el Chaco logró convertirse en un emporio algodonero y un ejemplo del cooperativismo, luchó por conectarse con el resto del país a través del río, de los trenes, de las rutas. Envió aguas del Paraná al centro y sureste de la provincia y del Bermejo a General San Martín. Junto a Corrientes logró la conexión sobre el Paraná con el puente General Belgrano. Bregó y consiguió la Universidad Nacional del Nordeste y fue de las primeras en muchas iniciativas. Tuvo un coro que admiró a Europa. Creó su propia línea aérea y tras la pérdida de los trenes su propio servicio ferroviario. A través de iniciativas de algunos de sus hijos ideó hechos fundamentales en la Cultura, como la Bienal Internacional de Escultura o como el Foro del Libro y la Lectura.
Algunas cosas se perdieron o quedaron en el camino, otras están esperando condiciones más favorables y un país más ordenado.
Es cierto que no todo se puede porque depende de circunstancias ajenas a lo que uno pretende y que algunos sueños se demoran. Pero hay otros que dependen de tener una fuerte voluntad y remar contra la corriente porque para eso no hay imposibles.
Y hay uno de esos sueños que creemos posible y que, en más de una oportunidad, estuvo todo dado para concretarlo, pero mezquindades y falta de voluntad hicieron que no se concretara. Por mucho tiempo el Chaco encabezó el índice nacional de Analfabetismo. Lograr la liberación de la esclavitud de la ignorancia de los comprovincianos y darle las herramientas para forjarse el futuro. Lograr la meta de Analfabetismo Cero no es un imposible, ni una utopía. Otros pueblos en América Latina lo han logrado. Sólo hay que tener un buen plan y una voluntad a toda prueba.
Hubo muchos intentos, pero uno de los más serios fue el del plan “Nunca es tarde” con el que -muchos lo creyeron con firmeza- se podía llegar al objetivo.
Lo que hasta ahora es fracaso
El 7 de marzo de 1997 se puso en marcha ese Plan Provincial y tres días después, el 10 de marzo desde El Sauzalito, en el inicio del ciclo lectivo, se lanzó en cinco departamentos. El 21 de mayo de ese año el plan fue presentado en Buenos Aires en el Centro Cultural General San Martín con la presencia de sus padrinos, la cantante Mercedes Sosa y el periodista Santo Biasatti. El 23 de agosto de 1998 el escritor Ernesto Sábato aceptó ser también ser padrino y el humorista y dibujante Roberto Fontanarrosa ilustró los libros del programa. Para fines de ese año la Cámara de Diputados sancionó la ley 5156 que determinó el marco regulatorio del Plan.
Parecía que esa vez se superaban otros intentos y que todo iba en serio. Se creó una mística que hizo que muchos adultos, aún sin ser docentes de oficio, se anotaran como alfabetizadores y en la zona de El Impenetrable algunos agentes de salud y policías cumplieron esa misión. Un ejemplo destacable lo dio el escritor y poeta Aledo Meloni, que cerca de sus 90 años, lo hizo desde su casa en Resistencia.
La tarea emprendida alcanzó tal repercusión que 15 de septiembre de 2004 el presidente de entonces, Néstor Kirchner, lanzó el Plan Nacional de Alfabetización y para él se utilizó el “Libro simple para el alfabetizador Voluntario” del Chaco para todo el país, que se utilizaba aquí, obra de la profesora Olinda Montenegro. Lo que pasó después solo lo conocen en profundidad quienes fueron protagonistas. Lo cierto es que el plan fue decayendo. Se perdió la mística inicial y la tarea volvió a la burocracia y se dejó de lado la meta Cero.
Tan es así que cuatro años después, en 2008, se lanzó un nuevo Plan Provincial de Alfabetización, esta vez articulado con el Plan Nacional. Otro hito fue el 15 de abril de 2010, cuando el gobernador Capitanich y el ministro de Educación de la Nación, presidieron el lanzamiento del Plan Provincial con Analfabetismo Cero para 2015 con la apertura de 5.000 centros.
El hoy
Días atrás con motivo del Día de la Alfabetización el actual ministro de Educación pasó revista a lo que se está haciendo ahora, dos años después de la meta fijada para llegar al Analfabetismo Cero. Comentó que en el último año se están alfabetizando a 5000 personas en su condición de analfabetas puras (a partir de 15 años) por medio de 1000 centros de alfabetización creados en todo el territorio provincial, sobre todo en el norte, con una especial mirada a los pueblos originarios, comunidades gitanas y movimientos sociales. Se lleva adelante un trabajo en terreno comprometido para incluir tanto a jóvenes como adultos en el proceso de alfabetización (de lectoescritura) y también de acompañarlos durante seis meses a que terminen esta etapa, para que luego sean insertados en el sistema educativo formal, a través de la articulación con las Escuelas Primaria para Adultos (EPA) tanto urbanas como rurales. El Plan Provincial de Alfabetización forma parte de una mesa de gestión donde se coordinan tareas con los distintos ministerios del Gobierno provincial; municipios, que incluyen a comisiones vecinales y organizaciones sociales, con el objetivo de llegar a más personas que necesitan aprender a leer y a escribir, para cumplir con la meta: Chaco libre de analfabetismo.
Según este informe no se ha renunciado al objetivo, que se sigue considerando posible. Pero a juzgar por los resultados conseguidos, no se palpa una determinación, una mística que busque resultados. Sólo el hecho de que 5.000 personas se estén alfabetizando en mil centros habla de poco compromiso. Alguna vez se dijo que si se lograba desterrar este flagelo ella iba a ser la obra más importante de cuanto gobierno pasó por el Chaco, más que las rutas, los puentes, que el tren y los aviones (que perdimos). Si se lo propone, el Analfabetismo Cero es posible y puede marcar un hito no solo para el Chaco sino para el país.










