De Resistencia a Miami: vive su segundo huracán en 16 años
Está en una de las zonas más altas, hasta ayer considerada como segura. Tapió su casa y sólo espera que el sacudón no llegue de lleno.
José Fernández Longoni nació en Corrientes pero se crió en Resistencia: en el 2001 la crisis lo empujó a buscar nuevos destinos y llegó a Miami. En el 2005 el huracán Wilma lo encontró desprevenido. Ayer, José se tomó unos minutos para una charla telefónica con NORTE de Corrientes en la que detalló cómo es vivir esperando que la naturaleza desate su furia.

"La ciudad fue caracterizada por zonas A, B, C, D y E, según el grado de peligrosidad. La A, B y parte de la C fueron evacuadas entre el lunes y el martes, mientras que las restantes son consideradas seguras por estar más altas. Yo vivo en la zona E, por eso decidimos quedarnos, comenzó contando el correntino quien asegura que en esta oportunidad la llegada del huracán no lo tomó desprevenido. En el 2005 cuando pasó Wilma no había llegado a tapiar las ventanas ni nada, la verdad esa fue una experiencia muy dura. Las imágenes aún las tengo en la memoria", recordó.
Esta semana todo parecía tranquilo, pero el lunes cuando me fui a trabajar comencé a notar que la gente compraba packs de agua y planchas de maderas que se usan para tapiar las ventanas.

Por la tarde me entero del alerta y el martes cuando fui a hacer las compras ya no quedaba nada, remarcó. José contó que entendiendo la peligrosidad de la situación, pensó primero en viajar a un estado a cinco horas de distancia.
Después lo pensé mejor con mi esposa Miriam y decidimos quedarnos. El martes salí a comprar maderas con las que se hacen los cercos y con eso comencé a cerrar las ventanas, explicó durante la conversación telefónica mantenida en el mediodía de ayer.
Si bien los pronósticos no daban cuenta precisa sobre la intensidad con la que el huracán tocaría tierra, entre los datos que manejaban las familias se destaca que durante la madrugada de hoy podría pasar el ojo por Miami.
Hoy y mañana no hay actividad en las calles, los comercios, los bancos todo está cerrado, también el parque de Disney, contó José mientras espera que el huracán Irma baje de categoría y disminuyan los daños. Prendidos a los medios de comunicación, quienes se encuentran en Miami siguen de cerca el movimiento del huracán que mantiene en vilo al mundo.
“Hemos visto lo que pasó en Cuba y realmente estamos preocupados, uno teme por su seguridad, no sabe si la casa va a resistir o dónde uno estará cuando llegue. A diferencia de Cuba, aquí podemos asegurar nuestras viviendas, las zonas de mayor riesgo ya fueron evacuadas y la gente llevada a los centros. Muchas personas decidieron movilizarse por sus propios medios a irse hacia otros estados”, remarcó.
Mientras están a la espera del paso de las ráfagas de viento, el país aún cuenta con servicio de energía y las compañías telefónicas brindan servicio de Internet gratuito para que las personas puedan mantenerse comunicadas.

Compras y psicosis
La compra de agua, planchas de madera, tornillos, pan y enlatados, estuvo entre los elementos que los residentes de Miami decidieron privilegiar.
El lunes y el martes la gente salió a buscar agua y planchas de madera; las grandes ferreterías quedaron desabastecidas, tampoco se podían conseguir tornillos. Yo trabajo en la construcción y por eso varias cosas tenía con las que pude ir cortando las maderas y colocándolas, explicó.

En cuanto a los alimentos destacó que la mayoría de los hogares cuenta con cocinas eléctricas, razón por la cual ante este tipo de situaciones deben prever la compra de la mayor cantidad de enlatados posible. En cuanto a las estaciones de combustible, José remarcó que entre el martes y el jueves la gente cargaba los tanques de sus vehículos de manera desesperada, lo que produjo desabastecimiento e importantes congestiones.
Quienes han vivido varios huracanes saben que deben estar preparados y por eso se producen este tipo de situaciones, pero el viernes comenzó a normalizarse. De todos modos, la gente presta mucha atención al tema del combustible para sus autos, como uno de los ejes de la previsión ante emergencias, remarcó. A pocas horas de cumplir 45 años, José celebrará su natalicio este lunes; se prepara para vivir el segundo huracán de su vida.
Irma no escribió su historia aún en Miami, por eso es muy difícil saber qué va a pasar. "Las bandas -ráfagas de viento- pasan con frecuencia pero aún no es lo que antecede al huracán que, se espera, llegue en la madrugada”, finalizó.
Fuente: NORTE Corrientes.

















