Cómo ayudar a los chicos a perder el miedo a los análisis clínicos
La preparación emocional, el juego y un entorno amigable pueden marcar la diferencia en la experiencia de los pacientes pediátricos. Especialistas explican cómo ayudar a los chicos a transitar con mayor tranquilidad estudios como análisis de laboratorio, radiografías, tomografías y resonancias magnéticas.
Algunos estudios médicos pueden generar ansiedad en muchos niños. El miedo a lo desconocido, la incertidumbre o las experiencias previas hacen que una consulta o un estudio médico se conviertan, muchas veces, en un momento de estrés para toda la familia.
Sin embargo, especialistas coinciden en que la preparación emocional, el juego y un entorno pensado para las infancias pueden cambiar por completo esa experiencia.
La realización de análisis clínicos y estudios por imágenes en pacientes pediátricos es una práctica muy frecuente. En algunos centros de estudios, los pacientes pediátricos representan entre el 8 % y el 8,5 % del total de las personas atendidas.
Los estudios solicitados varían de acuerdo con la patología o el motivo de consulta, aunque uno de los pedidos más habituales en laboratorio es el hisopado de fauces para detectar el estreptococo betahemolítico, la bacteria responsable de muchas anginas bacterianas.
En el área de diagnóstico por imágenes, durante 2025 se realizaron 2.225 resonancias magnéticas en pacientes pediátricos, de las cuales el 55 % corresponden a estudios neurológicos y el resto a estudios musculoesqueléticos, abdominales y cardíacos", señaló una coordinadora de Servicios de Resonancia Magnética y Tomografía Computada , Jimena Carpio.

La preparación empieza antes de salir de casa
El acompañamiento comienza mucho antes del estudio. Desde el momento en que la familia solicita un turno para un análisis de sangre, una radiografía, una tomografía o una resonancia magnética, la información y la forma en que se comunica lo que va a suceder pueden influir en cómo el niño vivirá la experiencia.
Los especialistas recomiendan hablar con honestidad, utilizando un lenguaje acorde a la edad y evitando frases como "no te va a doler nada", que pueden generar desconfianza si luego el niño experimenta alguna molestia.
También resulta fundamental que todo el equipo que participa en la atención pediátrica esté preparado para comunicarse con las infancias desde la empatía, la paciencia y la calidez. El entorno también cumple un papel importante. Contar con espacios especialmente diseñados para niños, con juegos, música, pantallas y actividades recreativas, contribuye a disminuir el estrés y generar una experiencia más positiva.
Cuando el juego ayuda a comprender
Para los especialistas, entender qué va a suceder reduce la incertidumbre y ayuda a disminuir el miedo. "Incluimos juegos para preparar a la niña o al niño a nivel cognitivo y emocional antes de realizarse un estudio de diagnóstico por imágenes —explica la doctora Carpio. A través de un convenio especial con Rasti, ofrecemos a nuestros pacientes pediátricos el desafío de armar un resonador con bloques. Eso les permite entender cómo funciona el equipo y entrar al estudio con mayor tranquilidad y confianza."
En el caso de la resonancia magnética, es importante explicarles previamente qué sonidos emitirá el equipo, contarles que podrán utilizar auriculares o protectores auditivos y transmitirles que el estudio no produce dolor. Lo único que requiere es permanecer quietos durante algunos minutos, algo que incluso puede practicarse en casa jugando a quedarse inmóviles como una estatua.
Generalmente, los estudios del sistema nervioso central —como las resonancias magnéticas del cerebro— realizados en pacientes menores de 7 años requieren sedación, ya que incluso un movimiento mínimo puede dificultar la correcta evaluación de la región estudiada.

La extracción de sangre: un momento que también puede ser amigable
La extracción de sangre suele ser uno de los procedimientos que más ansiedad genera tanto en los chicos como en sus familias. La forma en que se realiza depende de la edad del paciente, pero en todos los casos el objetivo es llevar adelante una práctica rápida, segura y con el menor nivel posible de estrés.
"Nuestros extraccionistas están especialmente capacitados para trabajar con los delicados vasos sanguíneos de bebés y niños. Utilizamos agujas especiales que permiten realizar el procedimiento de manera rápida y segura. También es importante explicarles que sentirán un pinchacito "similar a la picadura de un mosquito", sin minimizar la experiencia ni generar falsas expectativas", explica la bioquímica Paula Devincenzi.
Un ambiente confortable, espacios pensados para las infancias y pequeños gestos —como una curita con diseños infantiles o un diploma de "niño o niña valiente"— pueden contribuir a generar un recuerdo positivo de la experiencia.
Cinco recomendaciones para antes de un estudio médico:
- Contar qué va a pasar con palabras simples y acordes a su edad.
- Jugar en casa a recrear el estudio con muñecos, bloques o juguetes para que deje de ser algo desconocido.
- Validar sus emociones. Si tiene miedo, escuchar y evitar minimizar lo que siente.
- Llevar un objeto que le dé seguridad, como su peluche o juguete favorito.
- Celebrar su esfuerzo, más allá de cómo haya reaccionado durante el estudio.











