Francisco y su mensaje de paz en Colombia
Con la presencia desde ayer en Colombia del Papa Francisco, un nuevo y esperanzador capítulo comienza a escribirse en la historia de esta nación sudamericana que intentará dejar atrás medio siglo de enfrentamientos armados, para avanzar en la construcción de un difícil pero necesario proceso de paz que será clave en la región.
El Sumo Pontífice llega a suelo colombiano para promover una paz ‘estable y duradera‘, tras el acuerdo sellado oportunamente por el gobierno del presidente Juan Manuel Santos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), al que acaba de sumarse el cese bilateral del fuego acordado con la guerrilla Ejército de Liberación Nacional (ELN), lo que da lugar a un nuevo escenario de diálogo que ha generado enormes expectativas en toda la región, ya que se trata del inicio del fin de un conflicto que duró más de 50 años y que dejó un saldo de unos 220.000 muertos. Según informaron las autoridades, el alto el fuego acordado con el ELN entrará en vigencia el 1 de octubre próximo, se extenderá por 102 días y se irá renovando a medida que se cumpla y se avance en las negociaciones que llevan adelante las partes involucradas en este proceso de paz.
En este contexto, el viaje apostólico del Papa Francisco —que inició así su quinto viaje a América Latina—, adquiere una enorme significación porque en los cuatro días que durará su estancia reiterará su firme posición a favor de la construcción de sociedades sin violencia. En ese sentido, vale recordar que en el mensaje que brindó el 1 de enero pasado, en ocasión de la Jornada Mundial de la Paz, el líder de la Iglesia Católica formuló sus “más sinceros deseos de paz para los pueblos y para las naciones del mundo, para los Jefes de Estado y de Gobierno, así como para los responsables de las comunidades religiosas y de los diversos sectores de la sociedad civil”. En esa oportunidad, Jorge Bergoglio dijo que deseaba la paz “a cada hombre, mujer, niño y niña, a la vez que rezo para que la imagen y semejanza de Dios en cada persona nos permita reconocernos unos a otros como dones sagrados dotados de una inmensa dignidad”. “Especialmente en las situaciones de conflicto, respetemos su dignidad más profunda y hagamos de la no violencia activa nuestro estilo de vida”, remarcó Francisco y sus palabras deben llegar especialmente al corazón de todos los latinoamericanos, sobre todo en los países de la región donde se viven tensiones políticas y donde debe primar el respeto por la vida humana y la dignidad de todas las personas.
En un mensaje publicado en su cuenta oficial antes de partir de Roma, el Papa Francisco destacó que “la paz es lo que Colombia busca desde hace mucho tiempo y trabaja para conseguirla”, y recordó que se trata de la construcción de “una paz estable, duradera, para vernos y tratarnos como hermanos, nunca como enemigos”. Ya en su misiva por la Jornada Mundial de la Paz, a comienzos de este año, recordó que la violencia “no es la solución para nuestro mundo fragmentado” y observó que responder con violencia a la violencia lleva, en el mejor de los casos, a la emigración forzada y a un enorme sufrimiento, ya que las grandes cantidades de recursos que se destinan a fines militares son sustraídas de las necesidades cotidianas de los jóvenes, de las familias en dificultad, de los ancianos, de los enfermos, de la gran mayoría de los habitantes del mundo. “En el peor de los casos, lleva a la muerte física y espiritual de muchos, si no es de todos”, alertó el Sumo Pontífice.
El reciente anuncio del cese al fuego por parte del ELN y el gobierno colombiano es también una buena señal para todos los países de la región, que deben alentar y acompañar el proceso de paz que se puso en marcha en Colombia, que vive hoy un momento clave de su historia. Es de esperar que ese proceso concluya con éxito y sirva como ejemplo de paz para toda la comunidad internacional.










