La seguridad en las carrocerías modernas
Hubo una época en que los automóviles se diseñaban, literalmente, como tanques de guerra. Se buscaba que el vehículo fuese lo más resistente posible a deformaciones, esfuerzos y colisiones en la creencia de que cuánto menos se deformara más protegidos estarían los pasajeros.
Un coche indeformable como los de antes suponía que, en caso de choque, la deceleración que sufría el organismo de los ocupantes fuera bestial. Podía ser un accidente a una velocidad moderada, pero los órganos no soportaban pasar, por ejemplo, de 50 a 0 km/h en unas centésimas de segundo. Con el propósito de aumentar ese tiempo de deceleración y que las fuerzas que tenían que soportar los ocupantes fueran menores nacían las zonas de deformación programadas.

La primera consecuencia de aquel enfoque erróneo del automóvil “duro” fue el desarrollo de uno de los elementos más significativos de la seguridad vial, el cinturón de seguridad. Pasaron los años y los accidentes y se llegó a la conclusión que había que encarar por otro lado el tema de la protección de los ocupantes de los autos llegándose de esa manera al concepto de “deformación programada” que no es otra cosa que poner en práctica aquello de “si va a suceder, tengamos algo de control sobre lo que suceda”.
Donde se vio antes que en otro lugar como funciona este concepto fue en los autos de competición. Mucha gente se asombró al comienzo de lo “frágil” que se volvieron los autos al ver los vehículos desarmarse tras un gran choque dando la idea de lo poco seguros que eran cuando en realidad se trataba de todo lo contrario. Un coche de carreras que se va desarmando en un accidente está disipando energía que de otra manera sería absorbida por el piloto.
Autos más seguros
Una vez probado en la pista el concepto de seguridad programada se comenzaron a diseñar los autos pensando en absorber los impactos haciendo que su fuerza se disipe lo suficiente como para no llegar con el 100% al cuerpo de los ocupantes.

Hoy los fabricantes colocan en toda la carrocería pequeños puntos, o zonas casi invisibles, destinados a recoger toda la energía de manera ordenada y progresiva. Estas zonas se encuentran en la carrocería exterior (como en paragolpes, capó y guardabarros) pero, sobre todo, en la estructura del vehículo y siempre fuera del habitáculo (como en el vano motor, apoyos del motor, largueros y travesaños), especialmente en la zona delantera.
Esa deformación progresiva, también conocida como “puntos fusibles”, aumenta el tiempo de la deceleración que comentábamos anteriormente, absorbiendo considerablemente la fuerza del impacto. Se podría decir que funciona como un acolchado que amortigua el golpe. El mejor ejemplo de esto es el motor que con los años sufrió grandes cambios en sus soportes de manera que estos cedan y hagan que este caiga antes que retroceder hacia el habitáculo.
Más protegidos
Como los autos de carrera los modernos diseños tienen una "jaula de seguridad" que no es otra cosa que el mismo esqueleto o el armazón del vehículo y que en este caso sí que es un elemento rígido, diseñado para no deformarse y con la finalidad de protección total de los ocupantes también derivado de la experiencia de los autos de competición donde en última instancia el piloto queda encerrado en lo que se denomina “celda de seguridad” hasta donde no llegan las deformaciones de un choque.

A modo de ejemplo sencillo, podemos imaginar la comparación de golpear una pared con el puño cerrado y otra situación idéntica pero con un guante de boxeo. El guante hace de amortiguador absorbiendo buena parte de la energía y reduce las lesiones que podamos sufrir en nuestra mano aunque la potencia utilizada sea la misma.
En los diseños más elaborados se emplean diferentes materiales para estas zonas de impacto de manera de aumentar la rigidez estructural del vehículo pensando en su uso y a la vez hacerlo más seguro en esos sitios donde debería quebrarse ante un choque.
Es así que mientras el resto del auto se arruga como un acordeón hay zonas específicas pensadas para no hacerlo y aunque las consecuencias de un choque parezcan graves por el aspecto final del vehículo lo cierto es que todo ese daño hizo que los ocupantes no sufran sobre sus cuerpos la energía de la colisión.










