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Comprar un Mercedes para ahorrar ¿Tiene sentido?

¿Tiene sentido gastar más de 53 mil Euros (un millón y algo de pesos) para ahorrar 50% en combustible?

Es como tener una Ferrari y ponerle un equipo de GNC (aunque el gas ya no sea tan buen negocio, al menos en nuestro país). 

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Esa es la pregunta que se Mercedes Benz intentó aclarar ofreciendo una prueba comparativa a la prensa europea para analizar los híbridos enchufables de la marca ante la duda de si no serán todavía demasiado caros para justificar su compra por motivos económicos. La conclusión a la que se llegó es que esos modelos variantes son muy difíciles de amortizar con argumentos económicos pero ofrecen otra serie de ventajas que sí podrían justificar su compra para determinados perfiles de usuario muy concretos.

La prueba consistió en realizar dos veces un mismo recorrido, con el mismo coche. Los coches implicados son casi todos los de la gama híbrida de Mercedes, concretamente el Mercedes Clase C en versión berlina y Estate, el Mercedes GLC en versión Coupé y SUV, un Mercedes Clase S y un Mercedes GLE. 

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El objetivo de la prueba fue comprobar cuánto puede mejorar el consumo partiendo de una batería llena y luego utilizando todos los recursos de la hibridación arrancando con la batería vacía obligando al sistema de coche a recargarla durante la marcha empleando nafta, obviamente.

Al final de la prueba se estableció que la mejora en el consumo de combustible se sitúa entre un 57% en el peor de los casos y un 75% en el caso más favorable. 

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Es verdad, la economía en combustible es real sin dudas. Los sistemas híbridos son eficientes en la recarga de las baterías y ahorran una enormidad de nafta pero la pregunta de si vale la pena tener un auto de alta gama para ahorrar combustible sigue estando.

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Es obvio que esta prueba estaba pensada para demostrar las ventajas de la hibridación en el consumo de combustible, y también es obvio que las rebajas en consumo experimentadas parecen apuntar en esa dirección, pero no es oro todo lo que reluce.

En la documentación aportada por Mercedes se hace una reflexión acerca del perfil de público al que puede serle útil a día de hoy un híbrido enchufable. Básicamente estos coches aportan ventajas notables en recorridos urbanos e interurbanos cortos, siempre que se enchufe la batería a la red a diario y se esa autonomía al máximo para ahorrar combustible practicando una conducción eficiente y predictiva.

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Por otra parte, la mejora relativa no representa las ventajas de la hibridación, ya que partiendo sin la batería cargada se está consumiendo combustible. Los consumos en ese caso ,debido a que se trata de motores nafteros muy potentes que arrastran coches grandes y con un sobrepeso de baterías importante, son bastante notables ( más de 10 litros cada 100 kilómetros)

¿Cuánto se ahorra enchufando el coche?

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Según los cálculos de Mercedes el ahorro por kilómetro eléctrico es muy alto frente a la nafta que queman los motores de estos mismos coches. El cálculo se realiza comparando el mismo motor sin hibridar frente a la versión PHEV, para cotejar consumos y traducirlo todo a euros. Utilizando como ejemplo el modelo que más consume, el GLE 500 e PHEV frente al GLE 500 y analizando únicamente los 33km teóricos de autonomía eléctrica, Mercedes llega al siguiente cálculo: 

GLE 500 (Hibrido): 8,8 kWh en 33 km = 0,034 U$/km

GLE 500: 10,4 litros en 100km   = 0,14 U$/km 

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Estos cálculos de Mercedes, de nuevo, se centran en el caso más favorable y pasa por alto unas cuantas variables como ser la diferencia de precios entre ambas versiones de ese auto. Desde un punto de vista económico, habría que amortizar casi 7000 dólares de sobrecosto del modelo híbrido, siendo conservadores.

Para una vida útil de 200.000 km y suponiendo que 1/3 se realicen en modo eléctrico, esa amortización asciende a 10 centavos de dólar por kilómetro.

Redondeando, en el caso de esos dos modelos los kilómetros eléctricos cuestan lo mismo que los de nafta, y todo lo demás cuesta más. Si encima se considera que la recarga tiene una ineficiencia del 25% y que la autonomía eléctrica posiblemente sea algo menor que los 33 km teóricos, el costo del kilómetro eléctrico se dispara.

Habría que superar los 100.000 km eléctricos puros, a razón de 33 km/día y recargando por la noche con tarifa súper económica, sólo para amortizar el sobrecosto. Eso significa 365 días al año recargando la batería durante más de 8 años y agotándola siempre, y aún  quedaría soportar un consumo superior en todos los kilómetros hechos con nafta. Definitivamente es difícil de lograr. 

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El Diesel, rey de la economía

Incluso siendo más optimistas y pensando en una vida útil con 100.000 km eléctricos, la ineficiencia en la recarga, las variaciones de autonomía real y el consumo adicional que tendremos circulando con nafta el resto de kilómetros harían casi imposible recuperar la inversión adicional a base de consumos. Si hiciéramos los números frente a un diésel, el híbrido se sale de órbita en costo por kilómetro

Por último, todos estos cálculos se realizan contra la versión “equivalente” de nafta, que es lo más justo, pero si se hicieran los números frente a un Diésel no hace falta decir que el híbrido se sale de órbita.

A pesar de que los números dicen que no, por bastante, lo cierto es que para un determinado tipo de usuario sí podría tener algún sentido esta compra, aunque desde luego no por motivos económicos.

Un híbrido proporciona un plus de silencio y confort, la posibilidad de entrar en áreas de tráfico restringido en ciudades europeas, un plus de respuesta instantánea al acelerador y valores añadidos como la preclimatización, que sólo son posibles con un sistema eléctrico de 48 Voltios y mucha batería disponible. Todo ello se combina con un motor naftero de respuesta contundente que nos permitirá viajar cuando sea necesario.

El usuario perfecto para estos autos sería una persona que recargue cada noche en momentos en que baja la tarifa de la electricidad (en Europa) y agote la batería en trayectos urbanos en total silencio, y que de vez en cuando viaje algo más lejos aprovechando todas las prestaciones del coche.

Sale más caro pero en ese caso el híbrido pasa a ser un cochazo muy interesante pese a la diferencia de precios.

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