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Chile saca ventajas de errores argentinos

Los datos difundidos por las autoridades de Turismo de Chile confirman que el país trasandino es uno de los más beneficiados con el giro que ha dado la política económica argentina. A diferencia de lo que sucede en el mercado argentino que registra una fuerte caída de las ventas, con comercios que sienten el impacto de la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, en Chile se festeja la llegada masiva de turistas que realizan compras récord del otro lado de la cordillera.

Según estimaciones de la Subsecretaría de Turismo del país vecino, en el primer semestre de este año alrededor de dos millones de argentinos, esto es un 30 por ciento más que en el mismo período del año pasado, visitaron las principales ciudades chilenas atraídos por los precios más bajos y los tentadores descuentos que realizan los comercios trasandinos. De este lado de la cordillera, el impacto negativo se siente con mucha fuerza en las provincias limítrofes que ven cómo se pierde capacidad de consumo en el mercado argentino. Un informe difundido por la Cámara Nacional de Comercio, Servicio y Turismo de Chile, reveló a su vez que las compras argentinas en el país vecino aumentaron un 80 por ciento el año pasado comparado con 2015, mientras que la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), alertó que en 2016 las compras minoristas de argentinos en comercios chilenos sumaron 830 millones de dólares, solo contabilizando aquellas operaciones realizadas con tarjetas de crédito y débito, es decir que si se suman las compras efectuadas con efectivo el monto sube aún más.

Ya en marzo pasado, dirigentes empresarios de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), alertaron sobre esta situación ante la Comisión de Economías Regionales, Economía Social, Micro, Pequeña y Mediana Empresa de la Cámara alta y solicitaron que se reglamente el artículo 10 de la ley PyME con medidas tendientes a compensar a las pequeñas y medianas empresas de frontera. Para algunos economistas, dos factores se combinaron para que Chile sea uno de los destinos elegidos por los argentinos para hacer compras: Argentina tiene una mayor presión impositiva que el país trasandino (34 por ciento contra 20 por ciento); y el tipo de cambio que favorece a los comercios chilenos. Así, la ventaja relativa que ofrece a comerciantes chilenos el tipo de cambio y sus tasas arancelarias más bajas que se traducen en productos mucho más baratos que en Argentina, hace que miles de argentinos crucen la frontera para comprar artículos, como televisores, tabletas, computadoras personales y celulares, que en algunos casos son 60 por ciento más baratos. El impacto del “efecto Chile” en las provincias de frontera perjudica no solo a comercios argentinos que venden electrónicos, sino también al sector gastronómico y hotelero, que temen correr la misma suerte que muchas tiendas mendocinas que se vieron obligadas a cerrar sus puertas. En este sentido, la Federación Económica de Mendoza advirtió a principios de año que el buen momento que vive el consumo en el mercado trasandino tiene como contracara el deterioro comercial registrado en el lado argentino de la cordillera. En el caso de la provincia de San Juan, de acuerdo a información de la Cámara de Comercio, las ventas minoristas se redujeron 8,4 por ciento en enero y 3,8 por ciento en febrero pasado, acumulando un promedio de baja del 6,1 por ciento solo en los dos primeros meses de este año. En Mendoza, tras las reiteradas advertencias de la Federación Económica local sobre la necesidad de compensar de alguna forma las diferencias de precio que existen entre las tiendas locales y las del Chile, se lanzó, recién a mediados de julio, un plan de 12 cuotas sin interés, disponible para los consumidores todos los días y en todos los rubros con el fin de proteger al comercio local. La desventaja para los comerciantes locales de las provincias de frontera que se ven imposibilitados de competir golpea a quienes en nuestro país se dedican a la comercialización de electrónica, indumentaria, calzado, juguetes, blanquería, combustibles y comestibles que en países vecinos se consiguen más baratos. Frente a este preocupante panorama, es necesario que se adopten medidas para promover el consumo local y proteger a los comercios de áreas fronterizas que sufren las consecuencias de distorsiones en la economía que perjudican a la mayoría de los argentinos.

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