El héroe secreto que salvó a cientos de niños judíos
El 1º de julio se cumplieron dos años del fallecimiento de Nicholas Winton, quien logró sacar de Praga 669 niños judíos. Sus acciones le valieron el apodo de Schindler británico, en referencia al alemán Oscar Schindler, quien salvó a más de 1.000 judíos.
El británico Nicholas Winton, organizó el rescate de 669 niños destinados a campos de concentración nazi, era un corredor de bolsa cuando consiguió sacar por tren a esos niños judíos de la ocupada ciudad de Praga (Checoslovaquia, actual República Checa). Sin embargo, sus proezas permanecieron secretas durante más de 50 años.

Nicholas Winton murió a los 106 años el 1 de julio de 2015, en el aniversario de uno de los trenes que salieron en 1939 y que llevaba la mayor cantidad de niños, 241. Logró superar las barreras burocráticas de ambos países para llevar a Reino Unido a los menores salvándolos así de una muerte casi segura. Se cree que ya son más de 5.000 los llamados niños Winton, descendientes de los niños que ayudó a escapar.

En total Winton, quien desde 2003 ostentaba el título de caballero, -la más alta condecoración que otorga la Reina de Inglaterra- organizó 8 trenes que salieron de Praga y otras formas de transporte que salieron de Viena (Austria). Nicholas Winton, londinense de nacimiento que ya se había ganado el cielo y el título de Sir por su hazaña, era hijo de inmigrantes de origen judío.
Se preparó para ser agente de bolsa, que era el trabajo que desempeñaba cuando estaba a punto de irse a esquiar a Suiza por vacaciones. Entonces, una llamada de teléfono le cambió la vida: era su amigo Martin Blake, que le pedía ayuda para su comité de refugiados de Checoslovaquia, invadida ya por los nazis.
Acudió raudo en su ayuda y una vez allí se dio cuenta de que no había ningún plan pensado para el traslado de los niños. Se contactó con el Movimiento de Niños Refugiados de Londres para solicitar su apoyo.
Esta organización se encargaba de conseguir el alojamiento y el dinero que exigía el gobierno británico como garantía para dar cobijo a los refugiados perseguidos por los nazis. El único requisito que se exigía era tener un lugar en donde alojarse y un depósito de 50 libras de entonces (unos 1.300 euros de hoy) por cada niño como garantía (para el pasaje de vuelta ante un eventual regreso del niño a su país de origen).
A Nicholas le pasó como a Schindler: centenares de padres, enterados de su plan de salvación de niños, se contactaron con él para rogarle que salvase a sus hijos. En 9 meses consiguió evacuar a 669 niños en 8 trenes cuyo destino era la salvación: Londres. Una curiosidad, entre ellos viajaba el que luego sería afamado director de cine de ‘La mujer del teniente francés’, Karel Reisz.
En un efecto mariposa, estos 669 niños salvados dieron lugar a más de 5.000 niños nuevos. Pero como toda buena historia de salvación, también tiene un lado negro. A Nicholas le falló un tren, el último. Londres declaró la guerra a Alemania justo antes de que el último tren con 250 niños a bordo pudiera efectuar su salida. Nadie los volvió a ver.

Y allí, en la estación de tren de la calle Liverpool de Londres, quedaron sus familias esperando un convoy que jamás llegaría a su destino por un solo fatídico día. Si el tren hubiera partido un día antes podría haber cumplido su trayecto, se lamentaba Winton.
Pasaron 50 años sin que Nicholas Winton contase a nadie lo que había hecho por todos estos niños, pero su mujer, Greta, descubrió un maletín que contenía toda la documentación con los nombres de los niños y las cartas de agradecimiento de sus padres.
Sorprendida por la historia que le acababa de explicar su marido, se puso en contacto con Elisabeth Maxwell, una historiadora especializada en el Holocausto nazi y esposa del magnate de la comunicación Robert Maxwell, propietario de periódicos como el Daily Mirror y el Sunday Mirror. Maxwell, cuyas raíces eran checas, quedó tan impresionado por la gesta de Winton que decidió publicar la historia en sus diarios.
Poco después, la BBC se hizo eco de los sucesos que habían acaecido medio siglo antes y los acontecimientos se precipitaron. En unos días pasó de ser un personaje anónimo a convertirse en un héroe nacional, tanto en su país como en la antigua Checoslovaquia.
La reina Isabel II reconoció su gesta otorgándole el título de Sir. Vera Gissing, una de las niñas salvadas, que escribió su biografía y elaboró el guión de la película ‘Power of Humanity’ contó que rescató a la mayor parte de los niños judíos de mi generación en Checoslovaquia. Muy pocos de nosotros nos reencontramos con nuestros padres, perecieron en los campos de concentración. Si no hubiésemos sido separados, habríamos muerto junto a ellos.

Documentales y homenajes
La BBC le dedicó varios programas pero entre ellos, el famoso That’s Life. Lo invitaron a un programa advirtiéndole que contarían su historia y que una de las niñas que él rescató, y que ya era una adulta, estaría a su lado para dar fe del testimonio. Nicholas asistió, pero lo que pasó en realidad fue que ese estudio, abarrotado de personas, sólo estaba lleno con los niños a los que él rescató.
A la pregunta del presentador sobre si había alguien más en la sala que tuviera algo que agradecerle a Sir Nicholas Winton, todo el estudio se puso en pie y el Sir Nicholas, que tenía 105 años, no pudo contener las lágrimas. A Sir Nicholas Winton también le dieron el título de Liberador de la Ciudad de Praga y la Orden de T. G. Marsaryk, entregado por Vaclav Havel el 28 de octubre de 1998.
También la Cruz de la 1ª Clase en 2007, máxima condecoración militar checa; y el apoyo de 32.000 firmas ese mismo año para solicitar el Premio Nobel de la Paz. En 2010, el Gobierno británico le concedió además la medalla de Héroe del Holocausto, y su figura se reconoce de forma destacada en un monumento permanente que se preparó para conmemorar la tragedia ocurrida en la segunda Guerra Mundial.
Su última condecoración fue en el año 2014, en el que Winton recibió la Orden del León Blanco en Praga. Su historia ha inspirado dos películas: All my loved ones, del checo Matej Mináč, y Nicholas Winton: The Power of Good, documental reconocido con un premio Emmy en 2002.










