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La vida es un cuento

Ondas expansivas

Hace unos días fui invitada por una amiga querida, Andrea, a una reunión abierta de su grupo espiritual al cual ella asiste regularmente, como no tenía planes, y el título sonaba más que interesante: ‘La mística del corazón’, acepté; suelo ser ‘fácil’ para estas situaciones nuevas en donde sé que habrá aprendizajes interesantes, sumado que viene de la mano de alguien que aprecio y tengo una sintonía especial. Fuimos.

La verdad no conocía a nadie, pero la noticia era que todos me recibían como si me conociesen desde hace años, me sentí ‘como en casa’. 

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Quedo maravillada cuando suceden estas sincronías de almas, encuentros desconocidos pero que ya estaban digitados desde hace tiempo por ‘alguien’: una ‘energía cósmica’, “Dios’, ‘el universo’, lo que quieras creer o no creer está bien, yo profeso la religión del amor, aunque parezca un poco cursi, pasado de moda.

En la charla se habló del famoso órgano: nuestro corazón, se ha descubierto que el corazón contiene un sistema nervioso independiente y bien desarrollado con más de 40.000 neuronas, una compleja y tupida red de neurotransmisores, proteínas y células de apoyo. Que puede; ¡anoten! tomar decisiones sin pasar a ‘consultarle’ al cerebro en muchos de los casos.

Que hay hormonas que se segregan a partir de él, manteniendo así el equilibrio corporal. Que posee un campo electromagnético, el más potente de todos los órganos del cuerpo, 5.000 veces más intenso que el del cerebro. Y se ha observado que cambia en función del estado emocional. Cuando tenemos miedo, frustración o estrés se vuelve caótico. En cambio cuando está acompañado de emociones positivas, como el amor, gratitud, perdón, la compasión, se muestra ordenado. Por lo que produciría en el cuerpo una armonía general.

Personas trasplantadas han comentado que se sentían diferentes, con ese “órgano nuevo latiendo en su cuerpo” hizo que cambiaran de ideas, actividades, y hasta de vocabulario. ¿Serán implantados también los recuerdos?

No es muy difícil deducir lo siguiente: Tener una visión de vida positiva, que cultive estos sentimientos antes nombrados.

Una rutina de ejercicios, buena alimentación.

Gente que nos ama a nuestro alrededor (alineados con nuestros latidos).

Trabajar en un ambiente con buenas vibras, y si no las hay, crearlas… sí, como escuchaste, ¿y qué hacer con los ‘mala onda’? ¡Inventá algo!, tomate las cosas menos enserio y con más risas, hacé chistes.

Hacer actividades que nos llenen de placer.

Somos los únicos capaces de cambiar y mejorar nuestro entorno a través de nuestras ondas que se propagan en el espacio.

¿Tendrán memoria nuestras células?, ¿estará el alma en ellas?

Expando mis energías hasta vos a través de mis letras.

¡Gracias Andrea! por convidarme estos momentos de magia.

Facebook: La Vida es un Cuento. Corina Schaefer

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