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La página del lunes

Inquilinos

Dentro de dos semanas ya sabremos quiénes serán los dieciséis legisladores que estarán en la Legislatura del Chaco por los próximos cuatro años. En realidad ya lo supimos al conocer las listas. La incógnita surge en saber si los frentes que responden a la mayoría y minoría de hoy, permitirán con los resultados el ingreso de una tercera fuerza con un lugar en las bancas.

Vale insistir en que, para tan poco, no hubieran sido necesarios dos actos eleccionarios y luego, otros dos más para cuatro diputados nacionales que ya se sabe quiénes serán tras conocerse las listas. Un caso más en que la democracia formal se da de bruces con la democracia práctica.

Pero estos actos eleccionarios nos sirven para reflexionar, una vez más, sobre lo que vemos alrededor con los que llegan al poder, cualquiera sea, y por qué son tantos los que quieren tener algún cargo y luego no se quieren ir nunca más.

Se escucha hasta el cansancio que la Democracia es el gobierno del pueblo a través de sus representantes y que éstos son delegados de todos los ciudadanos. Tienen el poder prestado por determinado lapso. En una palabra son “inquilinos del poder” por el período que determina la ley. No son dueños, sino delegados.

Un repaso a las listas

Repasando las listas de candidatos uno ve que muchos de los que hoy se postulan, hace años que están en algún cargo, varios más de una década y otros que se reciclan elección tras elección. Hay casos de legisladores que van por su tercer período, luego de haber estado en municipios otros tantos años (en total unos dieciséis años); otros que han alternado la Legislatura con cargos en el Ejecutivo; otros que han estado en el Ejecutivo, luego en el Congreso de la Nación y ahora llegan a la provincia, completando casi dos décadas, y así, los ejemplos se multiplican. Sin dudas el poder tiene una gran atracción y creemos que ejercido con verdadera vocación de servicio, podría ser positivo.

Sin embargo no se debe dejar de lado que siempre se “es inquilino” en el ejercicio de algún cargo público. Ni las bancas, ni los estrados judiciales, ni los cargos del Poder Ejecutivo tienen otro dueño que el Poder el Pueblo. Sin embargo no es lo que se ve, al menos en un elevado porcentaje.

También en otros ámbitos

Y esto no pasa solo en lo que es el ámbito político propiamente dicho: los tres poderes del Estado. También se extiende a otros espacios como son los gremios tanto de obreros y empleados como las asociaciones de empresarios y patrones, las asociaciones civiles de todo tipo y hasta las llamadas ONGs.

Muchos se encaraman en su gobierno y forman verdaderas dinastías. Eso sí, guardando las formas de una aparente democracia. Las conducciones pasan de padres a hijos, a parientes, a grupos de similar idea política. Muchos se convierten en verdaderos potentados, con indisimulable riqueza, mientras que los asociados siguen peleándole a la vida para salir a flote. Lo vemos seguido en estos tiempos donde las masas empiezan a cuestionar a quienes por décadas se han convertido en dueños de gremios, sindicatos, asociaciones, cámaras, etcétera. Días atrás vimos a un dirigente gremial de los años setenta, legislador en los 80, que sigue ligado al quehacer político desde el llano y le hacíamos notar que algunos de sus colegas de otros gremios, más de cuarenta años atrás, seguían hoy parapetados en sus cargos.

Muchos aseguran que el verdadero ejercicio del Poder, cualquiera sea el ámbito, cuando se lo hace con dedicación y con el objetivo de ser útil a los demás, desgasta y cansa física y moralmente. Por eso mismo la sabiduría de que sea temporario. A esto último se le han aplicado reformas que en algunos casos los han asimilado a verdaderas monarquías, como pasa en la vecina provincia de Formosa con su gobernador, o en algunos gremios chaqueños.

El Estado y las instituciones no son un barril sin fondo y cuando se usan los recursos para satisfacer ambiciones particulares llega un momento en que estos recursos se acaban, por eso la necesidad de invertir bien, evitando el nepotismo, los retornos y las coimas, sometiéndose a los controles imparciales y teniendo claro que no es para siempre. Muchos sueñan con que el poder sea un ejercicio temporario tanto en la política como en el gremialismo y que, cumplidos determinados lapsos (los que marcan la Constitución, la ley, los estatutos) se deje lugar a otros, elegidos por la mayoría. Porque el ejercicio de este servicio es en calidad de inquilino. No para siempre. Es un requisito fundamental de la democracia.

Por todo lo expuesto sería saludable a la democracia chaqueña que se aclare de verdad rumores que se echaron a rodar en los últimos días poniendo en duda el accionar de funcionarios y que ha motivado declaraciones del mismo gobernador y un pedido de informes desde la Cámara de Diputados. Todos los ciudadanos merecen una explicación.

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