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NORTE es un clásico de la cabal vigencia de los diarios

Mientras me disponía a comenzar a esbozar algunas ideas sobre la nota que me había pedido el director de NORTE y que formaría parte de los trabajos periodísticos en preparación con motivo del 49º aniversario de la fundación de ese, para mí, tan cercano y valorado medio chaqueño, reflexionando sobre los temas que abordaría en ella, casi sin querer posé la vista en los diarios de la ciudad de Buenos Aires -donde resido- del fin de semana, aún desplegados sobre el escritorio.

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Luis F. Videla, Gerente de ADIRA.

Repasè mentalmente títulos más importantes que recordaba por alguna razón particular o, simplemente, por el impacto que me provocaron.

Entre otros y con grandes caracteres se referían a las próximas internas abiertas y obligatorias de los partidos políticos, con todo lo que ello moviliza tanto a nivel nacional como provincial y municipal, en cada caso con un análisis pormenorizado de la dinámica de efímeras alianzas, presentadas claro está bajo juramentos de amor eterno. También leí sobre estadísticas que dan cuenta del incremento del consumo de drogas en nuestro país durante los últimos años. Descubrí títulos que implicaban una vuelta a pasados lejanos o no tanto, como uno que recordaba los 25 años de la famosa paliza que recibió un hombre afroamericano en en EEUU.

Lodney King, cuyas imágenes dieran la vuelta al mundo como sinónimo de brutalidad policial y muestra cabal de la vigencia de la segregación racial en ese país. Más reciente, otro título hablaba de nuevos análisis y derivaciones sobre la muerte del fiscal Alberto Nisman. A nivel internacional, un informe abordaba la crítica situación que atraviesa Venezuela y que abarca todos los ámbitos de la república hermana, mientras en una nota se relataba el drama de los civiles que huyen de Mosul -o los que se quedan- envueltos en un conflicto que cambiará para siempre sus vidas aunque de su lectura surge claramente que este proceso se produce sin la más mínima participación de la ciudadanía, que sólo asiste en calidad de víctima. Finalmente y para aflojar los ánimos -no de todos-, en un extremo de ese archivo extendido y provisorio alcanzo a divisar una foto del técnico de Boca Juniors en el marco de los festejos por el reciente campeonato obtenido por el club.

Voy a detenerme aquí ya que la sola enumeración de los títulos de cualquier diario de un día cualquiera podría ocupar varias páginas. Téngase presente que cada sección incluye entre 10 y 20 noticias destacadas, sin mencionar las que ocupan menor espacio aunque no por ello resultan menos importantes para muchos. No hemos mencionado aún las múltiples secciones y/o suplementos que componen una edición de fin de semana, incluyendo los relativos a entretenimientos, negocios y economía, vida social, etc., etc., más allá del importante servicio que significan los clasificados, por mencionar algunos de los que prestan los diarios a la comunidad.

Hemos llegado hasta aquí sin decir nada aún de la edición dominical de NORTE, que por obvias razones de distancia leí en su versión on line y donde a los temas que ya mencionamos debe agregarse toda la información local y regional que resulta de vital e insustituible importancia para todos los habitantes de la provincia. Los festejos por los 105 años de Lapachito, la 14 edición de Agronea en Charata, la goleada de Villa Alvear y la brecha entre los precios de los elementos agrícolas hasta que llegan al consumidor, son algunos de sus títulos.

En fin, sería más que redundante continuar tratando de describir qué es un diario a través de los materiales que contiene, sobre todo teniendo en cuenta que quienes lean esta nota seguramente serán asiduos lectores de NORTE que saben apreciar su valor. Pero quiero mencionarlos porque constituyen -entre actuales y futuros- precisamente la otra parte de una historia que ya lleva un promedio de 200 años, refiriéndome al lapso en el cual los diarios terminaron de madurar el producto y el formato con el que hoy llegan a su público.

NORTE es un clásico

Y esa historia, de dos partes como toda que se precie de tal, se basa en el establecimiento de lazos, quizás no todos visibles pero reales y constatables, que dieron lugar al vínculo que hoy existe -y así será por mucho más tiempo- entre el diario y los lectores. Un vínculo basado y nacido en el interés y la pasión de unos por avanzar sobre la historia cotidiana desde una visión critica y promoviendo el debate permanente que permita encontrar o -permítanme la expresión- “desocultar” lo que por alguna razón tiende a permanecer oculto para nuestra primera mirada y, por el otro, en la necesidad y decisión de quienes eligen bucear entre los elementos de juicio necesarios para tomar una posición frente al debate. Por supuesto que lo expresado es una síntesis casi brutal, pero sinceramente pienso que así puede hallarse en la génesis y en la razón de ser de los diarios tal como los conocemos. Luego, como relatábamos al principio, podrá incorporarse a esta fórmula la diversidad de información que intenta reflejar más aspectos del mundo en el que nos toca vivir. Y me olvidaba, antes usé la expresión “visión crítica”, con ella me refiero a la buena práctica profesional de brindar, con honestidad y transparencia visión de los hechos que se entienda conforman los aspectos más destacables de la realidad que se nos presenta, que por supuesto será un recorte de la misma pero desde una óptica que implique un análisis crítico de los hechos, sus antecedentes, consecuencias, etcétera.

Antes mencioné también que los diarios no sólo nos traen su visión de los hechos sociales, políticos, económicos o deportivos del presente, también nos retrotraen hasta los que sucedieron en el pasado y que por distintos motivos se proyectan hasta hoy y justifican su análisis con el contexto adecuado.

Creo que a esta altura está más que claro cuál es mi posición respecto del futuro de los diarios. No estoy entre quienes piensan que los diarios en papel tienen una vida no muy larga por delante gracias a los avances de la tecnología en las comunicaciones, la internet, las redes sociales, etcétera, etcétera. Creo firmemente que aquella historia que se fue forjando durante los últimos dos siglos tiene mucha cuerda aún. Y el vínculo surgido de esa historia será la materia prima para otro, renovado y con todas las herramientas tecnológicas a disposición, pero basado en la misma pasión por informar y leer juntos la realidad, así como en la confianza en la transparencia y honestidad de ese intento y en la credibilidad que ello otorga.

No hallo hoy, aún en la multiplicidad de opciones que las tecnologías de la información ofrecen, una alternativa que pueda válidamente compararse con lo que brinda la lectura de un periódico, aún si se tratare de aquel que no expresa precisamente nuestro punto de vista, ya que incluso este despliega un ámbito propicio para el debate y la reflexión sobre las ideas y la reinterpretación de los hechos o historias relatados, como así también de su ausencia.

El diario como “producto” de la cultura de la modernidad no está destinado a desaparecer como creen algunos. Se fue consolidando como medio y modo de comunicación de la mano de los procesos de concentración de población en mega conglomerados urbanos y del acceso de grandes masas a la educación. Y el complejo y aceitado engranaje del fenómeno de la comunicación que representa hoy es un “clásico” mirado con muchísima atención aún por los representantes de la revolución tecnológica que llegó supuestamente para reemplazarlo.

Simplificando al extremo, un clásico, una obra que el consenso social sigue considerando valiosa y que perdura a través del tiempo, un modelo y símbolo en su género. Finalmente, el más caluroso saludo para el personal y autoridades del diario NORTE, un clásico ya con sus noveles 49 años.

(ADIRA es la Asociación de Diarios del Interior de la República Argentina a la cual está asociado NORTE y participa de su conducción

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