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Misterios

“Aceptá que sos una contradicción constante. Hay partes tuyas, que se quedaron para siempre en mí, que ahora me permiten ser quien soy… libre”.

Cuando quiero que me quieras, lo único que hago es tener fantasías con fantasmas del pasado, que en algún momento fueron profundos amores.

Cuando quiero que me quieras, te alejo, te separo más con mi insistencia de quererme que no te sale. Cuando quiero que me quieras, deseo respuestas urgentes, de un teléfono, de tu presencia, de tus acciones, de algún mail, o visita inesperada; pero no hay nada más que silencios.

Cuando quiero que me quieras, quiero que quieras todo lo que anhelo para los dos, pero vos no tenés ni la más pálida idea de que sería eso.

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Cuando quiero que me quieras, imploro al universo que veas mis partes más sensibles, mis valores, mi inteligencia, mis ansias de proyectos juntos, mi cuidado, mi sensualidad, mi bondad, mis dones. Cuando quieras que me quieras, quiero que me regales tu tiempo, sabiduría, conversaciones interminables hasta el amanecer, tu cuerpo entero.

Cuando quiero que me quieras; en realidad debería estar despidiéndote, por amor propio, por sentido común, por protección. ¿Y a mi alma, qué le digo?. De alguna manera tendrá que entender, de la mano del tiempo, de tu ausencia que siempre estuvo presente, pero que yo no la vi.

Cuando quiero que me quieras, lo único que quiero, es forzarte a algo que no te sucede, este acto de obligación es tan en vano, cobarde, mentiroso, perverso, insoportable.

Cuando quiero que me quieras, simplemente no me estoy queriendo. Porque entre elegirte a vos y elegirme a mí. Sinceramente, me elijo mil veces a mí.

Lo bueno de todo es saber que si yo no me hubiese arriesgado a conocer tu esencia jamás te habría amado, por eso no me arrepiento de nada, me sentí con vida, con el corazón latiendo a tres mil. Fue un milagro, aunque no haya sido correspondido.

Me voy apurando porque hoy ya es mañana, llevando conmigo el meollo que te conté, arrastrando mi cuerpo tembloroso de miedo; veo una luz en el horizonte, mi travesía sigue. Es el sol, me calienta el rostro, respiro hondo para tomar fuerzas.

Te llevaré en alguna parte de los millones de células que habitan en mí, y de algún mircroorganismo que convive en simbiosis que justo pasaba. Tal vez nos reconozcamos a través de ellos: En otros tiempos, en otros caminos…en otras vidas. ..O nunca.

Facebook: Corina Schaefer

La Vida es un cuento

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