El primer hacker de la humanidad
Un hacker en 1903 parece un anacronismo bastante notable, nadie imaginaría que comenzando el Siglo XX y sin computadoras habría personas dedicadas a interferir en las comunicaciones de los demás, y lo más importante, ¿qué pudo hackear el primer ‘pirata informático’ de todos los tiempos?
Por Ricardo Ambrosig
Se trata de la historia de John Nevil Maskelyne, el descubrimiento de las ondas electromagnéticas y del telégrafo inalámbrico que se desarrollaría a partir de este hallazgo con Guillermo Marconi ubicado en el lugar correcto para hacer de ello un logro comercial.

Aunque muchos científicos investigaron el tema, Guillermo Marconi encontró la utilidad y la manera para transmitir el que se considera el primer mensaje telegráfico inalámbrico de la historia y sobre todo, cómo hacer dinero con ello.
En 1895 utilizó las ondas electromagnéticas para representar las rayas y puntos del código Morse y llegó a enviar señales a varios kilómetros de distancia: había nacido la telegrafía sin cables. Ganador del Premio Nobel de física en 1909 por “su contribución al desarrollo del telégrafo inalámbrico”, demostró además su destreza como empresario, convirtiéndose en una figura mundialmente conocida e influyente, que le valieron títulos nobiliarios.
Al contrario que el famoso ingeniero e inventor italiano, John Nevil Maskelyne (1863-1924) es para la historia un gran desconocido. Era un brillante cerebro dedicado a ganarse la vida con la magia ya que descendía de una familia de ilusionistas e inventores y se había interesado en la tecnología sin cables en la misma época que Marconi. Sin embargo Maskelyne utilizaba el código morse en sus actuaciones para comunicarse ‘secretamente’ con su ayudante y dejar al público boquiabierto.

Para Maskelyne, la comunicación inalámbrica tenía el potencial de la verdadera magia, pues le permitía, a ojos de su público, ‘leer la mente’. El mago londinense era un avezado inventor, que llegó incluso a desarrollar un transmisor para encender pólvora de manera remota y se dice que pudo enviar un mensaje de radio desde tierra a un globo aerostático asombrando al público al ‘comunicarse’ a tanta distancia con el ‘poder de la mente’.
En las sombras
Como el libreto de una mala película, Maskelyne rumiaba en secreto el resentimiento contra Marconi que había patentado todo el sistema quitándole mérito a sus propios logros aunque uno pensaba en el desarrollo y el otro en la industria del entretenimiento.
El mago veía que al conocerse la transimisión inalámbrica su ‘negocio’ sería descubierto y con una visión limitada del futuro fue alimentando un secreto resentimiento a los logros mediáticamente publicitados por Marconi que se jactaba públicamente de que los mensajes enviados a través de su telégrafo inalámbrico eran totalmente seguros y podían enviarse de forma privada.
Marconi cometió en esa época lo que aún hoy es un error en la industria informática y las comunicaciones: se ufanó de la seguridad y la confidencialidad de su sistema cuando en un artículo periodístico afirmó que sus mensajes utilizaban ‘canales secretos’, y se enviaban en una determinada frecuencia asegurando la ‘inviolabilidad de la transmisión’.

Nunca se pudo saber si Maskelyne actuó motivado por una revancha personal, o había intereses económicos que financiaron su aventura pero según la versión histórica de la Royal Institution, fue la Eastern Telegraph Company quien encargó al frustrado mago desmontar y encontrar las fallas en el invento de Marconi (ingeniería inversa), a sabiendas de su entusiasmo por la tecnología inalámbrica y teniendo en cuenta además la inversión millonaria que había realizado la empresa lanzando kilómetros de cable para desarrollar el sistema telegráfico anterior.
Con o sin financiamiento lo cierto es que Maskelyne desarrolló un receptor multibanda para interceptar la señal: no fue tan complicado: con una rudimentaria antena de 50 metros se puso a recorrer las frecuencias cercanas a las conocidas del sistema Marconi hasta que consiguió captar los mensajes que por aquel entonces la compañía de Marconi enviaba a distintos barcos en el mar, sin despertar sospechas.
Marconi ya había demostrado que su invento funcionaba y 1901 envió las primeras señales sin cables a través del océano Atlántico obteniendo la polémica patente 7777 del telégrafo inalámbrico.
La naturaleza humana
Apenas dos años después, el 1 de junio de 1903 tendría lugar una nueva demostración de lo seguro que era invento de Marconi frente al público de la Royal Institution de Londres, donde el físico John Ambroise Fleming recibiría el mensaje en código morse que el italiano, que por entonces tenía 28 años, enviaría desde una distancia de casi 500 kilómetros.
En aquella época no muchos sabían de la utilidad y el empleo del código Morse y el público que asistía a la demostración estaba encantado pero para Fleming y su ayudante, el tintineo rítmico que escucharon antes de comenzar con la exhibición fue la prueba de que su sistema no era para nada seguro.
Ratas. Esa fue la palabra que ‘por arte de magia’ interfirió repetidas veces en el sistema preparado para la ocasión y la cosa siguió con lo que hoy llamaríamos ‘trolleo’ una serie de burlas y mensajes subidos de tono descalificando a Marconi y a su invento y riéndose de la supuesta seguridad del sistema para enviar y recibir mensajes privados.
Así es la naturaleza humana: el primer hackeo de la historia fue para enviar un insulto en código Morse. Como una mala telenovela tecnológica del momento, una lucha de acusaciones a través del periódico Times siguió a los hechos. En una durísima carta al diario Fleming acuñó la expresión ¡vandalismo científico! para describir lo acontecido y pedía ayuda a los lectores para desenmascarar al autor de tal vil atrevimiento científico pero no hizo falta ninguna ayuda pues Maskelyne, orgulloso de su hazaña, contestó a través de una misiva en el mismo periódico, defendiendo que su acción tenía como fin desenmascarar a Marconi, y poner de manifiesto la fragilidad de la seguridad de ‘su invento’. Era, según el mago, una acción por el bien común, un argumento bastante conocido por los desarrolladores de la actualidad cuando sus creaciones son vulneradas.











