La violencia criminal golpea a México
El imperio del crimen dirigido por los carteles de droga convirtió a México en uno de los países con mayores índices de violencia del mundo. Un reciente informe del Sistema Nacional de Seguridad Pública del país azteca reveló que en lo que va del año se registraron 9.916 homicidios, una cifra que supera el número de muertes en circunstancias violentas de los últimos seis años.
Para los expertos en la lucha contra el crimen organizado, este preocupante aumento en el número de víctimas se explica, en gran medida, por la dura pelea que libran las distintas bandas para quedarse con el control de territorios, lo que hizo que el mes pasado fuera el más violento de los últimos 20 años en suelo mexicano. Lo grave es que, según distintos observadores y analistas, el escenario puede empeorar a tal punto que las estadísticas sobre crímenes podrían superar, incluso, los registros de los años más difíciles de la lucha antidrogas. Aunque en todos los países hay robos y asaltos, la violencia en México está teñida por la intervención de las organizaciones narco que tienen fuerte presencia en los estados de Guerrero, Colima, Sinaloa y Baja California, donde la situación es más comprometida.
Por su parte, el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, un centro de estudios con sede en el Reino Unido dedicado a analizar temas relacionados con la seguridad global y los conflictos armados, calificó a México como el segundo país más violento del mundo después de Siria y por encima de Afganistán e Irak. Según este organismo, México fue el país donde más personas murieron de forma violenta en 2016, ubicándose sólo por detrás de Siria, donde hay un conflicto bélico, y por delante de Irak y Afganistán. El informe de la organización del Reino Unido estimó una cifra de 23.000 asesinatos en el país azteca durante el año 2016, por debajo de los 50.000 registrados en Siria, pero por encima de los 17.000 de Afganistán y los 16.000 de Irak en ese mismo período. Pero al conocerse estos datos, el gobierno mexicano cuestionó el informe al considerar que carecía de seriedad porque utilizó “cifras de origen desconocido con estimaciones basadas en metodologías inciertas”.
Más allá de las cifras que generan polémicas, lo cierto es que desde que se produjo la detención y posterior extradición de Estados Unidos del jefe narco Joaquín Guzmán, también conocido como “El Chapo”, las distintas organizaciones narcos comenzaron a disputar el control de las redes y rutas de la droga, provocando un gran número de muertes. A esto debe agregarse que México ostenta también el lamentable récord de ser uno de los países más peligrosos para los trabajadores de prensa, ya que desde el año 2000 al 2016 perdieron la vida 105 periodistas por ejercer con libertad su profesión.
Un Estado débil y sucesivos gobiernos que no hallaron una solución efectiva al grave problema de la violencia se suman al flagelo generalizado de la corrupción, una suma de males que convirtió a México en un país castigado por grupos que se desprenden de los grandes carteles y por nuevas bandas que se disputan territorios no solo para el tráfico de drogas, sino también para el robo de combustibles y otros delitos como el secuestro y la extorsión, con niveles de violencia como pocas veces se observó en la historia reciente de esa nación. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos señaló a la corrupción y los vínculos de las autoridades con los carteles de la droga, la militarización del país, a los grupos de ciudadanos armados conocidos como “autodefensas”, la desigualdad y la impunidad (98,8 por ciento de los casos quedan impunes) como las principales causas que generan la violencia la violencia que padecen los mexicanos. Argentina y los países de la región deben aprender de los errores cometidos en México y fortalecer la lucha por parte de los Estados para detener el avance de las organizaciones mafiosas a fin de evitar que el crimen organizado deteriore las instituciones democráticas e imponga sus intereses relegando el Estado de derecho.










