El ajuste nacional llega a jubilados
Continuando con su plan para bajar el gasto público y reducir el déficit fiscal, ahora el gobierno nacional se propone alcanzar, en el plazo de un año, el déficit cero en el PAMI. De esta manera, la administración Macri avanza sobre otra área sensible, la de la atención a los jubilados y pensionados, luego de su fallido intento por recortar en forma masiva pensiones no contributivas por discapacidad.
El objetivo es reducir el déficit de la obra social que brinda cobertura a 5 millones de jubilados, que demanda cerca de 120 mil millones de pesos por año y que tiene un rojo de unos 900 millones de pesos por mes. Bajar esa cifra a cero, en un plazo que no debe superar junio del año que viene, es la meta a alcanzar, y aunque las autoridades del organismo aseguran que el ajuste no impactará en las prestaciones, lo más probable es que ocurra todo lo contrario. En opinión del defensor de la Tercera Edad de la Ciudad de Buenos Aires, Eugenio Semino, la decisión de avanzar con el ajuste, inevitablemente, golpeará los bolsillos de los jubilados que dependen del PAMI, la mayoría de los cuales cobra la mínima, es decir, unos 5.500 pesos por mes. En ese sentido, el ombudsman recordó que los pasivos ya vienen de padecer la reducción de la cantidad de remedios que figuran en el vademécum de los descuentos, y del drástico achicamiento del número de usuarios que pueden acceder a descuentos del ciento por ciento en medicamentos, por lo cual unos 150 mil jubilado perdieron ese beneficio y ahora se ven obligados a pagar entre el 20 y el 50 por ciento del precio total de los remedios que adquieren en las farmacias.
Pero eso no es todo, la decisión de la obra social de cambiar las formas de pago a las clínicas y los sanatorios también afectaron el servicio que reciben los afiliados, que se quejan de los cambios que advierten cierto deterioro en la calidad de las prestaciones. Por su parte, la organización que agrupa a profesionales de la salud del PAMI (la Asociación de Profesionales de Programa de Atención Médica Integral y Afines) manifestó su “repudio a las políticas de ajuste y recorte” en el organismo, “tanto en las prestaciones a los abuelos afiliados de la obra social, como en el pago e incremento de haberes de nuestros médicos”. Desde la entidad señalaron que “no es posible que la variable de ajuste sean los abuelos y los profesionales que trabajan en el PAMI. Nos vemos obligados a repudiar con toda contundencia las políticas de recorte integral”. La entidad, además, aseguró que la actual administración en lugar de adoptar medidas para resolver los problemas de los afiliados, “dilatan las soluciones y restringen los servicios”. También denunciaron que el PAMI “recorta la cobertura de medicamentos, elimina programas de prevención de enfermedades frecuentes en la tercera edad, reduce drásticamente prestaciones de trasplantes, interrumpe la provisión gratuita de anteojos, restringe la entrega de alimentos a centros de jubilados, modifica el sistema de pago a clínicas y profesionales y paga, con retrasos descomunales, cifras irrisorias por prótesis dentales”.
Los afiliados, en tanto, aseguran que ven con enorme preocupación estas medidas que recortan la cobertura de medicamentos, la interrupción de la provisión de anteojos sin cargo para el afiliado, la eliminación de programas de prevención de enfermedades recurrentes en los adultos mayores, la reducción de las prestaciones de trasplantes y el límite que se impuso a la cantidad de alimentos que entrega a los centros de jubilados. El problema es que mientras el organismo intenta ganar la pulseada con los prestadores privados y los laboratorios para ceñirse a la política de reducción del déficit fiscal impulsada desde el Ejecutivo nacional, lo cierto es que ese drástico ajuste no solo no mejora las cuentas, sino que empeora la situación que viven los jubilados y pensionados del PAMI.










