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El empleo en caída libre

El desempleo volvió a crecer en todo el país en los primeros tres meses de este año y se estima que hay más de 1.600.000 argentinos que están desocupados. La cifra podría crecer aún más si el gobierno de Mauricio Macri continúa con sus políticas de ajuste y de apertura indiscriminada de las importaciones que golpea a la industria nacional y destruye puestos de trabajo.

Un reciente informe de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) elaborado en base a los datos difundidos por el Indec advierte que el preocupante índice de desempleo es el resultado de las políticas de “ajuste sistemático” que puso en práctica desde que asumió el gobierno nacional de Cambiemos, y que golpearon con más fuerza en las zonas más densamente pobladas, como el Gran Buenos Aires donde, según la CTA, el porcentaje de gente sin empleo superó los registros en más de una década, alcanzando la alarmante cifra de 11,8 por ciento. Según el análisis elaborado por la organización de trabajadores, el Gran Rosario es otro de los conglomerados más castigados por la destrucción de puestos de trabajo, con un índice de desempleo del 10,3 por ciento. Mar del Plata, con 10,4 por ciento y el Gran Catamarca, con 10,8 por ciento, son los otros dos distritos que alcanzaron los registros más altos. El área comprendida por Viedma-Carmen de Patagones fue el de menor indicador de desempleo, con 1,1 por ciento; seguida, curiosamente, por el Gran Resistencia, con un dudoso 1,4 por ciento; Gran San Luis, 2,3 por ciento; y Santiago del Estero-La Banda con un 2,5 por ciento.
Por otra parte, la CTA advierte que de acuerdo con los datos oficiales en el primer trimestre de 2015 el Indec calculaba la desocupación en 7,1 por ciento, mientras que en los últimos meses del año pasado se había elevado a 7,6 por ciento y por estos días el promedio alcanza el 9,2 por ciento. ¿Por qué se ha llegado a este nivel de desocupación? ¿Por qué la economía no arranca y no genera empleo, sino que lo destruye? La similitud que tiene el actual programa económico de gobierno con el ensayado en los años 90 durante el gobierno de Carlos Menem (apertura de importaciones, flexibilización laboral, paulatino retiro del Estado) podría explicar en parte el flagelo del desempleo que deja sin perspectivas a un importante sector de la población argentina; pero además debe agregarse la actual pérdida del poder adquisitivo de los salarios de los sectores con ingresos fijos, que no hace otra cosa que quitar oxígeno al mercado interno afectando, en gran medida, a las pequeñas y medianas empresas que son las que, precisamente, generan el mayor número de puestos de trabajo. “Hay que crear trabajo, cuidando los que tenemos”, dijo Macri durante la campaña para acceder a la Casa Rosada, pero a la luz de estos últimos datos sobre desempleo queda en evidencia que las medidas económicas que impulsó tuvieron un efecto contrario. “Tenemos como objetivo económico lograr una Argentina con pobreza cero”, dijo también el mandatario, pero distintos indicadores confirman que el problema, lejos de atenuarse, se agravó desde que asumió. Para colmo, el gobierno lejos de admitir que se equivoca con sus políticas para promover trabajo, ensaya un discurso con el que asegura que aumentó el empleo, aunque el propio Indec advierta que sucede todo lo contrario. Queda por ver hasta qué punto el gobierno nacional podrá sacar rédito de sus argumentos que atribuyen todos los males de la economía a la gestión federal anterior. Lo mejor que podría hacer, en lo inmediato, es reconocer que se está frente a una emergencia ocupacional y que debe corregir el rumbo antes que la ciudadanía comience a perder la confianza en su gestión.

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