“Los hechos históricos deberían estar representados visualmente”
Este año se cumplió 80 años del bombardeo a la ciudad vasca de Guernica. Picasso hizo su obra emblemática y aquí la profesora Hardy desentraña la importancia del Guernica. Además analizamos la respuesta al cuadro por parte de niños parisienses realizada en el 2010.
por paulo ferreyra
La profesora Alejandra Aurora Fabiani Hardy estudió en la Facultad de Arte y Diseño de la Universidad Nacional de Misiones en Obera, actualmente trabaja en la Museo de Bellas Artes Rene Brusau y en la Universidad Nacional del Nordeste. “Sobre Picasso a veces reparan más en su vida privada y descuidan su vida artística. En lo particular prefiero concentrarme en su obra. El Guernica representa realmente la desesperación no solo de las personas sino también de la naturaleza y de los animales. Acá vas a ver un caballo relinchando, una madre con su hijo muerto en brazos, la muerte infantil que es la muerte que menos comprende el hombre. Todo está aquí muy bien representado. La muerte aquí aparece con una crudeza, con una expresión de dolor y grito único”, explica.

“Hace unos años llegaron a la provincia del Chaco un exposición sobre los grabados de Picasso. El grabado consiste en una matriz, el artista entinta y sacas copia. Lo que vino a Resistencia es la obra gráfica de Picasso”, cuenta.
En 1936 estalló en España la Guerra Civil. Las tropas antirrepublicanas lideradas por el general Franco, con apoyo de Hitler y Mussolini, se rebelan contra el gobierno llevando al país a una sangrienta guerra que se prolongó hasta 1939, con el triunfo falangista. El 26 de abril de 1937 una escuadrilla de bombarderos alemanes ataca la ciudad vasca de Guernica. Tres días después Pablo Picasso comienza en París el más estremecedor manifiesto político del siglo XX: Guernica. El mural se convirtió en el símbolo de la lucha contra el fascismo.
“Esta ciudad que no era un objetivo militar y murieron mucha gente. Hay una anécdota que pinta un poco lo que significó hacer este cuadro para Picasso. Una vez un embajador alemán le preguntó a Picasso si él había pintado ese cuadro a lo que él respondió. “No. Ustedes hicieron ese bombardeo”.
“Este cuadro es ícono de la pintura y fundamental en la historia del arte. Es un recordatorio visual de lo que pasó en un pueblo. Representa el dolor de una manera única e irrepetible. Todas las guerras o los hechos importantes de la historia deberían estar representados visualmente por sus artistas”.
“Si uno compara este cuadro con los cuadros de Cándido López sobre la guerra de la Triple Alianza no tienen la crudeza ni el espanto de la guerra. A mí me conmueve este cuadro. Cándido López es diferente, una visión más lejana y no tan cruda. El Guernica puede emparentarse como una obra emblemática del arte como puede ser La Gioconda de Leonardo Da Vinci”, concluye Alejandra Hardy.
La respuesta al Guernica de Picasso
Hace algunos años en el gran libro de John Berger, titulado “Fama y Soledad de Picasso” se refiero puntualmente a esta obra emblemática del artista. “Los pintores han hecho copias de los cuadros de aquellos a quienes consideran sus maestros. Y la verdad es que la mejor manera de indagar el misterio que encierra una obra es copiarla: la copia se transforma en una manera de aproximarse a la obra maestra.
Pero una cosa son las copias y otra, mucho menos frecuente, son las respuestas. Bellini respondió una vez a Mantegna; Tiziano a Giorgione, Van Gogh a Millet, Soutine a Rembrant. Ahora acabo de toparme con una respuesta extraordinaria al Guernica de Pablo Picasso.

Esta respuesta vino de la mano de niños y niñas entre cinco y once años de las periferias de París. Tiene exactamente el mismo tamaño que el original y lo pintaron en el estudio de la rue des Grands Augustins donde Picasso pintó hace más de ochenta años. Los chicos trabajaron una docena de días en el estudio absortos en las reproducciones del cuadro original y de los bocetos picassianos para la obra”, escribe Berger.
La ciudad de Guernica fue bombardeada el 26 de abril de 1937. Mil seiscientos civiles perecieron víctimas de las bombas, la ciudad tenía diez mil habitantes. No había ningún objetivo militar en la zona. Berger antes de seguir reflexiona. “El Guernica fue un hecho que conmocionó al mundo y al artista. Años más tarde, Hiroshima y el bombardeo de Dresde, en la Segunda Guerra Mundial, modificarían radicalmente el umbral del espanto”, destaca.
La respuesta de los chicos de París viene de la mano del espanto del mundo en que viven. “Los tanques tienen forma de manos de humanos, porque las manos matan. No quedan casas. Nada. Solo fuego por todos lados. La guerra es una abuela asustada, perdida en medio de casas en llamas. Dos calaveras sobre los ojos de la nube para dar todavía más miedo con los ojos de muerto”, describen los chicos sobre su respuesta a la obra de Picasso.
Por último John Berger adiverte, Picasso decía que su cuadro del Guernica era una alegoría, no hay en el cuadro bombas o calles destruidas, sólo el dolor está representado. “El cuadro de los niños y niñas parisienses están representados directamente los bombarderos, las bombas, los edificios que se vienen abajo, los tanques, entre otros puntos de análisis. Los niños miran furiosos algo que no tiene precedentes – lo que ellos mismos están viviendo – y se niegan a ser indulgentes con ellos, a aprobarlo con una simple palabra”, concluye.










