Resistencia23°Min. 20° • Max. 31°
Hernán Crespo

“Llegué al chamamé por el instrumento”

El músico y compositor Hernán Crespo está ternado en esta edición de los premios Gardel por su segundo disco Puertos. El chamamé coquetea en sus discos con otros ritmos del país e inclusos con temas de Galicia. Hernán atiende de buen agrado el teléfono, interrumpe sus expresiones por una tos que le aqueja hace unos días y pide disculpas a cada instante. “Ha sido una sorpresa estar en la terna de Chamamé”, advierte. El músico nacido en Haedo cuenta aquí para de su experiencia musical con el Chamamé.

por paulo ferreyra

- Antes que nada, ¿cómo llegaste al chamamé?

Llegué al chamamé primero por el instrumento porque tomé contacto con el acordeón en primera instancia. El instrumento me llevó al chamamé. Yo tenía un acordeón que era de mi viejo y en cuanto empecé a tocar desde chico salieron cuestiones ritmas del chamamé.

En principio no me daba cuenta de que eso podía ser chamamé. Salían cosas que me remitían al chamamé y que yo pensaba - ¿qué es esto?. Desde ahí comencé a investigar. Ahí empecé a descubrir el chamamé como un ritmo muy disfrutable con el acordeón. Desde ese momento también comencé a investigar y entré por artistas como Raúl Barboza y Chango Spasiuk, empecé por atrás en el chamamé pero la intensión era empezar.

- ¿Por qué comenzaste por ahí?

Empecé por ahí porque era lo que había más a mano y en ese momento todavía no había internet, youtube y toda la música que hoy podemos acceder a través de la red.

Lo que estaba más a mano y lo que podía tener a mano era la música de Raúl Barboza y el Chango Spasiuk. Entonces comencé a escucharlos y fui atendiendo cada una de sus propuestas musicales. Los fui escuchando, estudiando y a partir de ese momento fui más atrás hasta los grandes precursores del género como Cocomarola, Montiel, Isaco, Tarrago Ros. Así fue mi descubrimiento del género y cómo me fue enamorando esta música.

crespo.jpg

-¿Cómo llegaste a esta postulación de los premios Gardel?

La postulación de los premios Gardel parte de uno pero también están los artistas que tiene a su compañía discográfica atrás. Primero hay un jurado para definir las ternas y después definen los candidatos y el ganador de las ternas. En mi caso este disco lo edité de manera independiente y cuando se abrieron las postulaciones lo postulé.

En realidad lo postulé en varias categorías. Uno cuando se postula puede elegir en qué categoría puede postular su disco, en mi caso lo postulé para folclore alternativo, para chamamé y para una categoría que creía que podría tener chances era la categoría de Mejor Álbum de Nuevo Artistas de Folclore. En este caso la condición para esta categoría era que fuera primero o segundo disco. En mi caso es el segundo disco y entonces veía chances para esta categoría. Sin embargo esta categoría quedó desierta. Después se armó un gran polémica por el hecho de que haya quedado desierta una categoría que en realidad debe fomentar a los nuevos artistas y uno espera que no quede desierta. Además es perder la posibilidad de promocionar y promover nuevos grupos, sobre todo porque este vaciamiento no refleja la cantidad de discos de folclore que se están editando en la actualidad.

- ¿Entonces te tomó por sorpresa la nominación en la categoría de chamamé?

A decir verdad fue una gran sorpresa quedar en la terna de chamamé. Pero es una gran alegría. Uno siempre está acostumbrado a ver estos premios por televisión y ahora ser parte de los mismos es algo muy grande. Hay tantas figuras en estos premios que ser parte es algo importante.

Este disco está hecho a pulmón y de forma independiente, fue hecho casi desde mi casa en la gestación y en la formación. La música y el concepto es algo que sale de uno por necesidad propia y que llegue a este lugar es una gran alegría y un gran orgullo.

- Ya que te has sumergido en el género, ¿dónde crees que estás parado o emparantado con qué vertiente del chamamé?

Creo que estoy cerca del estilo musical del Chango y Barboza. Analizando desde afuera me parece que es así. Pero también a diferencia del Chango que está vinculado con otros ritmos como las polcas o los chotis, cuyos ritmos pertenecen a su originen, en mi casa en mis dos discos hay huaynos y vidalas, hay pinceladas de música gallega. Estas son las influencias que uno tiene y es la sangre que también corre por mi cuerpo y que las exteriorizo en la música.

Desde la honestidad no podría hacer un disco 100 por 100 de chamamé, me gusta, me enamoró pero tengo otras influencias y otras ascendientes en la sangre.

- En tus discos además de algunos clásicos también encontramos temas tuyos, ¿qué te inspira?

Lo que más me moviliza tiene que ver con mi entorno. A veces uno piensa ¿cómo hace un músico para poner el título a un tema instrumental? Y creo que estas cosas a veces tienen que ver con la inspiración o lo que había previamente cuando estaba trabajando sobre la melodía.

A veces también sucede que uno trabajo con el instrumento y surge una melodía pero no tiene relación con algún hecho en particular. Pasa un tiempo y recién cuando volvés a escuchar el tema y lo sentís te remite a cierta situación o determino hecho donde puede surgir el título de la melodía.

En mi caso la mayoría de los temas son movilizados por los movimientos de los seres humanos, tanto reales como metafóricos. Me moviliza tanto los encuentros como las despedidas, los viajes, entre otras cosas que van o se mueven en ese sentido. Por ello si prestas atención a los títulos de mis discos, el primero se llama Andén y el segundo Puertos, es como si en los dos discos estuviera hablando de lo mismo. En Puertos aun nivel más grandes porque todo es más intenso.

Con el tiempo uno crece en lo musical y las historias de las que hablo también van creciendo. En el primer disco me motivo mucho porque viaje mucho en el Ferrocarril Sarmiento, desde chico siempre viajaba en tren y este tren tiene su magia.

Yo encontré un parentesco con la música del litoral. Siendo uno de la provincia de Buenos Aires y haciendo chamamé creo que hay algo emocional, estético, musical, que me va emparentando con esta sonoridad.

El chamamé es la música del litoral. El río es una figura central de la naturaleza. El chamamé remite al río en todo momento, acá la ciudad está cerca del río pero la ciudad está construida a espalda del río, acá el rio De la Plata no lo tomamos como un río, casi que no existe para nosotros.

En este sentido lo que yo entré como el río son las vías del tren. Las vías cruzan toda la ciudad, unen y separa como hace el río. Las vías llevan gente todo el tiempo igual que el río y en ese entorno la gente que tiene sus rituales, sus costumbres, sus quehaceres. Hay aquí una poética que me inspiro en el primer disco. Después se agrandó y arribo al segundo disco.

El chamamé crece mucho. En el Chaco tienen a un exponente muy grande como Lucas Monzón. En el 2005 fui a tocar a Charata y ahí Lucas era chiquito pero subió a tocar con nosotros. Ya en aquel momento era un genio y su nuevo disco es una luz más en este sentido. Cada vez está tocando mejor ahora. Pero además los grandes también siguen haciendo grandes cosas. Barboza sigue haciendo magia y sigue haciendo crecer el chamamé. Desde mi lugar lo que hago por el chamamé lo hago con mucho respeto.

Te puede interesar