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La electricidad avanza, todavía falta

Mientras los representantes de zonas como el NEA peregrinan a diario a la Capital Federal para no dejar caer los proyectos del gas natural que -entre otras cosas- permitirían abaratar en algo el costo de la movilidad, el gobierno nacional con bombos y platillos bajó los impuestos a la importación de autos eléctricos y anunció la rápida instalación de estaciones de carga para estos vehículos en las zonas más congestionadas de la ciudad de Buenos Aires y alrededores.

Todo comenzó con el decreto 331/2017, por el que Mauricio Macri determinó un arancel de entre 0% y 5% para la importación de hasta 6.000 unidades propulsadas con energía eléctrica. Ahora, las terminales se tendrán que preparar para exponerlos en las concesionarias, ya que son las únicas autorizadas para aprovechar el negocio mientras las petroleras ponen el grito en el cielo por las dudas que la iniciativa prospere como consecuencia de las negociaciones que llevó adelante la multisectorial nucleada en la “Mesa del Vehículo Eléctrico”. 

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El gobierno instalará a través de la empresa YPF terminales de carga de electricidad en la autopista La Plata – Buenos Aires como primer paso de un proyecto ambicioso que tiene numerosos

En líneas generales, hay un fuerte consenso sobre este plan en las distintas áreas de Gobierno pero sólo el ministro Juan José Aranguren, (cuya relación con la petrolera Shell es por todos conocida) no se involucró de lleno en el debate.

Sin mover el amperímetro

El ex CEO de la compañía holandesa incluso, planteó su preocupación ante un incremento de la demanda de electricidad, dado que la normalización del servicio, según viene advirtiendo, llevará un tiempo. (Lo cierto es que los eléctricos no pesan en la carga de las redes por su cantidad y poco consumo).  Por el lado de los usuarios, en cambio, se espera que haya un creciente interés, dado que si bien tendrán que afrontar una inversión inicial mayor, gozarán de un menor costo de abastecimiento, algo similar a lo que se dijo por el gas natural y los equipos conversores aunque ahora la realidad muestra que también su uso se volvió una carga a la economía personal.

Según tarifas actualizadas, teniendo en cuenta una facturación con todos los cargos, el impacto al bolsillo se reduce considerablemente: mientras que recorrer un kilómetro con nafta súper hoy demanda $2, la carga de batería para la misma distancia insumiría $0,60, es decir, un 70% menos siempre y cuando cesen los golpes tarifarios que desalientan por ahora algún tipo de inversión en ese sentido.

La realidad muestra que en otros países el uso del auto eléctrico es a modo de segundo vehículo, como objeto de estatus y aplicaciones de entretenimiento. Las flotas de utilitarios eléctricos de Paris enfrentan el problema de la congestión  vehicular que agota las baterías mucho antes de la autonomía declarada por los fabricantes por el uso de sistemas de GPS y sonido, problema que se acentúa en invierno con la necesidad de asistirse con calefacción eléctrica y no la pérdida calórica del motor.

De acuerdo con el plan del Gobierno, primero se impulsarán los automóviles de hasta 1.500 Kg, importados y prácticamente exentos de impuestos desde otros países que no formen parte del Mercosur lo que ya desalienta la fabricación de estos en Brasil y Argentina.

En una segunda etapa, ingresará el transporte mediano y pesado, una vez que esté desarrollada la infraestructura de carga y cuando los precios sean más convenientes para las empresas de logística.

Automotrices ponen primera

En esta última categoría, el primer modelo en debutar en territorio nacional sería la Renault Kangoo ZE, cuyo lanzamiento está previsto para este año. Ofrece una autonomía de 270 kilómetros y fue homologado según las normas locales a fines de 2016. Con la reducción de aranceles, su precio de venta al público pasaría de los u$s41.000 que se especulaba podía llegar a costar, a unos u$s32.000. Esto representa un 56% más que la versión naftera full. Sin embargo, como argumento de comercialización, la compañía confía en el ahorro de cerca del 70% que se lograría por el reemplazo del combustible líquido y en el bajísimo costo de mantenimiento (no requiere cambio de filtros, ni de aceite y el motor eléctrico tiende a fallar menos que el de combustión).

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El Renault Kangoo ZE sería el primer vehículo 100% eléctrico en circular por las calles de Buenos Aires.

En tanto que Kia Argentina acaba de hacer oficial que concluyó el proceso de homologación del Soul EV para el mercado nacional. Es el primer vehículo 100% eléctrico de la marca coreana y que cuenta con una autonomía de 212 kilómetros.

Solo para Capital

Los rodados que pueden legalmente circular en Argentina requieren de algo así como de 8 horas para completar las baterías, en el caso de las redes hogareñas y su autonomía alcanza a poco más de 200Km. Considerando que la media de utilización en Capital Federal, según indica Mariano Jimena, presidente de AAVEA (Asociación Argentina de Vehículos Eléctricos y Alternativos ), es de 55 Km por día, y que en promedio estas unidades cuentan con una autonomía de almacenamiento que permite recorrer 150 Km, entonces la carga total alcanzaría para tres días. No obstante, considera vital preparar la infraestructura de recarga incorporando “enchufes” de energía eléctrica en algunas de las más de 4.000 bocas que tiene el país despachando naftas y gasoil.

“En las estaciones de servicio tenemos que analizar cómo van a convivir las dos tecnologías, pero entendemos que no va a haber problemas. Hay locales en Francia que tienen las dos opciones”, afirmó. Desde el punto de vista del espacio, agregó que sería una buena alternativa acondicionar las playas de estacionamiento, aunque para eso primero entiende necesario diseñar un plan estratégico con las cámaras empresarias del rubro.

Cabe destacar que la petrolera YPF dio el gran paso en el mercado anunciando la creación de su primera red de puntos de carga para autos eléctricos. Según informó oficialmente la compañía pondrá postes en 220 estaciones y para ello destinará u$s13 millones. Las primeras se instalarán desde mitad de año en las de la autopista Buenos Aires-La Plata, a través de los servicios de QEV Argentina en asociación con el grupo ABB (ASEA Brown Broveri). Esta última empresa es la desarrolladora del equipamiento que ofrece carga rápida: se requerirá entre 15 y 30 minutos para cargar el 90% de la batería. Además, trascendió que estos surtidores eléctricos serán “inteligentes”: los usuarios podrán geolocalizar el punto de recarga más cercano, reservar de turnos y pagar con tarjeta de crédito a través de una app todo un despliegue de última tecnología que contrasta con la realidad del interior y su inestable red de provisión de energía eléctrica y combustibles.

Mientras las petroleras temen perder su jugoso negocio, las distribuidoras de energía, como Edesur y Edenor, se entusiasman con la reconversión del parque automotor, conformado por 14 millones de unidades, algo que parece por ahora bastante lejano.

Este cambio tecnológico abre la posibilidad para que usuarios particulares puedan autogenerar su propia energía como sucede en Australia. Es decir, ya no sólo abastecer las necesidades de sus hogares y de sus electrodomésticos, sino también destinar una parte de los recursos para cargar las baterías de los vehículos. Con una ley que autorice a las casas que tengan paneles solares vender los excedentes de energía que producen cuando hay sol, se podría reducir al mínimo la dependencia de la red de distribución, aseguran los expertos siempre dependiendo de que varios proyectos en ese sentido que duermen desde hace años en los cajones del Congreso despierten del letargo al que lo sometieron los poderosos lobbys que manejan el petróleo y la generación en el país.

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