Aumentan las denuncias por abusos y maltrato infantil
El ministro de Desarrollo Social, Roberto Acosta, comentó en diálogo con radio Universidad que vienen trabajando sobre dos realidades que afectan a la población y que se refleja sobre todo en el interior provincial, lo que obligó a crear nuevas unidades de protección integral (UPI).

Estos flagelos son el abuso y maltrato infantil, y las adicciones. La UPI de Castelli se suma a otras “como un paso adelante en la protección de derechos de niñez, adolescencia y familia”, dijo Acosta sobre las unidades establecidas en la ley 7162 donde se establece que deben estar distribuidas estratégicamente en el territorio.
“A los casos judicializados hay que hacerles seguimiento y para eso hay que estar en el territorio. Hay demandas por salud, vivienda, en ese sentido articularemos con todas las áreas, hasta con organismos nacionales. Lo que preocupa es que tenemos muchísimos casos lamentablemente, me preocupa y nos ocupa fuertemente. Tenemos la atención puesta en todas esas denuncias por maltrato”, expresó el ministro.
El funcionario reconoció que “los números del Chaco marcan un nivel de violencia en la infancia que nos preocupa, y tratamos de atenderlo”.
Por ello se está promoviendo la línea gratuita 102 “para cualquier tipo de abuso, el entramado social ha cambiado e impacta negativamente. Con las redes sociales, no se sabe con quién toman contacto los niños, o quién se está acercando a tu hijo, los chicos tienen 2500 contactos en su Facebook”.
Las adicciones
“La otra pata son las adicciones -aseguró Acosta-, un escenario muy duro, ampliamente relacionado con la pobreza. Es muy duro y la recuperación de la persona adicta cuesta muchísimo. El centro de rehabilitación de La Eduvigis está funcionando pero se está analizando un trabajo más sustentable con una mirada de salud, donde el Estado tenga una fuerte impronta. Entendemos que el trabajo lógico es la prevención, eso es natural, trabajamos en clubes y tuvimos experiencias con gente de Brasil, donde mucha gente se salvó gracias a la religión”.
Expresó que “ya no se esconde al adicto, se reconoce el problema y se actúa. Las personas recuperadas luego realizan charlas”










