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El Día del Inmigrante Italiano

El tema de la inmigración fue uno de los problemas principales que encararon, con mayor o menor accionar o insistencia, los sucesivos gobiernos surgidos a partir la Revolución de Mayo. En general se ha celebrado el día el 4 de septiembre por haberse registrado en esa fecha de 1811, la inicial mención y disposición por parte del Primer Triunvirato.

María Cristina De Pompert de Valenzuela

Entre los personajes de nuestra historia que se destacan por su preocupación por el tema figura Bernardino Rivadavia como el autor de los primeros esfuerzos planificados relativos a la inmigración. A él se debe el proyecto de ley por la cual se daba protección y garantías a los individuos de todas las naciones que quisieran residir en el territorio argentino. En 1824 a través de sus gestiones se crea la Comisión de Inmigración que, suprimida en la época de Rosas, al retomar su actividad elaboró la política a adoptar por sucesivos gobiernos. Finalmente en 1876 la entidad se transformó en Departamento de Inmigración .Como reconocimiento de su aporte a la organización y positivos resultados se sancionó la ley 24.561 en 1895. Por ella se determinó la celebración del Día del Inmigrante “en reconocimiento a aquellos que con valor, dedicación y esfuerzo, trabajaron por la Patria y la engrandecieron”. 

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Las autoridades argentinas donaron a la comuna de Imperia, en 1977 una estatua de Belgrano, la que colocada en un basamento de piedra roja de los Andes, fue erigida en la ciudad de Génova.

En 1949 un decreto del entonces Presidente Perón, el 25.790 reiteraba los conceptos vertidos desde la gestión del Triunvirato expresando que “fue, en verdad, el punto de partida de una ininterrumpida serie de actos de gobierno; que a través de leyes, decretos y reglamentaciones estimuló, protegió y encauzó la inmigración” y destaca “la conveniencia de que se rinda un permanente y público homenaje al inmigrante de todas las épocas, que sumó sus esperanzas a la de los argentinos, que regó la tierra con su sudor honrado, que ennobleció las artes, mejoró las industrias”.

El día elegido

Ante todo debemos reconocer que respecto de las fechas que elige cada país, existe una gran confusión. Nuestro enfoque se hará teniendo en cuenta lo sucedido en la Argentina.

En nuestro país se estableció como fecha de la celebración al día 3 de junio por tratarse de la fecha en que naciera Manuel Belgrano, hijo de un inmigrante italiano, Domingo Belgrano Peri, destacado por su origen y conducta, que se había establecido en Buenos Aires como comerciante en 1751. De origen genovés había nacido en Oneglia, lugar de la Liguria. En su patria había ganado prestigio en la lucha contra Carlos Manuel, Duque de Saboya y participado en contiendas que había tenido Oneglia contra los españoles. Una autorizada biografía sostiene que por esa razón la familia Belgrano se había hecho acreedora a un escudo de armas en el que se destacaban sobre un campo de gules, tres espigas de oro (de ahí se toma la terminación grano, la primera parte del apellido: bel, alude a la calidad), además de otros pequeños detalles heráldicos. 

Aunque la mayor parte de su vida la dedicó al comercio en Buenos Aires, don Domingo Belgrano tuvo también algunas actuaciones oficiales, en la milicia y con los Virreyes Cevallos y Vértiz, siempre con excelente conducta y reconocidos méritos. Su hijo Manuel, abogado y especialista en economía, aun no siendo militar se destacó en las guerras por la independencia.

La relación entre las autoridades argentinas y el lugar citado se produce a partir de 1923, cuando la ciudad de Oneglia y su vecino Puerto Maurizio se unen para constituir la comuna de Imperia. En la oportunidad, el Consulado Argentino adhiere al acontecimiento entregando como obsequio un busto del prócer, el cual se coloca en una plazoleta, ubicada en la costa, junto al Mediterráneo. La frase que identifica al personaje, grabada en el pedestal es “Prócer nacional, creador de la Bandera argentina”, expresión elocuente de lo que será desde entonces para Imperia, la figura de Belgrano

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Otro de los reconocimientos a Belgrano en Imperia (Italia).

De ahí en más, nuestro Belgrano será considerado como un hijo más de ese lugar, de acuerdo con la legislación y la tradición del país. En la comuna se crea un círculo denominado Manuel Belgrano que organiza una biblioteca especializada sobre el prócer y se conmemoran las fechas significativas de su vida. Por otra parte se impone su nombre a calles de la ciudad.

La relación tiene su punto más elocuente cuando años más tarde, en 1927 un artista del lugar, César Ferro decoró una de las paredes del palacio comunal recientemente construido, con un mural en el que se pretendía reflejar la historia de Oneglia e Imperia, en el cual figuran las imágenes de todos los personajes, hijos del lugar que contribuyeron a su progreso. En el ángulo superior derecho de la imagen la figura de Belgrano, a caballo y sosteniendo desplegada la bandera celeste y blanca participa de la condición aludida.

Un homenaje local a Manuel Belgrano

Algo poco conocido en la historia de las escuelas primarias de Resistencia es que entre 1913 y 1930 la Escuela N° 2 de niñas llevó el nombre de Belgrano como patrono. La medida se gestó cuando el establecimiento cumplía sus Bodas de Plata, en 1913.

En tal ocasión por pedido del personal docente y alumnos se hizo la correspondiente solicitud al Consejo Nacional de Educación. La respuesta fue favorable según la resolución respectiva y en un acto solemne al que asistió el gobernador Enrique Luzuriaga se procedió al cambio de nombre, figurando desde entonces por espacio de 17 años como Escuela Superior de Niñas N° 2 General Manuel Belgrano.

El gobernador obsequió una nueva bandera de ceremonias y desde las dependencias del Consejo Nacional se remitió un busto de Sarmiento, modalidad que se usaba con todas las escuelas del país.

La comunidad educativa se propuso a partir de entonces, emplazar un busto de su patrono, para lo cual se inició una colecta de fondos. En 1917 se disponía ya del dinero necesario cuando un desgraciado suceso de hurto frustró la intención. El portero del establecimiento se fugó llevando el importe de varios sueldos del personal. En un gesto solidario, en una reunión, se decidió sacar la suma necesaria de los ahorros reunidos, para cubrir el faltante a los efectos de evitar los inconvenientes del caso al personal responsable (libro de Actas 1912-1921, p.112, en: Archivo Escolar).

Cuando en 1930 la escuela ocupó su edificio propio, el Consejo Nacional de Educación resolvió designar patrono al profesor Raúl B. Díaz, como reconocimiento a la labor desplegada con relación a los edificios escolares y en general a su obra por la educación primaria en el país.

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