Brasil: la crisis pone el ajuste en entredicho
El escándalo de corrupción que dejó al borde del abismo al presidente Temer amenaza con enfriar los planes de la dirigencia brasileña para salir de la recesión y las leyes de ajuste pendientes en el Congreso, apuntan analistas. “La economía se resentirá mucho con la actual situación de crisis. Temo un tercer año consecutivo de recesión”, dijo Gesner Oliveira, profesor de economía de la Fundación Getulio Vargas (FGV) en São Paulo. La calificadora de riesgos financieros Standard&Poors señaló que podría rebajar la nota de Brasil, debido “a la creciente incertidumbre política”.
(Por Jorge Svartzman, para afp) - Temer, de 76 años, declaró la semana pasada que su gobierno estaba viviendo “su mejor y su peor momento” desde que hace un año reemplazó a la presidente Dilma Rousseff, destituida por el Congreso. “La caída de la inflación, los números de retorno al crecimiento y los datos de generación de empleo crearon esperanzas de días mejores”, dijo el mandatario, en referencia a proyecciones que señalan que Brasil se apresta a superar la peor recesión de su historia (con una contracción de 7,2% de su PIB entre 2015 y 2016).

“No podemos tirar a la basura de la historia tanto trabajo en pro del país”, agregó, atribuyendo esos avances a las medidas de ajuste por él promovidas -como la congelación de los salarios de trabajadores estatales por muchos años, o la elevación de la edad de las jubilaciones y la flexibilización de la legislación laboral, en discusión en el Congreso. Pero su sueño se hizo trizas de la noche del miércoles a la mañana del jueves. La causa: una grabación en la que se oía a uno de los dueños del gigante de la alimentación JBS, Joesley Batista, contarle varios hechos de corrupción para alejar de sí las investigaciones de la Operación Lava Jato sobre los sobornos en Petrobras.
La Bolsa sufrió un derrumbe de 8,8%, el real se devaluó casi 8% frente al dólar y desde entonces la prudencia predomina en las operaciones. Y la coalición en el poder y los mercados -las dos principales bases del impopular mandatario- se mueven con dos preocupaciones: sobrevivir políticamente y mantener las reformas en pie.
Seguir igual, pero sin Temer
La poderosa Confederación Nacional de la Industria (CNI) publicó este martes un comunicado a página completa en los principales diarios, instando a salvar las reformas pese la situación de “incertidumbres e inestabilidad”, sin mencionar una sola vez a Temer. “La industria brasileña entiende que no puede haber retrocesos en los avances duramente conquistados en los últimos años. Por eso, el Congreso Nacional tiene que dar continuidad a las reformas estructurales, que son fundamentales para volver a colocar al país en el buen rumbo”, escribe la CNI. Según Geisner Oliveira, la continuidad de las reformas está en veremos. “En este momento, diría que no tienen chances” de ser aprobadas, afirmó la noche del domingo.
¿La carta Meirelles?
Según el diario económico Valor, si Temer renuncia o es destituido, “el candidato preferido de los profesionales del mercado financiero” es el ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, quien estuvo al frente del Banco Central durante los dos mandatos del presidente Lula da Silva (2003-2010). La Constitución prevé que en caso de vacancia de poder en la segunda mitad de un mandato, el Congreso elija a un reemplazante para completar el periodo. Temer mantuvo el lunes conversaciones con inversores internacional, para tratar de aplacar sus temores.
Y este martes declaró en una conferencia en São Paulo que la política económica se mantendrá “por encima de cualquier otra cosa”. Meirelles, de 71 años, tendrá que explicar probablemente, antes de asumir el eventual papel de hombre providencial, cuál fue su actuación como presidente (de 2012 a 2016) del consejo de administración de J&F, el grupo que controla JBS, con varios litigios pendientes con la justicia, fuera del que desencadenó la actual crisis.










