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Oportunidades de educación para jóvenes y adultos

La educación debe brindar las oportunidades necesarias para desarrollar y fortalecer la formación integral de las personas a lo largo de toda la vida. Así lo establece la ley de educación nacional vigente que observa, además, que el sistema educativo debe servir para que los ciudadanos puedan definir sus proyectos de vida.

En rigor, la ley de Educación Nacional 26.206 contempla la denominada Educación Permanente de Jóvenes y Adultos y la define como la modalidad educativa que debe garantizar la alfabetización y el cumplimiento de la obligatoriedad escolar, prevista en el marco normativo vigente, a quienes no la hayan completado en la edad establecida. De lo que se trata es de garantizar a todos los ciudadanos el pleno ejercicio de sus derechos y esto se consigue asegurando que nadie quede excluido del acceso al conocimiento.

El Departamento de Ciencias de la Educación de la Facultad de Humanidades de la UNNE confirmó que, a nivel local, se registra un aumento en la demanda de jóvenes y adultos que quieren completar sus estudios, lo que se tradujo a la vez en una cada vez más amplia diversificación de las ofertas educativas que solicitan maestros y profesores formados para atender esta población. En ese sentido, la UNNE informó que puso en marcha distintas iniciativas para fortalecer la formación docente en esta modalidad y conformó equipos para asesorar en los cambios curriculares que necesiten llevar adelante las instituciones que ofrecen enseñanza a jóvenes y adultos. El lanzamiento, por parte de la Facultad de Humanidades, de la Diplomatura en Educación Permanente de Jóvenes y Adultos se anota entre esas acciones y es la primera oferta académica de la región de estas características, de manera que se abren enormes expectativas en este campo educativo. Debe señalarse que la formación permanente para este sector de la población enfrenta una serie de dificultades como la carencia de edificios propios que obligan a usar a contraturno las aulas que pertenecen a escuelas primarias o secundarias comunes, según lo informó la Facultad de Humanidades.

El hecho de que exista una mayor demanda de formación por parte de jóvenes y adultos es, por un lado, una buena noticia; pero también plantea un enorme desafío a la educación pública, que debe garantizar el acceso al conocimiento y a reducir las desigualdades en beneficio de amplios sectores de la ciudadanía que, por razones sociales y económicas estructurales, no han tenido la oportunidad de terminar sus estudios en los niveles obligatorios de escolaridad. El trabajo en este campo debe servir también para indagar sobre los distintos factores que influyeron para que muchas personas quedaran al margen del sistema educativo formal, a fin de saber en qué medida el propio sistema educativo no contó en su momento con las estrategias adecuadas para retener a los alumnos en las aulas. De todos modos, merece destacarse el interés que tienen hoy muchas personas adultas para retomar la educación formal; lo que, al fin y al cabo, no debe sorprender ya que en un mundo cada vez más demandante, con vertiginosos avances tecnológicos y con la información al alcance de la mano, el acceso al conocimiento es fundamental para poder participar en los distintos ámbitos de la vida social. La Educación Permanente para Jóvenes y Adultos es una modalidad que viene a dar respuestas concretas a éstas demandas, y es también una herramienta valiosa para que el Estado cumpla con su responsabilidad indelegable de garantizar el acceso a una educación de calidad para todos sus ciudadanos.

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