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La importancia de los controles visuales para el colegio

A lo largo del día, los niños someten sus ojos a determinadas exigencias visuales como leer, jugar con videojuegos en tablets o notebooks y cada vez más en los teléfonos celulares.

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En época de clases, las largas exposiciones a pantallas electrónicas, puede acarrear una serie de síntomas tales como dolores de cabeza, ardor y dolor ocular; o malos hábitos como acercarse demasiado al libro o a la pantalla de la computadora. Pero estos síntomas en muchos casos son también indicadores de defectos visuales que deberían ser tratados de inmediato, de lo contrario podrían traducirse en bajo rendimiento escolar, ya que les impiden seguir el ritmo de las clases, atender las explicaciones en el pizarrón, leer con rapidez y estudiar cómodamente, siendo confundidos muy frecuentemente con desinterés, trastornos del aprendizaje y hasta mala conducta del niño con respecto a los estudios.

Por ello, adquieren una importancia fundamental los exámenes preventivos con el oftalmólogo en los que se podrá detectar cualquier enfermedad ocular que pueda afectar la escolaridad de nuestros infantes. Sobre todo si tenemos en cuenta que los niños al no tener experiencia visual previa pueden no percatarse si están viendo mal.

Con orgullo podemos decir que Chaco es una de las provincias que se hace eco de lo dispuesto por la Ley 7803, que establece el examen oftalmológico básico y obligatorio en los niños recién nacidos, de 6 meses a 12 meses, 3 y 5 años, para la detección Si bien desde hace varios años se acostumbra la realización de un test de aptitud visual a los niños que ingresan al colegio primario y secundario, en los últimos años es cada vez más frecuente que en los colegios se exija dicho certificado antes del inicio de las clases incluso en jardines de infantes. Pero en el caso que esto no ocurra, es importante que los padres estén atentos a los signos que pueden alertar sobre la presencia de algún problema en la visión de sus hijos; que a partir del comienzo de clases se manifiestan con mayor facilidad.

No cabe duda, que los exámenes oftalmológicos preventivos son una muy buena forma de empezar el año y detectar a tiempo algún defecto o enfermedad ocular en nuestros niños, para otorgarles un tratamiento precoz y prevenir graves complicaciones futuras que afectan directamente al niño, su proceso de aprendizaje y algunas veces, su socialización.

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Dra. Natalia Yaluk, oftalmóloga. Especialista en Oftalmología Infantil - Clínica Oftalmológica Rolfi, Resistencia (Chaco).

Es cierto que determinados centros educativos y campañas solidarias realizan exámenes gratuitos que si bien son de mucha ayuda para detectar dificultades en la agudeza visual, son insuficientes ya que se limitan a comprobar la capacidad del niño en visión lejana, sin realizar pruebas que evalúen su rendimiento a la hora de realizar actividades de cerca como leer, y no incluyen otros exámenes básicos como los de alineación y motilidad ocular, visión de colores y visión de profundidad o estereopsis, examen biomicroscópico y fondo de ojos que se realizan durante un control completo en el consultorio oftalmológico.

Tips para cuidar sus ojos

Existe una serie de consejos que se pueden poner en práctica para preservar la visión de los niños y ayudarlos a alcanzar un mejor rendimiento escolar:

• Un espacio de estudio con iluminación óptima. La iluminación deficiente produce cansancio y favorece el desarrollo de diferentes afecciones visuales. Se recomienda ubicar las lámparas estratégicamente para que iluminen los objetos en los cuáles enfocan la vista y no de frente a los ojos. También se sugiere utilizar lámparas blancas o de colores cálidos, y evitar el uso de focos transparentes.

• Formar hábitos para que mantengan una buena postura mientras realizan tareas. Además de evitar problemas cervicales, cualquier cambio en estos hábitos le ayudarán a identificar si surgen problemas visuales.

• Limitar el tiempo en el que están expuestos a pantallas (de TV, computadora, videojuegos) en sus ratos de ocio. Y si existen tareas que requieran el uso de la computadora, que descanse luego de cada hora de uso. • Pasar mayor tiempo al aire libre.

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• Ayudarlos a mantener la humedad ocular (especialmente cuando permanecen mucho tiempo frente a la computadora) mediante el uso de lágrimas artificiales. • Comprar ya sea lentes de receta y/o de sol en ópticas de confianza.

• Falta de interés o pérdida del hilo de la lectura. • El niño al leer sigue el texto con el dedo, mueve mucho la cabeza o la tuerce. • Baja comprensión de la lectura para su edad. • Omite o añade palabras al leer y/o se salta de renglón.

• Mala habilidad perceptiva, invierte letras/sílabas como, por ejemplo, la confusión de la ‘o‘ por la ‘a‘, la ‘n‘ por la ‘m’, la ‘b’ por la ‘d’, la ‘p’ por la ‘q’, etc. • Entrecierra o guiña los ojos, cejas fruncidas, parpadeo excesivo y otras muecas cuando lee o mira el pizarrón o el televisor.

• Fatiga constante, nerviosismo o irritabilidad después de una tarea de cerca.

• Refiere ver borroso. • Junta letras, números o signos al escribir. • Se tuerce al escribir y/o se sale mucho al colorear. • Dolores de cabeza, mareos o náuseas asociados al uso de los ojos de cerca.

• Sensibilidad exagerada a la luz.

• Ojos rojos o hinchados, lagrimeo y frotamiento frecuente de los mismos.

• Pasos falsos y caídas frecuentes, se pueden chocar objetos.

• Estrabismo (desvía un ojo hacia fuera o hacia adentro).

• Visión doble.

• Cierra o se tapa un ojo para poder ver mejor con el otro.

• Se acerca mucho a la TV y/o al libro. • Distracción y dificultad para realizar las tareas escolares.

• Mala coordinación del ojo y la mano, que se manifiesta por la dificultad al atrapar una pelota u otra actividad parecida.

• La preferencia por determinados tipos de actividades: por ejemplo, los que padecen miopía suelen ser más tranquilos, tímidos y prefieren las actividades con objetos más cercanos; mientras que los hipermétropes suelen ser más extrovertidos e hiperquinéticos.

Según la edad

El ojo crece rápidamente durante el primer año de vida, y luego más lentamente hasta la pubertad. Los primeros meses son fundamentales para obtener una buena visión: cualquier obstáculo que impida la formación de imágenes nítidas durante este periodo traerá como resultado alteraciones visuales que pueden generar secuelas irreversibles si no son diagnosticadas y tratadas a tiempo.

Las afecciones que con mayor frecuencia pueden comprometer el desarrollo visual son los llamados ‘Vicios de refracción’ como la Miopía (mala visión de lejos), Hipermetropía (mala visión de cerca) y Astigmatismo (distorsión de la forma de los objetos que suele estar asociado a la miopía o a la hipermetropía), patologías como la Catarata congénita (y otras enfermedades que opaquen las estructuras del ojo que deberían ser transparentes), Estrabismo (ojos desviados), Ambliopía (conocida popularmente como ojo vago o perezoso) y otros defectos.

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Durante los primeros 10 o 12 años de vida, el 80% de todo lo que aprende un niño suele ingresar por los ojos. La visión es el sentido que permite acumular conocimiento más fácilmente; y a esto se suma que, por lo general, todos los contenidos educativos están diseñados en formatos que priorizan este sentido. Por esa razón muchas veces se cree que un niño posee problemas de aprendizaje, cuando en realidad el motivo puede radicar en algún problema en su visión.

Para cada edad existen métodos de medición de la agudeza de la visión, la cual puede ser determinada mediante test especiales, incluso en los bebés.

En un niño colaborador se puede realizar un examen similar a un adulto desde aproximadamente los 4 años.

Cuando aún no conocen las letras o números, se utilizan dibujos fácilmente reconocibles por los niños o la letra E de Snellen, la cual se presenta hacia arriba, abajo, etc. y se le pide al niño que diga con sus manitos en qué dirección están orientadas las patitas de la E.

Muchas veces se utilizan fármacos en gotas que se colocan en los ojos y al cabo de 45 a 60 minutos permiten medir con exactitud la potencia óptica del ojo y prescribir lentes si fuera necesario.

Tratamientos de distintas alteraciones

Para los Vicios de refracción como miopía, hipermetropía y astigmatismo se indican anteojos y en una edad prudente cuando el niño es suficientemente responsable y confiable como para poder manipularlos, también se puede optar por lentes de contacto.

Los niños más pequeños reciben felices sus primeros anteojos porque es algo novedoso para ellos y aún no tienen complejos, y lo que más les importa es que con el uso de éstos pueden ver mejor. Una situación totalmente contraria sucede con los niños que están en la pubertad, ya que en esa etapa ellos están más preocupados de su aspecto físico y de la aprobación social, sobre todo por parte del sexo opuesto. Las otras afecciones ya sean alteraciones de la transparencia de los medios como las cataratas, estrabismos, y ambliopía de distinto origen se tratan según el caso con cirugía y/o terapias visuales variadas.

Pistas para detectar un problema

• Falta de interés o pérdida del hilo de la lectura.

• El niño al leer sigue el texto con el dedo, mueve mucho la cabeza o la tuerce.

• Baja comprensión de la lectura para su edad. • Omite o añade palabras al leer y/o se salta de renglón.

• Mala habilidad perceptiva, invierte letras/sílabas como, por ejemplo, la confusión de la ‘o‘ por la ‘a‘, la ‘n‘ por la ‘m’, la ‘b’ por la ‘d’, la ‘p’ por la ‘q’, etc. • Entrecierra o guiña los ojos, cejas fruncidas, parpadeo excesivo y otras muecas cuando lee o mira el pizarrón o el televisor.

• Fatiga constante, nerviosismo o irritabilidad después de una tarea de cerca.

• Refiere ver borroso. • Junta letras, números o signos al escribir.

• Se tuerce al escribir y/o se sale mucho al colorear.

• Dolores de cabeza, mareos o náuseas asociados al uso de los ojos de cerca.

• Sensibilidad exagerada a la luz.

• Ojos rojos o hinchados, lagrimeo y frotamiento frecuente de los mismos.

• Pasos falsos y caídas frecuentes, se pueden chocar objetos. • Estrabismo (desvía un ojo hacia fuera o hacia adentro).

• Visión doble.

• Cierra o se tapa un ojo para poder ver mejor con el otro.

• Se acerca mucho a la TV y/o al libro.

• Distracción y dificultad para realizar las tareas escolares.

• Mala coordinación del ojo y la mano, que se manifiesta por la dificultad al atrapar una pelota u otra actividad parecida.

• La preferencia por determinados tipos de actividades: por ejemplo, los que padecen miopía suelen ser más tranquilos, tímidos y prefieren las actividades con objetos más cercanos; mientras que los hipermétropes suelen ser más extrovertidos e hiperquinéticos.

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