Agua potable, un objetivo clave para el Chaco
Los servicios de agua y saneamiento siempre aportan beneficios sustanciales para la salud y para la calidad de vida de las personas, por eso resultan de vital importancia todas las gestiones que se realicen para llevar agua potable y saneamiento básico a todos los rincones de una provincia como la del Chaco, que todavía tiene a importantes localidades sin estas prestaciones fundamentales.
En ese sentido, el reclamo que llevó esta semana el gobernador Domingo Peppo al ministro del Interior, Rogelio Frigerio, para que se terminen las demoras del Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (Enohsa) y pongan en marcha los fondos previstos con el objetivo de concluir el 35% pendiente del Segundo Gran Acueducto del interior, forma parte de la agenda impostergable de obras de infraestructura que son clave para la provincia.
En la reunión que se celebró en Buenos Aires se acordó un plazo no mayor de diez días para que se activen esos recursos que, vale recordar, serán aportados por el Enohsa y el Fondo Fiduciario Federal de Infraestructura Regional. Es de esperar, entonces, que se cumpla ese plazo para concluir todos los trámites administrativas tanto en los entes federales, como en la empresa provincial Sameep y las constructoras.
La obra del Segundo Acueducto es fundamental para la provincia no sólo porque permitirá que el agua potable llegue a regiones muy pobladas del interior, sino además porque generará mano de obra en el sector de la construcción. Por otra parte, no menos relevante es la noticia del convenio que habilitará la extensión de la red de agua potable en Las Breñas que se firmó el martes en el Ministerio del Interior, con la presencia de Peppo y Frigerio, y que habilita el llamado a licitación para esa obra.
El objetivo de lograr el acceso universal a redes de agua potable en la provincia debe unir a todos los chaqueños en un mismo esfuerzo, porque todo lo que se invierta en obras de infraestructura que permitan llevar el líquido elemento a la mayor cantidad de personas será un enorme paso adelante.
En todo el mundo, casi 2.000 millones de personas están expuestas a sufrir enfermedades como cólera, fiebre tifoidea, polio y disentería, por carecer de agua potable, según revela un reciente informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La organización internacional calcula que el agua no apta para consumo humano es la causa de más de 500.000 muertes por diarrea cada año.
A su vez, las Naciones Unidas acaban de hacer público el documento “Agua potable y saneamiento: análisis mundial y evaluación 2017” en el que se advierte que este año los países “no alcanzarán los propósitos globales de acceso universal a agua potable sana y saneamiento a menos que se utilicen los recursos financieros de manera más eficiente y se aumenten los esfuerzos para identificar nuevas fuentes de financiamiento”.
En Argentina, está vigente el Plan Nacional del Agua que tiene como meta alcanzar en el año 2019 el ciento por ciento de cobertura de agua potable y el 75 por ciento de saneamiento, incluyendo plantas de tratamiento para estos servicios.
En la medida en que se logre garantizar a toda la población el acceso al agua potable y a instalaciones sanitarias adecuadas, se estará ganando una importante batalla contra muchas enfermedades que tienen su origen en el consumo de agua de mala calidad. Por eso se afirma que la salubridad y la calidad del agua son elementos fundamentales para el desarrollo y el bienestar de las personas; y que proporcionar el acceso a agua salubre es uno de las herramientas más eficaces para promover la salud y reducir la pobreza.










