Carpooling: la app que revoluciona la manera de viajar
Compartir el auto para ahorrar dinero y reducir la contaminación ambiental y el congestionamiento se hace cada vez más habitual en nuestro país. La nueva app denominada Carpooling nació por la necesidad de los jóvenes que estudian en las grandes ciudades y que comparten el auto para viajar a sus ciudades de origen.
La app conocida como Carpooling es una tendencia que crece cada vez más, usada sobre todo por chicos que vienen del interior a estudiar a las ciudades capitales, quienes a la hora de visitar sus hogares, acuden a buscar compañeros desconocidos de viajes. La modalidad de compartir el auto además de ahorrar costos, sirve para conocer gente, reducir el impacto ambiental y aliviar la congestión vehicular.
El sistema de carpooling, que permite contactar a conductores y pasajeros que viajan hacia un mismo destino, arrancó hace pocos años en el país y rápidamente fue en alza, casi tanto como el aumento de la nafta, los peajes y los estacionamientos. Encamello.com, VayamosJuntos.com.ar, Sincropool.com, CompartoCoche.com.ar, Coviajero.com.ar, Hagamospool.com., son algunas de las plataformas surgidas en los últimos cinco años en la Argentina.
Pero si, hasta hace poco, la mayoría de las ofertas se limitaba a los viajes de ida y vuelta a la oficina, comienzan a surgir nuevas plataformas cuyo foco son los trayectos de larga distancia.


El sitio de capitales alemanes Tripda (www.tripda.com.ar), por ejemplo, acaba de desembarcar en la Argentina y Uruguay, pocos meses después de lanzarse en México, Chile, Brasil (donde tiene su casa matriz) y Colombia, con este objetivo.
"Nuestra idea es que los usuarios conozcan el producto, tal vez con viajes cortos al principio, para usarlo después en vacaciones y en recorridos más largos", comenta Magdalena Szuszkiewicz, polaca y Founder & Managing Director para la Argentina y Uruguay.
El contacto se produce a través de Facebook (de esta manera los usuarios ya saben con quién están viajando), donde conductores y pasajeros publican los trayectos que necesitan recorrer, con fechas, horarios, asientos disponibles y precios sugeridos de gastos (el sistema calcula el precio basado en el kilometraje y el costo de la nafta.
"Para nosotros es importante que la gente no gane plata con esto", aclara Szuszkiewicz. El usuario también puede agregar sus preferencias, de modo que los demás sepan lo que pueden esperar de viajar en su compañía (qué tipo de música escucha, si se pueden llevar mascotas o comer en el auto, entre otras cosas).
"Hola, viajo desde Resistencia luego de mi última clase del viernes a la noche rumbo a Machagai para ir a ver a mi familia; quien quiera sumarse compartimos gastos en partes iguales... Sale música, mate y buena onda", posteó un usuario el miércoles pasado en una de las plataformas de carpooling.
La inseguridad, el primer obstáculo
No hay apellidos, sólo la primera letra del mismo. En el país, la seguridad es la principal traba para que el carpooling termine de imponerse como en Europa, donde el sistema suma 20 millones de usuarios. Tan instalada está esta práctica, que hasta ha generado huelgas de taxistas y protestas de sectores del transporte tradicional, como ocurrió este año en España.
En la mayoría de las plataformas de carpooling, los usuarios suelen validar su email y celular por un tema de seguridad. También, el puntaje y las referencias después de un viaje determinan cuán confiable, o agradable, es cada persona. Por otro lado, el usuario tiene siempre la libertad para decidir con quién viaja. Los pasajeros entran en contacto directamente con los conductores que elijan y éstos pueden aceptar o rechazar las propuestas.
Y si el usuario es mujer y prefiere no viajar con hombres, Tripda agregó la opción Sólo para ellas, donde tanto conductor como pasajero son mujeres.
Por último, Szuszkiewicz destaca que el servicio es totalmente gratuito, a diferencia de otras plataformas que cobran un fee mensual a las compañías (no son pocas las empresas que brindan el servicio de carpooling como un beneficio para sus empleados).
"De acá a dos años no vamos a cobrar nada. Después, el modelo de negocio va a depender del mercado. Podremos facturar por publicidad, consultoría, venta de seguros, ya veremos -se ataja Szuszkiewicz-. Lo importante, por ahora, es que nos conozcan". Hasta el momento no les ha ido mal: en las primeras tres semanas sumó 6000 usuarios sólo en la Argentina.
Otra de las opciones en las que es utilizada la modalidad “carpooling”, es la que propone agruparse para sacar el máximo provecho a un viaje en auto, en trayectos cortos.
¿Cuántos vecinos viajan todos los días a la misma hora desde el mismo edificio al centro de la ciudad? ¿Por qué no ir juntos, ahorrar dinero, contaminación y estrés?
Este sistema no es nuevo; lo usan desde hace décadas los padres que organizan “pools” para llevar y traer a sus hijos de escuelas, fiestas y clases de natación.
En su vertiente rutera, de grandes distancias, es heredero de la tradición vagabunda del “dedo”. Pero la tecnología hoy permite escalar la dimensión de estos acuerdos con formas menos rústicas (y mucho más seguras) de encontrar compañeros de viaje.
En Europa el pionero fue el sistema alemán Mitfahrzentrale.de, creado en 1998, que más tarde se asoció a la red internacional Carpooling.
Un camino similar recorrió la plataforma francesa Covoiturage, hoy parte de BlablaCar. Hace unos años, solo conectaban a los usuarios, como una cartelera de avisos; hoy se sofisticaron e incluyen el pago anticipado de la parte del costo a compartir, para mejorar el compromiso de los viajeros al acordar el viaje.
En todos los casos, el precio es puesto por el dueño del vehículo. Según difunde Carpooling, su sistema ya transportó a 70 millones de personas, con lo que ahorró 750 millones de litros de combustible y salvó a la atmósfera de un millón y medio de emisiones de carbono.
En Estados Unidos, el sistema más popular es Zimride, impulsado por las universidades y las grandes empresas. Todas estas plataformas crecieron exponencialmente al dar el salto de las pantallas de las computadoras a las aplicaciones para teléfonos inteligentes.
Más de cinco años en Argentina
El carpooling empezó a desarrollarse en Argentina a principios de esta década; hoy cuenta con media docena de plataformas. Ninguna de ellas cobra porcentaje a los usuarios; los intercambios de dinero quedan en manos de los viajeros.
Las pioneras son Coviajero y Vayamos Juntos, que funcionan como carteleras electrónicas de publicación de viajes, tanto urbanos como interurbanos, conectando a conductores con pasajeros.
Desarrollada por la ONG STS Rosario, Carpoolear sumó a estas facilidades la posibilidad de integrarse con Facebook para elegir al compañero de viaje entre los amigos o contactos de esta red social, como una forma de reforzar la confianza. Hoy sus usuarios se encuentran interconectados por una aplicación en la red social.
Más reciente es Hagamos Pool, una plataforma que ofrece como diferencial segmentar los viajes en categorías: facultad y colegios, eventos y deportes, trabajo, barrios y countries, y viajes y ruta. La más popular es la de larga distancia, donde el ahorro se hace más evidente; tiene muy buena recepción entre grupos de mochileros. Cada mes se publican unos 120 viajes, y se logran alrededor de diez acuerdos de conductor y pasajero.
Un caso interesante es el de Vamos a la cancha, dedicado a los partidos de fútbol. Hoy tiene 2500 hinchas registrados, muchos de ellos socios de clubes de fútbol, principalmente los más grandes. Se comparten un promedio de diez viajes por fin de semana, muchos de larga distancia, en los casos en los que el encuentro permite la asistencia de público visitante.
La vertiente empresarial está representada por Sincropool, que organiza carpooling para grandes compañías, como beneficio para empleados. También ofrece una optimización en el servicio de taxis y remises corporativos, para ahorrar dinero y huella ecológica. Tienen más de 30 clientes, entre ellos Techint, General Mills, Volkswagen, Santander Río, MercadoLibre y Telefónica de Perú, que les aportan 15.000 usuarios. Calculan que hasta el momento llevan ahorrados unas 277.000 kg de emisiones de carbono, el equivalente a 160 vueltas al mundo. El verano pasado crearon para Volkswagen una plataforma piloto de carpooling abierto, RutaThinkBlue, que podría mantenerse todo el año en 2015. Y aunque no quisieron dar nombres, adelantaron que otras automotrices locales están estudiando la idea.
Una aplicación con ruedas

Para citar una de las aplicaciones más usuales para este tipo de demandas, nos referiremos a Carpoolear, la cual se define como la primera aplicación argentina de Facebook que permite a los usuarios de dicha red social compartir viajes en automóvil con otros usuarios de su entorno.
Es una customización ad-hoc para Argentina de la filosofía carpooling, la cual consiste en compartir viajes en auto con otras personas de forma cotidiana. El carpooling es una práctica popular en Estados Unidos y Europa, donde se realiza de manera organizada para lograr aumentar el número de viajes compartidos y que estos sean concretados con otras personas además de nuestros vecinos y amigos.
La organización de la práctica de carpooling es incentivada por políticas del gobierno o por proyectos y actividades de asociaciones civiles y empresas, dado los beneficios sociales y económicos que acarrea.
¿Para qué carpooleamos? Si hacemos de carpoolear un hábito nuestro y de la gente que nos rodea, además de viajar acompañados y disminuir nuestros gastos en combustible y peajes, juntos vamos a lograr disminuir:
• Las emisiones de gases causantes del aumento del efecto invernadero en nuestra atmósfera.
• El consumo de combustibles fósiles (recursos no renovables).
• Las congestiones de tránsito que ocasionan grandes pérdidas de tiempo a las personas y de productividad a las empresas. • Los niveles de smog y ruido en las urbes, causantes de enfermedades.
• La probabilidad de accidentes de tránsito, con el consecuente descenso en la mortalidad. Además, existe la posibilidad de que a futuro se liberen muchos metros cuadrados de espacio público que podrían ser utilizados para otros fines.
Los beneficios de carpoolear se perciben a medida que esta práctica se incorpore en la sociedad, especialmente entre quienes se desplazan frecuentemente en auto sin aprovechar su capacidad total de pasajeros.










