Merecida distinción a pionero de la cirugía cardiovascular infantil
Aunque la distinción que acaba de recibir el jefe del Servicio de Trasplante Cardíaco Infantil del hospital Garrahan, Horacio Vogelfang, tuvo lugar en el Palacio Legislativo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; la decisión de declararlo personalidad destacada de las Ciencias Médicas en reconocimiento a su trayectoria como médico cardiocirujano infantil fue celebrada con entusiasmo por familias de todo el país.
Es que este médico cirujano, recibido en la Universidad Nacional de Buenos Aires y con especializaciones en hospitales infantiles de Francia, Reino Unido, Canadá y Estados Unidos, tiene entre otros méritos el de haber impulsado el primer programa permanente de transplante cardíaco infantil en un hospital público, el Garrahan de la Ciudad de Buenos Aires, lo que permitió que chicos de todo el país, sin importar su origen o condición social puedan tener acceso a los sofisticados tratamientos que demandan la ablación e implante de corazón en pacientes pediátricos. El primer trasplante de corazón en el Hospital Garrahan, la única institución de salud pública infantil en el que se lleva a cabo este tipo de intervenciones, se realizó en el año 2000 y hasta la fecha se llevan contabilizados 54 operativos de alta complejidad de estas características.
Visionario y con ideas muy claras sobre el valor que tiene el sistema público de salud, Vogelfang inauguró en el año 1996 el Banco de Homoinjertos del Hospital Garrahan, para arterias y válvulas del corazón criopreservadas, y desde 1999 coordina el equipo de trasplante cardíaco del hospital pediátrico. En el año 2000 realizó junto a su equipo el primer trasplante cardíaco en una niña de 8 años y en 2006 efectuó la primera asistencia con corazón artificial total como puente al trasplante en un niño de 9 años.
Su enorme compromiso con la lucha para curar a chicos que nacen con defectos en el corazón, lo llevó a especializarse, primero en Inglaterra y luego en Canadá, en la técnica de conservación de porciones de corazón que son donados pero que no son útiles para ser transplantados en su totalidad. Según explicó el propio Vogelfang, en esa capacitación aprendió las técnicas a través de las cuales se pueden extraer válvulas y arterias, prepararlas y congelarlas para ser utilizadas luego en cirugías cuando el paciente lo requiera. Pero como estas cirugías de alta complejidad con técnicas novedosas a veces tampoco eran suficientes para salvar la vida de los pacientes pediátricos, porque hay niños que tienen enfermedades del corazón que solamente pueden ser resueltas a través de un transplante cardíaco, se propuso poner en marcha el programa para dar respuesta a esta necesidad.
Pese a los éxitos logrados con los primeros transplantes de corazón en pacientes pediátricos, con el paso del tiempo el equipo del doctor Vogelfang comprendió que el problema fundamental para estos chicos era la falta de donantes adecuados, es decir de donantes que debían reunir una serie de requisitos: edad, tamaño, peso corporal y grupo sanguíneo porque no se puede, por ejemplo, transplantar a un niño de pocos meses el corazón de un donante adulto. En enero de 2004 una paciente de 18 meses a la que le quedaban pocas horas de vida, presentó un nuevo desafío al equipo de transplante cardíaco del Garrahan, ya que era muy difícil obtener un donante de esa edad con todas las características de compatibilidad. Fue cuando el colega de Vogelfang, el doctor Gerardo Naiman, resolvió emplear un protocolo científico desarrollado por una cirujana de Canadá que proponía para estos niños que están en lista de espera y que no tienen donantes adecuados, cambiar las características de su sangre para poder recibir corazones de otro grupo. Así, cuando llegó un corazón de un donante incompatible los profesionales del Garrahan pusieron en práctica por primera vez en América Latina ese protocolo y el transplante se realizó con total éxito.
Vogelfang y su equipo representan una enorme esperanza para las familias de niños que aguardan, con angustia, un transplante de corazón. En toda la Argentina hay 16 pacientes pediátricos en esa lista de espera. Es por eso que el merecido premio a este médico nacido hace 66 años en La Paternal, también genera regocijo aquí en el Chaco y en muchos rincones del país.










