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¿Consumir o preservar?

Sociedad, ambiente y recursos

Por Juan Antonio Alberto- La competencia global por los recursos naturales es uno de los elementos que más singularizan la dinámica del mundo contemporáneo y su lógica basada en la acumulación de bienes. América del Sur, por ende Argentina, es un espacio importante de esta disputa, por la magnitud de las reservas de recursos estratégicos que tiene y por su condición histórica de ser una región exportadora de materias primas.

La discusión sobre temas claves como soberanía, recursos naturales, fuentes hidroenergéticas, preservación de la biodiversidad y los recursos biogenéticos se colocan en el centro de la controversia política en la difícil coyuntura sociopolítica actual. La disputa global por los recursos naturales, sus usos y preservación, como así mismo su gestión económica y científica, abre un amplio campo de intereses en conflicto a nivel tanto local como internacional, evidenciando la trascendencia del tema y su alcance mundial.

Sociedades, ambiente y recursos

En el devenir del tiempo, a través de la Historia de la Humanidad, al evolucionar e ir conociendo y ocupando el planeta, las sociedades se fueron relacionando de diversa forma con los elementos de la naturaleza. Cuando los grupos humanos descubrieron la utilidad de un elemento para satisfacer sus necesidades básicas (materiales o espirituales) este “elemento natural” se convirtió en un “recurso natural”.

Los recursos naturales son los elementos y fuerzas de la naturaleza que el hombre puede utilizar y aprovechar para cubrir alguna demanda de orden fisiológico, social o espiritual, que asegure su supervivencia o fortalezca su vida como ser animal o ente cultural. Todas las necesidades humanas básicas se satisfacen, directa o indirectamente, con recursos de la naturaleza y estos elementos se fueron formando en el ambiente, en muchos casos, a lo largo de millones de años.

Estos recursos naturales constituyen, al mismo tiempo, fuentes de riqueza para la explotación económica. Por ejemplo, los minerales, el suelo, los animales y las plantas componen recursos naturales que los grupos humanos ocupan directamente como medios para esta explotación. De manera similar, los combustibles, el viento y el agua pueden ser usados como recursos naturales para la producción de energía. Como resultado de ello las sociedades actúan sobre los medios naturales, ocupándolos y organizándolos, construyendo así los espacios geográficos.

Esta realidad se sustenta básicamente en las relaciones que establece la sociedad con el medio, cuyos rasgos visibles más marcados son la organización del espacio, la transformación del mismo por efecto de la urbanización, los impactos ambientales, las actividades económicas, las formas de vida, las normas jurídicas que, en definitiva, son el resultado del accionar histórico de la sociedad. Así, sociedad y espacio quedan comprometidos en un producto que la historia va elaborando.

Pensando en las generaciones futuras

La valoración de los recursos naturales (agua, suelo, aire, biota) y sus usos depende de la percepción e intereses que tengan los distintos actores sociales implicados en la vida de un lugar, región, territorio, marcando fuertemente las tendencias en la solución de problemas socioambientales, su continuidad y agravamiento en el tiempo, o bien en la concreción de planes de desarrollo sostenible. Con lo social, la economía y la cultura, el ambiente es uno de los cuatro pilares del desarrollo sostenible, que pretende llegar a un mayor “desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”.

El desarrollo sostenible requiere educar, hoy, a las nuevas generaciones en las buenas prácticas que les permitan la convivencia en un mundo con recursos limitados, pero también dándoles los conocimientos, habilidades y cultura que les ayudarán a lo largo de sus vidas, en tanto como ciudadanos debe prepararlos para conocer, comprender, decidir y actuar en función de los desafíos del desarrollo sostenible, lo que será factible a través de una sólida enseñanza, basada en la educación ambiental.

Usos y abusos

Cualquiera sea el tipo de relación, el lugar donde se encuentre y el tiempo en que se desarrolle, lo cierto es que se establecen entre el ambiente y las sociedades que lo ocupan, estrechas e indisolubles interacciones.

Las sociedades ocupan y organizan el entorno usando los recursos que este le ofrece, así se originan los impactos ambientales, que pueden ser positivos o negativos, y que luego de un período más o menos prolongado de tiempo estos últimos derivan en el deterioro del Ambiente o problemas ambientales, sobre todo cuando esas actividades son agresivas, pues insumen grandes cantidades de energía y tecnologías modernas y son continuas e intensas.

No obstante, el mejor manejo de un recurso natural obedece al conocimiento que el hombre tenga al respecto, y de las leyes que rijan su uso y tutelen la conservación del mismo.

Una lista variada y compleja

Cada sociedad construye su espacio a partir del que heredan de sus precursores.

Los recursos naturales, según su capacidad y tiempo de regeneración, pueden agruparse en dos grandes tipos: renovables y no renovables. La diferencia entre unos y otros está definida por la posibilidad que tienen los renovables de ser usados una y otra vez, siempre que el hombre cuide su regeneración, es decir respete tiempos y factores de recuperación natural.

Las plantas, los animales, el agua, el aire, el suelo, entre otros, conforman recursos renovables siempre que prevalezca una efectiva preocupación por explotarlos en forma tal que se facilite su regeneración natural o inducida por el hombre.

Sin embargo, los minerales y el petróleo constituyen recursos no renovables porque para que se formaran fueron necesarios complejos procesos que demoraron miles o millones de años. Esto implica que al ser utilizados, no pueden ser regenerados naturalmente ni de forma provocada por los grupos humanos, es decir, que a pesar de ser empleados racionalmente, lo mismo, en un futuro relativamente predecible se agotarán, ya que la tasa de consumo es muy superior al ritmo de formación de estos recursos.

Está claro que la clasificación, que siempre es intencional, variará según la escala o patrón considerado, así como los intereses y la percepción ambiental que cada actor tenga de los recursos. Algunos especialistas consideran al agua y el aire como recursos inagotables. Todo esto nos hace reflexionar sobre el cuidado que debe tener el hombre al explotar los recursos que le brinda la naturaleza. Para tenerlo en cuenta… “Toda nuestra sociedad se basa en nuestra agua, nuestro suelo, nuestros bosques y nuestros minerales, y depende de todos estos elementos. El modo en que usamos estos recursos tiene influencia sobre nuestra salud, seguridad, economía y bienestar”. John F. Kennedy (Mensaje sobre los recursos nacionales; Congreso de los Estados Unidos, 23 de febrero de 1961).

Fuentes: http://ecologia-fca-unca.blogspot.com.ar/2014/04/recursos-naturales-renovables-ecologia.html ::: http://www.larutadelaenergia.org/index.asp