El costo humano de los agrotóxicos
Un informe de la relatoría especial sobre el Derecho a la Alimentación de Naciones Unidas denunció los graves daños provocados a la salud de la población en distintas partes del mundo por el uso indiscriminado de plaguicidas. El organismo internacional estimó que el modelo agrícola que se sustenta en el empleo sustancias tóxicas para controlar plagas provocó la muerte de al menos 200.000 personas en el último año y refutó la tesis de quienes sostienen que sin estos químicos no se podrían producir alimentos.
El trabajo de la ONU, que lleva la firma de la experta Hilal Elver, confirma lo que era un secreto a voces: la fuerte presión que ejercen los grandes grupos empresarios vinculados con la comercialización de plaguicidas que tratan de tapar el sol con las manos, para que no se conozca la verdad sobre el grave daño a la salud que provoca el uso de estas sustancias tóxicas. En ese sentido, advierte que la forma de producir que predomina en la actualidad en las actividades agrícolas ha ingresado en un terreno “sumamente problemático”, no solo por el tremendo impacto negativo que tienen los plaguicidas, sino también por los efectos de estos productos tóxicos en el cambio climático, en la pérdida de diversidad biológica y la incapacidad para garantizar la soberanía alimentaria, es decir el derecho que tienen los pueblos a acceder a alimentos nutritivos, producidos de forma sostenible, y a decidir su propio sistema alimentario y productivo. En otras palabras, la ONU advierte que el impacto que tienen los plaguicidas en la salud y el ambiente es tan alto que se impone la necesidad de revisar aquellas prácticas de producción que se apoyan casi exclusivamente en el uso de químicos para combatir las plagas, para avanzar en modos alternativos que sean compatible con el cuidado del entorno y, fundamentalmente, que no represente un peligro para la salud humana.
La relatoría de la ONU reconoce que gracias a los distintos adelantos tecnológicos, la producción agrícola experimentó en las últimas décadas un crecimiento exponencial en casi todo el planeta, pero advierte que en gran medida eso se logró a costa de serios daños provocados a la salud humana y al ambiente, y lo que es peor: ese aumento de la producción no logró eliminar el hambre en el mundo. “La dependencia de plaguicidas es una solución a corto plazo que menoscaba el derecho a una alimentación adecuada y el derecho a la salud de las generaciones presentes y futuras”, sostiene el documento de Naciones Unidas. “Sin utilizar productos químicos tóxicos, o utilizando un mínimo de ellos, es posible producir alimentos más saludables y ricos en nutrientes, con mayores rendimientos a largo plazo, sin contaminar y sin agotar los recursos ambientales”, asegura el informe que, en otro párrafo, observa que el empleo de sustancias químicas en la agricultura tiene directa relación con enfermedades padecidas por hombres, mujeres y niños que viven en zonas rurales afectadas por fumigaciones. De hecho, la relatora Especial sobre el Derecho a la Alimentación contó con la ayuda de su par de la Relatoría Especial de Sustancias y Desechos Peligrosos de la ONU, que estimó en 200.000 las víctimas que mueren al año por intoxicación aguda, casi todas de países en vías de desarrollo. “Las mujeres embarazadas que están expuestas a plaguicidas corren mayor riesgo de sufrir abortos espontáneos y partos prematuros, y sus bebés, de sufrir malformaciones congénitas. Estudios han constatado la presencia de diversos plaguicidas en el cordón umbilical, probando la existencia de una exposición prenatal”, agrega el documento de Naciones Unidas.
El informe indica que son tres las multinacionales que manejan el 65 por ciento de las ventas mundiales de agroquímicos (Syngenta - ChemChina, Bayer - Monsanto, Dow - Dupont) y el 61 por ciento del mercado de las semillas. “Las transnacionales ejercen un extraordinario poder sobre la agenda regulatoria, las iniciativas legislativas y la investigación agroquímica a nivel mundial”, denuncia el documento de la ONU. Frente a las denuncias que formula Naciones Unidas y las evidencias científicas sobre el impacto de los agroquímicos en la salud humana y el ambiente es necesario que se refuercen los controles a la aplicación de plaguicidas en la producción agrícola.










