Una reina convertida en esclava
¡Argentina! ¡Si conocieras el don de Dios y quien el que te está pidiendo de beber, tu misma le pedirías esa agua y él te daría agua viva, cambiarias y volverías a ser lo que fuiste, pero no, estas perdida patria, bebiendo en las aguas turbias del pecado , la mentira y la corrupción. Eras la reina del sur bella y esplendorosa, luciendo con orgullo los atavíos magníficos con los que te ornaron tus hijos.
El mundo hablaba de tus glorias y de tu seno fecundo que supo alumbrar las páginas más bellas de una historia inmortal, superpoblada de héroes y de mentes brillantes que te hicieron famosa en el mundo como “La Argentina”. Tus campos y tus fábricas estaban llenos de manos trabajadoras y tus hijos saciados de vino gozo y pan.

Desde los más lejanos puntos del horizonte llegaban visitantes para alabarte y siguen llegando hoy, no ya para alabarte, sino para llorarte. En algún punto de tu gloriosa historia, comenzó la confusión y a partir de ese instante todo lo que producimos fue devastación y dolor.
Las altas chimeneas de tus industrias se apagaron, acaso para siempre, y las verdes y fecundas llanuras junto a las aguas cantarinas de los ríos, y la frondosa selva de los bosques vírgenes, se fueron transformando en un clamor agónico de devastación.
Duele decirlo madre, pero somos nosotros tus hijos la única y verdadera causa de tu desgracia. La desgracia no vino ni vendrá de afuera, tu desgracia madre somos nosotros. Nosotros te hemos ido vendiendo poco a poco al mejor postor prostituyéndote y Dios nos hará pagar por eso. Enfermos de avaricia, de poder y egoísmo, comenzamos a negociar tu dignidad de reina, y por un poco de plata en pos de beneficios personales o de clase, ajustamos a tus delicados pies y tus tiernas muñecas los infames grilletes que hoy te han convertido en esclava.
Esclava madre de un selecto club de semidioses que deciden sin clemencia el destino de millones de tus hijos; esclava y triste con el rostro desencajado por un largo duelo llorando la muerte de tus hijos y de tu dignidad.
Reina esclava cuyos hijos infames ataron tu destino al carro del fracaso para dejarte en llanto lastimero humillada ante el asombro del mundo. Reina esclava que como Miriam, llora la muerte de sus hijos y la de aquellos que como José, son vendidos por sus propios hermanos. Venden el futuro de sus propis hermanos, madre, aquellos que negocian la posibilidad de tu vientre y en la multinacional minera y sojera enferman para siempre los nutrientes de tus venas contaminando tus ríos y tu atmosfera.
Venden a tus hijos y a sus propios hermanos, madre, los que financian sus campañas políticas con la plata del narcotráfico condenando a tus hijos más pequeños al vicio de la droga y de la delincuencia.
Pero lo sabes patria, ni una sola víctima del narcotráfico y de la delincuencia fruto de la complicidad con el sistema político jurídico y de seguridad quedaran impunes ante Dios, Dios vengará tu dolor, patria, el día en que tus hijos tengamos que rendirle cuenta a Dios por tanta muerte inocente causada por nuestra complicidad.
Agonizas reina esclava en cada funcionario que arma su propio negocio aprovechando su función, agonizas en cada anciano que en efecto muere en los hospitales por falta de medicamentos fruto de la corrupción; agoniza y muere tu esperanza patria, en cada niño descalzo el primer día de clase, mueres literalmente patria cuando el funcionario ataca al docente porque gana 9 mil y el gana 200 mil. Agonizas patria en cada mirada triste de niños en la escuela a los que la corrupción les quita el pan.
Tu herida es tan mortal que el corrupto ya no siente reclamo en su conciencia por la muerte de miles de inocentes que provoca su corrupción. Y allí estás patria, viendo como tus hijos se desangran, sin nadie que se haga cargo de tu drama, de tu desorientación y de tu dolor.
Me pregunto madre y reina convertida en esclava ¿abras perdido acaso para siempre la oportunidad de recuperar tu dignidad? La historia de los pueblos lo atestigua, no habrá paz en tus fronteras ni seguridad en tus territorios hasta que los hijos de tus entrañas no dejen de robarte y de estafarte. Estafaron tus sueños y anhelos de grandeza, y allí están todavía, fríos e indolentes chupando de tu cuerpo enfermo acaso las últimas gotas de tu sangre.
Reina esclava que agonizas en las manos de aquellos hijos que dicen que te aman pero que con sus oscuros negocios fruto de sus privilegios te hunden cada vez más en el lodo de sus propias trampas y mentiras.
Que tu clamor patria sea escuchado por Dios, que todo lo ve y que todo lo juzga y que el pecador se convierta, so pena de arder eternamente en la podredumbre de sus pecados inconfesables. Dios es misericordia pero también justicia, y no tendrá piedad para quien no la tuvo con el pobre. Dios no podrá perdonar a aquel que les privó de salud, educación, techo, comida y dignidad a sus hermanos y, fundamentalmente, a quien desde su función se enriqueció a costa de los pobres. Corrupción en clave social significa la muerte de miles de inocentes y en clave es espiritual la corrupción significa infierno.










