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Chaqueños relataron como vivieron “la misa”

“Un recital con luces y sombras. Lamentable las pérdidas de vida y una desorganización mayúscula a la salida de La Colmena. El Indio muy preocupado por lo que veía desde el escenario, interrumpió varias veces el show. Una vez terminado el recital y fuera del predio, supimos de las víctimas fatales, que cayeron en la avalancha que se desencadenó frente al escenario, algunos muy complicados con intoxicación alcohólica”, contó Marisol, que asistió con toda su familia a ver el show.

Marisol logró tener señal y advertir la situación a sus allegados por medio de Facebook: “siendo las 6.00 am todavía no podemos salir de la ciudad de Olavarría debido al atasco de tránsito”, contó.

En un intercambio vía WhatsApp conto a NORTE que: “Nosotros no estábamos adelante. Estábamos a 300 mts. del escenario. Una pena realmente” y además agrego: “Cuando terminó el recital no podíamos salir del predio, y luego, una vez afuera, todos como marea y sin señalización de ningún tipo. La gente no sabía dónde ir. Nosotros nos ubicábamos pero nos era imposible avanzar. Jamás pasó algo así. Hubo gente que al quedar atrapada, volcaron vallas para poder salir. Diego, el hijo mayor de Hugo, saltó un muro ¡Una locura!

En los medios nacionales, otros asistentes contaban: “solamente había una sola salida” para las casi 300 mil personas que acudieron al evento.

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Por otro lado, otra chaqueña – que reside en Buenos Aires- conto también como fue su experiencia. “No sabía lo que estaba viviendo hasta que leí las noticias, vi llamadas perdidas y miles de mensajes. Llegamos dos horas después del horario planeado, era esperado...Comimos en un predio y emprendimos marcha al lugar del show. Nos ubicamos a unos 100 metros del escenario.

Ni bien empezó, fue imposible. Claro que me perdí de los que estaban conmigo. Algo que no me importó porque era de esperarse y tampoco tengo miedo con esas cosas.

Me ubique un poco más atrás y vi un terrible show, un poco interrumpido. Para mí, uno de los mejores shows que asistí. Caí al piso una vez, recibí un par de golpes. Nada fuera de lugar ni extraño de un pogo, a decir verdad. Lloré de emoción por lo que vivía. Termino el show cuando comenzaba a ponerse mejor... empezamos a salir.

Tenía codos, puños, piernas pegadas a mí, gente arriba de los techos indicándonos la “salida”. En algún que otro momento fue difícil respirar de lo apretados que íbamos.

Recordaba no haber caminado mucho a la ida... Perdí la cuenta la cantidad de cuadras que hice para llegar al micro a la vuelta.

Tenía mucha sed y ningún puesto para cuando llegué tenía agua. Encontré uno con birra helada. Tenía sed y compré a medias con un chico que estaba igual que yo sobre ese alambrado.  Tomamos esa birra y nos separamos.

Pregunté unas 5 veces donde quedaba el lugar donde tenía que volver, los primeros 4 no eran de Olavarria. Encontré el micro me subí y morí de sueño.

Acá estoy leyendo las noticias y los mensajes de gente preocupada.  Sólo perdí plata, y cuando revisé mi guardavalor... me di cuenta que jamás me pidieron las entradas, ni me revisaron. No vi a nadie indicando u organizando la salida.

"El sabor amargo lo tendremos siempre”

Si bien Marcelo Sandoval, el dueño de El Carpo Bar no asistió al recital (pero si lo hicieron sus hijos y mostro preocupación desde la madrugada del domingo) hizo una reflexión via Facebook digna a destacar: “No aprendimos nada. A mí me toca algunas noches frenar a 2 o 3 pelotudos que están sacados y que creen que rockear es empujar pegar lastimar a otro. Imagínate 100.000 pelotudos de estos en un recital el bardo que pueden hacer a eso sumale la desorganización el resultado lamentable ya lo vimos varias veces en nuestro país. Y los que fueron vieron un recital histórico porque para mí el Indio con todo esto no va tocar más”.

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