Rol clave de mujeres en lucha contra el hambre
La oficina regional de la organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) llamó esta semana a dar un mayor protagonismo a las mujeres, en especial a las que viven en zonas rurales de América Latina y el Caribe, para disminuir sus altos índices de pobreza. El organismo planteó, además, la necesidad de invertir en actividades que reduzcan la desigualdad de género en los países de la región ya que la pobreza en estas naciones golpea más a las mujeres que a los varones.
En ese sentido, la FAO señaló que en la comunidad latinoamericana por cada 100 hombres que sufren indigencia hay 121 mujeres que se encuentran en esa condición de vulnerabilidad en un continente que además carga con el peso de ser, no el más pobre, sino el más desigual del mundo. El llamado de la organización de Naciones Unidas se hizo en el marco de las distintas actividades que se hicieron en todo el planeta por el Día Internacional de la Mujer, una jornada que tuvo enorme repercusión y que confirma la necesidad de acortar las brechas de desigualdad entre el hombre y la mujer en los distintos ámbitos sociales como parte de la solución a los grandes problemas de desarrollo que enfrenta el mundo actual.
El mensaje de la FAO destaca el rol clave que tienen las mujeres rurales en la economía y la seguridad alimentaria de las familias más postergadas, y sostiene que si se invierten en iniciativas que permitan aumentar la participación femenina en las diversas actividades productivas, será posible disminuir de forma significativa el hambre y la malnutrición en la región y en todo el mundo. Para lograr este objetivo, observan los expertos, los países deben incorporar el enfoque de igualdad de género en sus políticas públicas, garantizar su efectiva ejecución y convertirlo en un tema central de la agenda política. Segú la oficina regional del organismo internacional, en Am érica Latina el 40% de las mujeres rurales mayores de 15 años no tiene ingresos propios, aunque trabaja a diario de forma no remunerada. Además, las mujeres rurales de la región sólo poseen una fracción de la tierra, el crédito, los insumos productivos y la educación en comparación a los hombres. Por esa razón, la FAO reconoce la importancia del acceso de las mujeres a la tierra y otras formas de propiedad, ya que les permite gozar de derechos humanos críticos como la seguridad alimentaria, la salud, el acceso al agua, a un trabajo decente y un hogar seguro. Un estudio realizado en seis países de la región reveló que el porcentaje de propietarias mujeres es mayor en México (32,2%) y en Paraguay (29,7%), y sólo el 20 por ciento en Nicaragua y el 14 por ciento en Honduras. Por otra parte, la FAO señala que para las mujeres indígenas -que representan cerca del 10 por ciento de las mujeres rurales en la región- los derechos a la tierra suelen tomar la forma de derechos de propiedad colectiva y son claves para su seguridad alimentaria. Sobre este tema, el organismo sostiene que se debe fortalecer el acceso a la tierra de las mujeres indígenas de la región, de acuerdo con el mandato de la Conferencia Mundial de Pueblos Indígenas de 2014, que estableció el compromiso de apoyar el protagonismo de las mujeres indígenas.
Un dato a tener en cuenta es que América Latina y El Caribe, la población rural asciende a cerca de 121 millones de personas, quienes representan aproximadamente el 20% de la población total. De ellas, el 48% son mujeres, esto es un total de 59 millones. Los especialistas de la FAO indican que aunque representan el 20% de la mano de obra agrícola en América Latina y el Caribe, las mujeres enfrentan una serie de inequidades que afectan tanto su desarrollo económico como su seguridad alimentaria. Frente a este escenario, se impone la necesidad de impulsar políticas que eliminen todas las formas de discriminación hacia la mujer y de fortalecer las conquistas relacionadas con los derechos de las mujeres.










