El mensaje de Macri y la realidad del país
En su segundo discurso ante la Asamblea Legislativa, el presidente Mauricio Macri planteó el escenario de un país que está dejando atrás una etapa de decadencia para iniciar el camino del desarrollo.
En un indisimulado tono de campaña repitió las consignas y el espíritu del marketing político del oficialismo
“Ratifiquemos nuestra convicción por el cambio. No escuchemos a los que nos quieren desanimar y nunca quisieron el cambio, ni hacen autocrítica de lo que hicieron en el pasado”, aseguró Macri, en alusión a las legislativas de octubre y polarizando con el FpV.
El mandatario también cuestionó a los docentes y le pidió al Congreso que sancione una ley de Responsabilidad Empresaria, en un intento por dejar atrás los reiterados conflictos de interés que sacuden a su administración desde su inicio.
Sobre el final, se permitió un discurso poco frecuente y apeló a las emociones que, según él, “son lo más real que tenemos”. “No hay más lugar para cinismos, señores”, concluyó mientras afuera cientos de docentes, investigadores del Conicet y movimientos sociales reclamaban contra los recortes en el Estado, por un salario digno y ayuda para los sectores más desprotegidos.
El principal argumento para explicar los magros resultados de gestión fue la llamada pesada herencia.
“Hace cinco años que no crecemos ni generamos empleo”, afirmó. Sin embargo, de acuerdo con un informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) con datos del Indec, la economía creció en los años 2011 un 6 por ciento; 2013 el 2,41 por ciento y 2015 el 2,65 por ciento, mientras que al tercer trimestre de 2016 el PBI registra una caída de 3,8 por ciento en términos interanuales.
En cuanto a la generación de puestos de trabajo, el documento advierte que entre noviembre de 2010 y el mismo mes de 2015 el empleo privado registrado aumentó en 441.240 casos, es decir, un 7,58 por ciento, lo que significa una variación anual acumulativa de 1,47 por ciento, según datos del Ministerio de Trabajo.
En evidente contraste, y de acuerdo con la misma fuente, entre el cuarto trimestre de 2015 y el tercer trimestre de 2016 fueron expulsados 127.905 trabajadores del mercado laboral.
Queda claro que la tendencia a la pérdida de empleos que se observó durante los últimos 14 meses no es una “herencia” sino consecuencia directa de las decisiones políticas y económicas de esta administración.
Los trabajadores más afectados fueron los de menor calificación y los precarizados.
De los 80.446 despidos en el sector privado, 71,88 por ciento corresponde al sector construcción, 23,40 por ciento a industria y 4,72 por ciento al sector servicios, detallaron. A su vez, en el sector público las cesantías se repartieron entre dos grandes áreas: el Estado nacional (38,28 por ciento) y las provincias (48,56).
También en franca contradicción con los datos de la realidad señaló, en cuanto a la inflación, que se fue desacelerando en los últimos meses, en una tendencia a la baja que se mantendrá durante los próximos años, tal y como previó.
En un tema sensible para las provincias del norte, Macri destacó que con el Plan Belgrano se comenzó a saldar una deuda histórica.
El informe de CEPA, en base a datos del Ministerio de Economía, afirma en cambio que la ejecución presupuestaria fue de solo 36,99%, en el marco de un presupuesto cuyo objetivo era sencillamente poner en marcha la Unidad Plan Belgrano, sin involucrar directamente obras de infraestructura y donde al Chaco se le afectó la conexión entre Avia Terai y Barranqueras.
Además, agrega que resulta llamativo que las transferencias por coparticipación a las provincias del Plan Belgrano recibieron menos dinero que el resto.
El promedio de las transferencias en todo el país se incrementó 31,36 por ciento entre 2015 y 2016, mientras que las provincias del Plan Belgrano tuvieron un aumento de solamente 26,98 por ciento.
Aunque Macri se ufanó de que su gobierno comenzó a devolver a las provincias el dinero que les correspondía para hacer un país realmente federal, para CEPA, luego de 11 años donde las transferencias por coparticipación en términos reales crecieron sustancialmente, el 2016 mostró una fuerte caída de más de seis puntos en promedio.
En síntesis, planteó un escenario con poco apego a la realidad, desdibujando, en el comienzo de un año electoral, el límite entre la comunicación de gestión y los mensajes de un discurso que, en algunos tramos, sonó a spot de campaña.










