Entre Pampero y La Unión
Los retrocesos en materia algodonera van dejando la huella inevitable de fracasos que surgen como consecuencia de una serie de factores. En lo cotidiano, se le echa la culpa al picudo, al corrimiento de la principal zona de producción, a los precios internacionales o al clima.
La clase política no lo quiere admitir: hay culpas compartidas. Cada sector culpa al otro de los males del algodón. Mientras esto sucede, Santiago del Estero, que en vez de mirar el espejo retrovisor mira para adelante por el parabrisas, nos saca ventaja.
Los múltiples factores, analizados por los especialistas en las sucesivas reuniones de las mesas algodoneras que se realizaron en Villa Angela, muestras voces críticas, pero pocas de autocrítica.

Sin embargo, la realidad va mostrando que el cooperativismo agrario del Chaco va retrocediendo, con algunas caídas notables, como es el caso de las cooperativas El Progreso, que vendió todos sus terrenos e inclusive su desmotadora; La Unión, en proceso prácticamente de caída —acaba de cumplir 8 décadas en un año que puede quedar para el olvido—. La Sáenz Peña limitada lucha con todo su esfuerzo para salir adelante y fortalece su fábrica de alimento balanceado y no escatima esfuerzos en apuntar a reabrir su planta de biodiesel.
Sin embargo, todo el esfuerzo realizado parece poco. Las deudas de carácter impositivo y previsional golpean fuerte, y la ola de juicios laborales también. A lo ocurrió con TN&Platex se suma lo de Pampero, del grupo Cardón. Va quedando todo para la historia de un Chaco que quiso ser industrial y tropezó con realidades muy diferentes, al parecer, a lo que pensaron quienes hicieron inversiones ayudados por el gobierno de turno con créditos y ahora tiene que enfrentarse con empleados en la calle.
“Yo no fui”
La crisis del algodón, todos los saben, es producto de una serie de factores que vinieron dándose en forma sistemática. No fue de la noche a la mañana que se dejó el algodón para hacer soja o girasol.
Fue todo un proceso. Pero no hay gobierno provincial que esté exento de responsabilidades en los últimos 15 años. Hubo desprotección y hasta falta de controles efectivos en la aplicación de protocolos, planes de lucha contra plagas, por mencionar algunos aspectos.
Hay que admitir que los problemas del algodón no se resolvieron en zona algodonera. Y es un error poner en la mesa de discusión el hecho de que el picudo es el principal problema del algodón.
Los legisladores nacionales chaqueños también tienen su cuota de responsabilidad como los gobernadores que no han logrado colocar el tema algodón en la agenda nacional.
¿Por qué el Chaco, como principal provincia productora del textil, no pudo hacer bien los deberes en tantos años?
¿Y la Aduana?
Los exportadores de carbón vegetal siguen sin poder consolidar su carga en el Parque Industrial de Sáenz Peña, debido a que no opera la zona primaria aduanera.Los exportadores chaqueños dicen que desde enero -tras haberse vencido el permiso provisorio- la Aduana no opera para consolidar y por lo tanto los camiones cargados deben ir a Barranqueras para ser escaneados y eso implica un doble flete.
También implica distorsiones en el precio de la materia prima, “por lo que es un fuerte impacto negativo para el productor que hace carbón en pequeñas cantidades”, indicó a NORTE el presidente de la Cámara de Exportadores de Carbón Vegetal del Chaco, Alessio Roberto Nardelli.
La zona primaria, ubicada en el Parque Industrial, cuenta con un predio de cuatro hectáreas de superficie, y depende de la jurisdicción de la Aduana de Barranqueras.
El Chaco es la principal provincia productora y exportadora de carbón vegetal, que se produce en el interior y todos los operadores utilizan la zona primaria para consolidar su carga que tiene como destinos países como Estados Unidos, Chile, España, Francia y Alemania, entre otros países.
Malestar en las filiales de FAA
En ámbitos de las filiales de la Federación Agraria Argentina existe malestar por la decisión tomada de no invitar a formar parte de la audiencia con el ministro de Agroindustria de la Nación, Ricardo Buryaile, concretada el lunes último en Buenos Aires.
“Ha sido una gran deslealtad no convocar a las filiales, que fuimos las que insistimos con esta audiencia y de postre, un representante del gobierno provincial habló por nosotros... ¿qué tal?” dijeron Roberto Polich y Javier Druzianich, de las filiales de La Tigra y Sáenz Peña.
Pese a todos el algodón tiene futuro
Es interesante tener en cuenta a la hora de los análisis de lo que piensan los inversores en genética sobre el futuro del algodón. Y en este marco es oportuno hacer hincapié en lo expresado en Avia Terai, donde la firma Gensus S.A. compró a Monsanto la planta Genética Mandiyú, por Santiago Casares, uno de los directivos de la nueva empresa:
Uno pensaría que por causa de las fibras sintéticas el consumo de fibra de algodón debería haber disminuido drásticamente, sin embargo creció per cápita durante los últimos 50 años aunque en forma muy humilde respecto de los alimentos: el 15%, versus un 40% el trigo, un 45% el arroz, un 110% el maíz y 380% la soja. ¿Por qué se produjo esto? Porque el consumo de fibras textiles creció enormemente: 275%, pero lo que antes era algodón casi el 100% hoy es 70% fibras sintéticas que hoy valen el 60% de la fibra de algodón.
Ahora, ¿cuál es la razón para que siga creciendo el consumo de algodón?, se preguntó Casares. Es natural, es renovable y las mejores características de la fibra de algodón, como la suavidad y su confortabilidad, han podido ser imitadas pero no igualadas y menos superadas, hasta ahora por la fibras sintéticas. Primera conclusión: el algodón tiene larga vida por delante en el mundo, opinó.
En la Argentina, el cultivo está atravesando una delicada situación en la que solo los productores que aplican la mejor tecnología en suelos con buen potencial y condiciones climáticas normales logran una baja rentabilidad.
El resto está produciendo a pérdida. Entre los más afectados están los productores más chicos, que sin duda requieren un análisis muy profundo y una atención integral por parte de los gobiernos en todos sus estratos. Las causas hay que buscarlas










