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Crecimiento empresario e industrial a partir de la innovación local

El desarrollo de la industria es uno de los objetivos vitales en la mayoría de los gobiernos, tanto nacionales como provinciales, desde hace más de un siglo. Con altos y bajos, los momentos de mayor crecimiento siempre estuvieron ligados a la innovación. Los inventos argentinos revolucionaron la industria a nivel mundial.

Esta reseña histórica, cotejada con dos casos de pequeños empresarios chaqueños, genera optimismo en la industria local. Se trata de Propulsión H y de L & R Motors, dos firmas que tienen su base en la inventiva de sus dueños, que consiguieron desarrollarse como firmas comerciales a partir de aportes económicos estatales y que ya han alcanzado vuelo propio.

Pedalear un sueño

Néstor Álvarez consiguió un préstamo de más de 370.000 pesos para financiar su proyecto de “Propulsión H”, que le fue otorgado por el Ministerio de Industria local a partir del proyecto para el diseño y fabricación de bicicletas. Hoy los cuadros que diseña Néstor dan forma a bicicletas de andar urbano, prácticas, recreativas o deportivas.

Pero además la firma ofrece servicio de post venta, mantenimiento y reparación. El proyecto tiene como principal objetivo brindar al mercado productos confiables, resistentes, con diseños innovadores y estéticamente atractivos. El taller de Néstor está ubicado en la calle Roque Sáenz Peña al 265.

“Empecé en rubro cuando lo ayudaba a mi papá, Hugo Luis Álvarez. Él tenía bicicletas para reparar y éramos armadores de otra bicicletería local’, recordó. Su función junto a su padre era, justamente, la de armar las bicicletas una vez que estaban reparadas.

“Desarmaba todas las partes y a mí me divirtió mucho pensar en nuevas formas de cuadros. Un tiempo después nos abrimos de la empresa y ahí mi padre y uno de mis ocho hermanos pusieron una bicicletería grande. Él lo ayudaba para ganar plata y estudiar ingeniería química. Después de un tiempo, con todos los materiales que tenían, querían construir una fábrica pero nadie los ayudaba. Yo tenía 17 años cuando empecé a crear algunas bicis y la gente reaccionó muy bien a mis diseños”.

La capacidad creativa de Néstor necesitaba además de un apoyo económico para despegar. Al principio, todo su trabajo lo realizaba con materiales artesanales. La primera fue una bicicleta acrobática con freno a pedal.

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“La hice y la vendí a muy buen precio por la calidad y el trabajo artesanal. Yo tardaba en hacer una bici entre dos o tres meses”. Esa era una gran traba a la hora de pensar en vivir del oficio. Luego pasó un tiempo y su hermano quedó a cargo, él siguió estudiando se recibió de Técnico en Higiene y Seguridad.

En ese momento Néstor quedó a cargo de la bicicletería y la mudó de 9 de Julio y calle 4, al centro. Ahí empezó a fabricar bicicletas. Ofrece personalizar las bicicletas de los clientes y así salieron algunos de sus diseños más famosos.

“Diseñé una montain bike nueva, con todos sus cambios. Ese día mi papá no creía que funcionará y después pasó mucho tiempo analizando lo que hice. Yo siempre le dije que se puede lograr que el producto sea viable. Pero el dinero era una traba demasiado grande. Cuando empecé con esto y apareció el crédito todo se facilitó”, afirmó.

Néstor estuvo casi un año para poder concretar su empresa de fabricación propia. Aunque lejos de quedarse con lo conseguido, habla de una “fuerte necesidad de seguir invirtiendo para que la visión de empresa no quede estancada”. “Quiero hacer una fábrica y que vaya creciendo. Quiero trascender más allá del Chaco, quiero llegar a una producción de marca y de muy buena calidad”, se ilusiona.

La solución, en casa

El proyecto de Rodrigo Ambroggio y Laura Irrazábal es una muestra de que la industria local tiene un gran potencial. Que la apuesta a creativos e innovadores locales es siempre una buena opción, si no la mejor. L & R Motors se dedica hoy a la producción de motores de bordeadoras de distintos voltaje de potencia.

Nació luego de mucho trabajo pero recién tomó forma de firma industrial cuando consiguió incrementar el volumen de producción y lograr un acabado del producto de tipo industrial, lo que posibilitará satisfacer la demanda existente por parte de talleres mecánicos eléctricos y locales comerciales que se dedican al rubro.

“El proyecto surgió en casa, y viene de herencia porque mi abuelo inició el taller, después mi viejo y ahora me metí yo. Es un taller de servicios que se inició en los años 70”. La herencia de Alfredo Ambroggio y Alfredo Ambroggio hijo, su padre, puso en sus espaldas 38 años de historia. Para su abuelo fue un modo de subsistencia cuando cerró Molinos Ríos de la Plata. Él era jefe de los hornos de secado de fideos. Cuando el molino cerró, se puso a trabajar con el taller de forma constante.

“El taller de él se fue agrandando, fue creciendo. Empezó a agarrar bobinas de motores monofónico y luego de trifásicos. Además mi padre se recibió en el Colegio Industrial trabajando en una fábrica, luego de realizar un curso de montaje por sus buenos promedios. Hizo el curso, volvió, se recibió y luego regresó a la empresa a formarse un año con alemanes”, recordó Ricardo.

Como le pasó a su abuelo, también una de las tantas crisis económicas del país lo dejó en la calle a su padre. Luego de volver a la provincia con esa firma, en el año 90, cuando quebró, trasladó el taller al frente de la casa y se dedicó exclusivamente a ser independiente.

“Siempre se adaptó el taller a la necesidad de la gente, en un momento motores, en otro ventiladores y siempre se fue mutando. Hoy el boom es la explosión e hidrolavadoras. Tenés 200 personas que ofrecen cortar el pasto, pero las bordadoras son generalmente chinas, y la calidad del alambre es mala. Ese alambre aguanta 120 grados, cuando un alambre en Argentina y más aún en Chaco necesita soportar hasta 560 grados”, señaló.

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“Por verano acá haces montón de motores porque fallan las bordeadoras. Rosario ya se lanzó a hacerlos. Y en Chaco nos íbamos a comprarles a ellos. Ahora empezamos a hacerlos nosotros”, resaltó sobre el inicio del proyecto, “Hace como un año tenemos el proyecto armado y nunca tuvimos posibilidad de presentarlo en ningún lado. Capital Semilla fue la primera posibilidad y no llegamos con los tiempos. Luego hubo una visita coordinada de técnicos de la Incubadora Empresa Joven del Ministerio de Industria y así avanzamos. Ahora ya tenemos la máquina que se necesita ya negociada para ser comprada. Era lo que necesitábamos para empezar a crecer”, consideró.

“Nos dieron una mano terrible”, resume Rodrigo. Y destaca que las máquinas que necesitaban no son baratas y podían demorar mucho tiempo en comprarlas. Con el crédito que recibieron de Industria ya las tienen y pueden realizar entregas a pedido en tiempo record.

Asistencia financiera y técnica

Pese a un 2016 más que difícil para las empresas pequeñas y medianas, Chaco logró que varios empresarios en desarrollo no sólo logren mantener proyectos productivos, sino que lo potencien a partir del agregado de valor y la asistencia financiera y técnica.

Desde sectores privados y compras empresarias sostienen que quienes más sintieron la crisis que se inició poco antes del cambio de gobierno, a finales de 2015, fueron los emprendimientos que tenían menos de dos años de antigüedad.

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En cambio, en ese contexto, la provincia logró financiar a una gran cantidad de nuevos empresarios. Según datos oficiales, en el transcurso del 2016, un total de 241 pequeñas y medianas empresas (pymes), de diversos sectores y radicadas en 45 localidades chaqueñas, accedieron a créditos para agregar valor a sus productos y servicios con una inversión cercana a los 50 millones de pesos.

En un informe del Ministerio de Industria, Comercio y Servicios de la provincia se indicó que a 191 se llegó con las líneas de crédito Chaco Emprende, Chaco Semilla, Desarrollarse, FODEI, Fondo de Desarrollo Industrial y Fondo Semilla.

Otras 50 empresas tuvieron asistencia con líneas de aportes no reintegrables, tales como Chaco Ayuda a Emprender, PAC emprendedores, y FF Inversión y Asistencia para agregar valor y calidad a la producción chaqueña.

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