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La Gran marcha de las mujeres: qué es lo que sigue

Washington, 22 (dpa) - Algunas se postularán para atender las oficinas. Algunas registrarán nuevos votantes. Algunas serán candidatas a representantes.

Algunas hablarán donde antes se mantenían en silencio. Pero casi todas las manifestantes que concurrieron a la Marcha de Mujeres en Washington DC el sábado acordaron que fue sólo la primera acción para resistir la presidencia de Trump, no la última. Millones de mujeres se reunieron en la capital y en cientos de ciudades del país y del mundo oponerse a lo que ven como opiniones prejuiciosas y amenazantes de la administración Trump sobre las mujeres y las minorías. La demostración empequeñeció a la de la asunción de Trump, que a su vez fue más reducida que las tomas de posesión de Obama, según las fotografías aéreas y el sistema de tránsito de Washington.

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Tamika Mallory, Bob Bland, Carmen Pérez y Linda Sarsour, quienes el 9 de noviembre de 2016 lanzaron la convocatoria a la gran Marcha de las Mujeres.

Gari Ann Dunn de Cincinnati, dijo que la elección fue una llamada de atención. “Odio que haya sido necesario algo así para despertarnos”, dijo. “Estoy segura de que no soy la única que lo piensa”. Algunas prometen recolectar cada voto que puedan para las elecciones locales en los próximos dos años. Adrianne James, técnica en nuevas tecnologías en Washington, dijo que se siente energizada para asegurarse de que en su comunidad todo el mundo esté tan comprometido como se pueda. “No sólo vamos a tuitear al respecto. Tenemos que votar, tenemos que conseguir que la gente acuda a las urnas, tenemos que prepararnos para 2018”. Un grupo de jubiladas de Maryland prometió que reclamarían todos los días a su representante, el republicano Andy Harris. “Vamos a llamarle, y a protestar por cada cosa que haga para apoyar los exabruptos de Trump”, dijo Francine DeSanctis, de 70 años. Otros grupos como el suyo brotaron por todo el país para desafiar a los legisladores republicanos en cada estado y a nivel local. La Guía Indivisible, manual para la resistencia popular compilado por exmiembros del Congreso, fue descargada más de 4 millones de veces desde las elecciones.

Heather Wagner, una demócrata tejana, dijo que teme que su silencio durante la campaña de Trump haya contribuido difundir ideas de odio. “Me siento responsable por no haber hablado”, dijo. En particular, piensa en el marido de un amigo, un partidario de Trump cuyas opiniones ella nunca desafió. “Me senté a su mesa muchas veces y lo vi vomitar odio sin decir nada. Eso no volverá a pasar”, asegura. Los liberales blancos en los estados conservadores estaban ansiosos por comenzar discusiones que habían evitado previamente. Betty Bryant, de 83 años, dice que la Marcha de Mujeres es la primera manifestación política a la que asistió desde que fue a ver a Martin Luther King en 1964. Desde entonces, se llamó a silencio cuando los amigos en su iglesia de Kentucky proclamaban ideas voz que ella consideraba erróneas. “Me quedaba callada. Nunca más haré eso”, reafirma.

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