Casa Social “Papa Francisco”
El municipio de Resistencia puso en funcionamiento esta semana la casa social “Papa Francisco”, construida por el Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) “Hambre Cero” en la zona del ex Campo de Tiro, y que tendrá como principal objetivo cobijar y albergar en forma transitoria a personas adultas que se encuentran en situación de calle y en estado de vulnerabilidad social.

La iniciativa, llevada adelante por la Subsecretaría de Desarrollo Humano e Inclusión Social a cargo de Hernán Knezovich, dependiente de la Secretaría General encabezada por Patricia Petray, fue impulsada por el Intendente de Resistencia Jorge Capitanich, y tiene el objetivo de generar inclusión social a través de una respuesta clara para las personas que se encuentran expuestas a un alto grado de exclusión en la ciudad.
“El objetivo del equipo social del Municipio es brindar una vivienda digna a las personas sin hogar que duermen en las plazas de la ciudad, pero además, es procurarles la posibilidad de acceder a alimentos, salud y un programa de empleo”, dijo a NORTE Hernán Knezovich.
“Trabajar por la dignidad de las personas es lo que impulsó este proyecto”, enfatizó el funcionario al recorrer las instalaciones de la casa social, ubicada en la zona del ex campo de tiro, a la altura de Las Heras al 3600, donde se alojan cuatro personas rescatadas de la calle que “han conformado un grupo homogéneo, en el que estimulamos la solidaridad y la cooperación entre todos”.
La Casa Social Papa Francisco cuenta con dos amplias habitaciones, un baño y capacidad para albergar hasta seis personas. Está equipada con una cocina, una heladera, seis camas, tres ventiladores, una mesa y seis sillas.
“El alojamiento es transitorio, de tres a seis meses y elaboramos un reglamento de convivencia que apunta el bienestar de todos y cada uno de los individuos que conforman el grupo, ya que cada alojado viene de una realidad diferente y conflictos también diferentes y diversos”, dice el funcionario y agrega que cuentan con el seguimiento y acompañamiento de asistentes sociales de la Dirección General de Acción Social y la Guardia Comunitaria.
“Si bien la convivencia entre ellos es reciente, no hemos tenido problemas en ese sentido”, agrega Knezovich.
Durante el periodo en el cual las personas que se encuentran alojadas, en caso de ser necesario, son incorporadas al programa de adicciones municipal y a su vez se gestiona, junto a la Secretaria de Desarrollo Económico, “una respuesta laboral para su inclusión plena. También realizamos trámites de regularización de documento de identidad, pases libre de colectivo, pensiones y tratamiento médico, entre otros servicios que les brindamos”.
Un refugio para la orfandad
“La Casa Social Papa Francisco fue denominada así porque fue Francisco quien instó al mundo a la realización de obras espirituales y corporales de misericordia, entre las cuales se encuentra la de "Dar posada al peregrino".
“Como él dijo, un poco de misericordia hace al mundo menos frio y más justo, y esta casa es el reflejo del trabajo misericordioso del MTD Hambre Cero presidido por Pino Retamozo, de vecinos de las plazas de la ciudad, ONG´S, del intendente Jorge Capitanich, y de funcionarios y empleados municipales.
"Este nuevo hogar para personas que se encontraban en situación de calle es el comienzo de una nueva vida de oportunidades, generando una verdadera inclusión social la cual es prioridad para nuestra gestión", dijo a NORTE el subsecretario de Desarrollo Humano e Inclusión Social.
Los alojados

Las cuatro personas que se encuentran viviendo en la Casa Social provienen de diferentes orígenes y cada uno con complejas historias de vida:
Fabián Gómez: 53 años, ex combatiente de Malvinas. Hace más de un año y medio vivía en la calle, en la zona de la plaza 25 de mayo. Trabaja de trapito y tiene oficio de pintor. “Estuve en varios lugares y me robaron -cuenta-, por eso quiero agradecer a Coqui, a Hernán y todo el equipo municipal porque tengo una casa para poder descansar tranquilo. Ahora tenemos que seguir con nuestros proyectos adelante, y los vamos a alcanzar si trabajamos unidos."
José Villalva: 57 años, es de Resistencia y vivió en la localidad de Villa Ángela. Cuando volvió residió en distintos hogares hasta que hace dos años pasó a estar en situación de calle, en inmediaciones de la plaza 12 de octubre. Trabaja cuidando y lavando autos. "No tener techo ni donde bañarte, y no tener que comer es lo último en la vida. Como dice el Papa, no se debe olvidar de los pobres, y hoy tenemos esta nueva oportunidad gracias la municipalidad", dice con evidente alegría.
Néstor Ivanoff: 38 años. Oriundo de Capital Federal. Se encuentra en situación de calle desde hace veinte años y hace un año y medio vive en los alrededores de la plaza 9 de julio. No tiene familia en la ciudad y es artesano. "No podía creer cuando llegamos a nuestra casa; es una oportunidad que no podemos desaprovechar porque se presenta una sola vez en la vida."
Juan Gutiérrez: 54 años. De Resistencia. Falta de oportunidades laborales y conflictos familiares lo llevaron a la calle donce vivía desde hace seis años. Se encuentra en recuperación médica por una fractura de pierna y en tratamiento por problemas cardíacos. Actualmente no tiene ninguna ocupación. “Me enfermé en la plaza después de estar muchos años en la calle, aguantando el frio, el calor y muchas cosas, hasta el hambre. Ahora estoy muy contento con el lugar que nos dieron, agradecido de Dios y de todas las personas que lo hicieron posible."
No solo pan
“Se los conoce como personas en situación de calle, indigentes, los sin techo, cirujas, vagabundos, pero ninguna de estas palabras alcanza para definir las circunstancias y conflictos, la historia de vida que los llevó a este punto.
Muchas veces rechazan todo tipo de ayuda y no quieren ir a hogares. Sus razones las guardan en el más absoluto hermetismo, pero lo cierto es que se acostumbraron a vivir en la calle, en condiciones a veces inhumanas. Y cuando ellos se resisten, el abordaje, el acercamiento que intentamos es desde una mirada interdisciplinaria y desde el respeto fundamental que se merecen. No podemos, nunca, sacarlas de esta situación compulsivamente, sin su consentimiento.
Las crisis económicas han ocupado un lugar central en la situación de estas personas, pero es este un problema que encierra otras múltiples dimensiones.
Es ahí donde entramos nosotros, y en este albergue no sólo les damos algo para comer o tomar, les damos un hombro en el cual apoyarse y respeto, como siempre lo han merecido” Hernán Knezovich










