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El serio problema del desperdicio de alimentos

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que cada año se desperdicia cerca de un tercio de los alimentos que se producen en todo el mundo, y calcula que sólo con la comida que se descarta en los países de América Latina se podría alimentar durante un año a 300 millones de personas.

Un estudio realizado por la FAO alerta sobre las pérdidas que se producen en las cadenas alimentarias de la mayoría de los países, estimadas en 1300 millones de toneladas al año, y que en la mayoría de los casos se producen por descuidos o malas prácticas que podrían evitarse. El dato no deja de ser preocupante en un planeta donde cerca de 800 millones de personas no satisfacen su demanda básica de comida y en un país como la Argentina donde, con un casi 40 por ciento de inflación anual, la más alta de los últimos 25 años, una buena parte de la población sufre las consecuencias del aumento de la creciente desigualdad y de la pobreza.

En los países en desarrollo la mayoría de los desperdicios de alimentos se produce en las etapas posteriores de producción, durante la recolección, el transporte y almacenamiento, y están relacionadas principalmente con la infraestructura inadecuada. En los países más desarrollados, en tanto, la pérdida se presenta principalmente en las fases de comercialización y consumo. Si bien desde el Ministerio de Agroindustria de la Nación, a través de la Secretaría de Agregado de Valor, se anunciaron medidas para generar conciencia sobre la necesidad de evitar del derroche de alimentos destinados al consumo humano, poco se conoce sobre los alcances del Programa Nacional de Reducción de Pérdida y Desperdicio de Alimentos que se puso en marcha el año pasado, más allá de la firma de adhesiones a esa iniciativa de entidades, cámaras e instituciones vinculadas a la cadena agroalimentaria.

Un estudio de estimación de pérdidas y desperdicios en nuestro país realizado por la Dirección de Agroalimentos del Ministerio de Agroidustria de la Nación entre los principales sectores agroalimentarios representativos de la actividad económica, reveló que en la Argentina se registra una pérdida total promedio de 12,5 por ciento de alimentos, equivalente a 16 millones de toneladas, de los cuales 14,5 millones son de pérdidas y 1,5 millones de desperdicio. Según este sondeo las mayores pérdidas se registraron en las cadenas de hortalizas, con un 42,1 por ciento, y de frutas, con un 29,8 por ciento. Para llevar a cabo este relevamiento se analizaron las cadenas agroalimentarias de carnes, cereales, frutas, hortalizas, lácteos, oleaginosas, raíces y tubérculos de distintas regiones del país. La idea es que a partir del estudio realizado se avance en un trabajo coordinado con las distintas cadenas de valor para promover la disminución de pérdidas y desperdicios de alimentos. Según la cartera nacional, en nuestro país se desperdician 16 millones de toneladas de alimentos al año, lo que equivale a 365 kg por persona al año, o a un kilogramo por día por persona. Es necesario revertir esta situación y actuar sin demoras con acciones concretas para evitar que el drama del hambre y la malnutrición siga golpeando a las familias más desposeídas. Resulta paradójico que en Argentina, un país que produce alimentos para 300 millones de personas, muchos todavía tengan dificultades para acceder a un plato de comida. El problema pasa, entonces, por encontrar los caminos adecuados para que los alimentos lleguen a todos los hogares y por seguir pensando que el hambre y la desnutrición son hechos inevitables en las sociedades actuales. Es necesario promover mecanismos solidarios y generar conciencia en la ciudadanía, los negocios de gastronomía y las cadenas de ventas de alimentos evitar el derroche y asegurar que nadie se vea privado de acceder a una nutrición adecuada.

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