Se fue “Pirulín”, pero dejó su magia
Murió ayer en Buenos Aires Jorge Cura, propietario de Hierros Líder, empresa rosarina radicada en el Chaco hace casi cuatro décadas, dedicada al rubro metalúrgico y posicionada entre las mejores de la provincia, del nordeste y del país.
Su deceso -que causó honda consternación en toda la comunidad-, se produjo como consecuencia de las graves heridas sufridas el viernes 23 de diciembre, cuando fue atropellado por una camioneta que tras un choque subió a la vereda donde se encontraba tomando un helado.

“Rosarino pero chaqueño”, solía decir este reconocido empresario para el que el éxito no se reducía solo ni mucho menos a la prosperidad económica, sino que se “define en términos espirituales y se cimienta en la familia”.
El “mago Pirulín”, como se lo conocía afectuosamente, conjugó su vocación empresarial con su pasión por la magia y el fervor por su familia. Empresa, hogar, esposa e hijos, fueron para Jorge Cura la pócima mágica que hizo de Hierros Líder una firma especial, y que él resumía en una frase: “somos un combo, todo viene junto y todos somos especiales en esta empresa familiar y en esta familia que es una empresa.”
En 2013, cuando recibió la distinción al “Empresario del Año”, instó a sus pares a reforzar el rol social, cada uno desde su entorno, “para modificar y mejorar el mundo en el que vivimos. El mío es el de mis empleados y sus familias”, para quienes creó un fondo de pensión para mejorarles la jubilación. Fue una suerte de Rey Midas: todo lo que se proponía se convertía en una aventura sorprendente. Mago de verdad, en cualquier lugar, hasta en ese inmenso depósito donde imponentes moles de hierro asistían impávidas a la risa de los operarios, sus manos se movían rápidas y en un parpadeo abrían una formidable caja de Pandora de la que surgían o desaparecían los objetos más insólitos que iban a parar a sitios también insólitos.
Y con su magia cautivó a niños y adultos con su participación activa y entusiasta en distintas redes solidarias, como Ciudad Limpia, y donde se requiriese la presencia del “Mago Pirulín”.
Junto a su esposa Dolores, se embarcó en la más mágica aventura de construir una familia, bendecida con el fruto de dos hermosas mujeres, Guadalupe y Rosario, y dos varones.
Dos especiales varones con capacidades diferentes: Federico y Gonzalo, este último fallecido hace pocos años; una pérdida irreparable para la familia, a la que ahora se suma su lamentable fallecimiento como consecuencia de la cadena de imprudencias e irresponsabilidades a las que ya nos tiene habituados Resistencia y su caótico tránsito.










