Del entusiasmo democrático al desencanto
Desde el retorno de la democracia en 1983 hasta estos días, la participación electoral mostró una progresiva disminución en todo el país. De aquel entusiasmo inicial, que se tradujo en niveles récord de asistencia a las urnas, con más de 85% del padrón votando en las elecciones de 1983 y 1989, queda muy poco. Con el paso de las décadas, la apatía, el desencanto y las crisis económicas erosionaron el compromiso cívico, generando una baja sostenida en la participación. Esta evolución, que alcanza un punto crítico en 2025, plantea desafíos fundamentales para el sistema democrático.







