La odisea de los secos
La democracia, como el amor, es un concepto ideal. En la realidad aparecen los desajustes, los desencuentros, los malentendidos y las toallas mojadas sobre la cama. En la vida política, además de eso, las inequidades, las ventajas porque sí y las canchas inclinadas. Con todo, hasta ahora nadie inventó algo mejor que el amor para vivir, ni nada mejor que la democracia para la convivencia social. Aunque hay demócratas que tienen la habitación repleta de láminas de dictadores, pero ese es un tema aparte.








