
A Justa Ramona Fortini y a todas las agricultoras chaqueñas.
Negra tiene, todavía, el rocío sobre las ancas. Está acostada sobre el pasto seco y mira, con los ojos húmedos, una lejanía que vuelve en reflejos sobre sus lindos ojos oscuros. Yergue un poco las orejas… Una vibración siente apenas por toda su piel. Remolonea un poco. El rocío se aferra a su pelo retinto, pero ya está casi desmayado por los primeros reflejos del sol, un sol de caprichos y antojos ancestrales. Un juan chiviro canta casi hasta aturdirla, pero ella lo mira con indiferencia. Creía, el juan chiviro, que era su canto lo que la conmovía…


