La estrategia más efectiva
El descubrimiento de la primera vacuna en 1796, gracias a las investigaciones del médico inglés Edward Jenner, marcó un antes y un después en la historia de la salud pública. A partir de entonces, las vacunas se consolidaron como una de las estrategias médicas más efectivas para combatir enfermedades infecciosas y mejorar la calidad de vida de millones de personas en todo el mundo. Las inmunizaciones masivas permitieron, por ejemplo, erradicar la viruela, una enfermedad mortal que azotó a la humanidad durante siglos, y lograron reducir la incidencia de enfermedades como el sarampión, la polio y la difteria. Pero su beneficio va más allá de la protección individual, ya que uno de los aspectos más relevantes de la vacunación es la llamada inmunidad de grupo o efecto rebaño.